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Una senadora belga propone 'huelga de sexo' hasta formar Gobierno

La política socialdemócrata sostiene que es mejor dejarse de "cinismo" y  recuerda que una experiencia similar triunfó en la sociedad keniata

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Una senadora belga ha ampliado el abanico de propuestas sui géneris que la ciudadanía ha empezado a lanzar para terminar con la crisis política en la que está sumida el país que, desde hace siete meses, no logra formar Gobierno. 

La socialdemócrata flamenca Marleen Temmerman ha propuesto que las mujeres de los negociadores de la crisis belga se declaren en 'huelga de sexo' con el objetivo de presionar un acuerdo que permita resolver el bloqueo político en el país.

En declaraciones al diario De Morgen, Temmerman, en el Senado desde 2007, afirma que 'una huelga de sexo podría funcionar en el país' pues 'es mejor que el cinismo'.

Bélgica vive su jornada 239 sin gobierno, después de que tras las elecciones del pasado 13 de junio no se lograra un acuerdo entre los siete principales partidos para reformar el Estado y formar una coalición de gobierno.

La senadora ha evocado al mito de Lisistrata y pone como ejemplo real un movimiento de mujeres en Kenia

La senadora, ginecóloga de profesión, cuyos trabajos de medicina han sido publicados en el British Medical Journal, ha evocado con esta propuesta al mito de Lisistrata, que solucionó así la batalla entre Atenas y Esparta.

Según Temmermans, en Kenia existe un ejemplo real que prueba que este instrumento puede funcionar, como pudo comprobar ella misma durante una investigación.

'Tras un año de malentendidos, un movimiento de mujeres pidió a las esposas de los negociadores no ceder a tener relaciones sexuales hasta que se solucionara el conflicto. Una semana más tarde, había un pacto sobre la mesa'.

El líder liberal francófono, Didier Reynders, es el último informador nombrado por el rey de los belgas, Alberto II, para acercar posturas entre flamencos y francófonos y poner fin a la crisis política en el país.

A lo largo de estos siete meses, el rey Alberto II, uno de los pocos elementos de unidad que les queda a los belgas, ha encargado hasta seis misiones de 'conciliación', 'mediación', 'pre-formación', 'clarificación' e 'información', para tratar de acercar posiciones.

El rey ha tenido que encargar al gobierno en funciones de Yves Leterme la aprobación de un presupuesto estatal para no enrarecer aún más la confianza de los mercados hacia Bélgica, cuya inestabilidad política empieza a preocupar en los parqués.