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Seis pilares para una nueva UE: la izquierda pide construir una Europa más social

Un grupo de eurodiputados de izquierdas presenta coincidiendo con el Día de Europa, un manifiesto en el que piden la construcción de una Europa más democrática, más justa y más social.

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Bandera de la Unión Europea. Imagen: EFE

El pasado mes de marzo, con motivo del 60 aniversario de la fundación de la Unión Europea y la vista puesta en el futuro de la institución, la Comisión Europea publicó su Libro Blanco. Un documento con la firma de la Comisión Juncker que proponía cinco escenarios posibles para la UE: la Europa a varias velocidades, más integración, menos integración pero mejor gestionada, seguir como hasta ahora o limitar la Unión al mercado único.

Para la izquierda, ninguno de estos escenarios aborda el mayor problema de la Unión, la falta de una verdadera dimensión social. El Caucus Progresista, una organización que reúne a eurodiputados de los grupos socialdemócrata, verdes y la izquierda unitaria europea, presenta en el Día de Europa, un manifiesto en el que defiende que existe una alternativa, una Europa más justa, más democrática, más social.

El Caucus Progresista considera el Libro Blanco de Juncker “una propuesta decepcionante” que no concuerda con los grandes desafíos Europa. Entienden además “que el modelo de austeridad, las llamadas reformas estructurales y la pérdida masiva de derechos y de esperanza para los europeos deben ser superados inmediatamente” y que el documento de la Comisión no aborda este problema. Por eso el documento urge a las instituciones a recuperar los principios de solidaridad social, democracia e igualdad ante lo que considera, con el ‘Brexit’ en el horizonte, un proceso de desintegración en marcha.

La izquierda reclama “una Europa social capaz de recuperar los bienes comunes y ofrecer beneficios que tengan en cuenta las necesidades de las personas"

La izquierda reclama “una Europa social capaz de recuperar los bienes comunes y ofrecer beneficios que tengan en cuenta las necesidades de las personas y no los intereses económicos y privados”. Esa Europa más justa y social que reclaman desde este colectivo cuenta con seis pilares. El primero, justicia y solidaridad, exige que los derechos sociales o la educación estén por encima de la libertad de capitales; pide una regulación común del trabajo que asegure los mismos sueldos, los mismos subsidios y los mismos derechos para todos los europeos; una política real y compartida, humana y solidaria, para la migración y el asilo; el establecimiento de una renta mínima garantizada o la promoción de la igualdad de género en todas la políticas de la UE.

El segundo, aborda la necesidad de una democratización de la Unión. En este sentido, el manifiesto aboga por la creación de instituciones democráticas que regulen la política económica y monetaria y que éstas rindan cuentas de sus decisiones. Pide la izquierda la protección de los informadores y el control de las actividades de los lobbies. Además, considera necesario renovar el compromiso con la ciudadanía y lanzar un proceso constituyente que asegure la participación de los europeos en el desarrollo de las instituciones.

El tercer pilar del manifiesto por una nueva UE hace referencia a la “economía de la recuperación y la solidaridad”. En este sentido, el manifiesto pide la reforma de la previsión semestral de crecimiento de la Comisión Europea para que incluya parámetros sociales. Una medida que la Comisión ha incluido en su pilar social, presentado hace unas semanas. El Caucus Progresista reclama más medidas en materia de vivienda, consumo y lucha contra la pobreza y considera necesaria una mayor regulación del mercado financiero para evitar futuras crisis. Además, insiste en la necesidad de crear un marco europeo de lucha contra le evasión fiscal y el lavado de dinero.

El manifiesto aborda un tema controvertido: la regulación de la globalización.

La izquierda dedica el cuarto punto de su manifiesto a trabajar por una sociedad más sostenible, a través de la promoción de la transición energética; la reforma de la política agraria para una drástica reducción de la utilización de productos químicos o la defensa de la aplicación del principio de precaución en la regulación de la actividad comercial, para asegurar la protección de la salud y los ecosistemas. En su quinto pilar, el manifiesto aborda uno de los temas más controvertidos de la política europea en los últimos años: la regulación de la globalización.

Considera el Caucus Progresista que la globalización está creando más perdedores que ganadores y que sus supuestos beneficios no son compartidos de manera igualitaria. Por eso, defiende este grupo de eurodiputados, es necesario adoptar medidas “ambiciosas y protectoras” en los futuros acuerdos de libre comercio de la UE. Unas medidas que deben asegurar que estos tratados sean respetuosos con “la democracia, los derechos humanos y sociales, la justicia fiscal y protección del medio ambiente”.

El sexto y último punto es un alegato pacifista. El Caucus Progresista critica las intervenciones en Afganistán, Siria, Libia e Iraq que, consideran, no han hecho más que desestabilizar estos estados. En su rol como actor humanitario, incide el manifiesto, la Unión no puede condicionar su ayuda al desarrollo al establecimiento de políticas migratorias restrictivas en los países beneficiarios, tal y como se prevé en acuerdos con terceros países. La izquierda europea defiende que la Unión “debe trabajar por la paz y un mundo sostenible” y no en el rearme de sus fronteras y debe promover además “unas relaciones internacionales más equilibradas y un mejor reparto de la riqueza entre el Norte y el Sur”.

En pleno año electoral para no pocos Estados miembros, el Caucus Progresista presenta este manifiesto con el objetivo de abrir el debate sobre el futuro de la UE con otras fuerzas políticas y sociales. Desde este grupo insisten en que no se trata de elegir entre el actual sistema y el nacionalismo, “hay alternativas para los europeos”.