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Serbia y Kosovo lanzan sus ofensivas diplomáticas

Belgrado confía en que Naciones Unidas no reconozca al estado kosovar

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Lejos de abrir la 'nueva era' a la que asisten la Unión Europea y EEUU, Serbia ha anunciado todos los medios a su alcance para contrarrestar diplomáticamente el aval a la independencia de Kosovo, materializado el jueves en forma de dictamen no vinculante en La Haya. Según el Gobierno serbio, que hoy celebró una reunión extraordinaria, la sentencia de la Corte Internacional de Justicia es una mala noticia, pero su trascendencia puede ser limitada.

El primer ministro, Mirko Cvetkovic, llamó hoy a retomar las negociaciones cuyo fracaso desembocó, en febrero de 2008, en la declaración de independencia ya legal a todos los efectos. Según él, la estabilidad en los Balcanes 'sólo se puede lograr mediante el diálogo, que llevaría a una paz duradera y estable'.

«La estabilidad sólo se puede lograr con el diálogo», dicen desde Serbia

El diálogo sobre el estatus de Kosovo, que para Pristina es ya un capítulo en los libros de historia, es la nueva arma de una Serbia que mantiene una debilitada negativa al reconocimiento directo.

'Hemos decidido defender nuestras posturas en la Asamblea General de la ONU', anunció el primer ministro tras la reunión. 'Serbia propondrá una resolución con el objetivo de que el problema se solucione de forma aceptable para ambas partes mediante las negociaciones', añadió.

Serbia tiene de momento una gran aliada: la pasividad de 123 países de la ONU que no han reconocido plenamente a Kosovo como un país independiente. Por otra parte, aunque la declaración de independencia haya sido legal, no parece probable que Kosovo adquiera una silla en la organización internacional. Le hace falta el voto a favor de dos tercios de la asamblea de la ONU y, antes de eso, el visto bueno de todos los miembros del Consejo de Seguridad, donde se sientan Rusia y China.

El Gobierno kosovar acelera su campaña internacional tras la decisión de La Haya

'Hemos preparado cartas pidiendo a los gobiernos que reconozcan al estado de Kosovo y comenzaremos a enviarlas de nuevo a través de correo, correo electrónico y fax', dijo la ministra de Exteriores kosovar, Albana Beqiri. 'La decisión del tribunal fue tan clara que ahora no hay razón para que no nos reconozcan', afirmó Beqiri.

Tanto la negativa de Serbia a reconocer una declaración de independencia legal como la oposición de Kosovo a desandar un camino que dura ya dos años y medio reducen sensiblemente las posibilidades de diálogo alguno. Aún así, tanto EEUU como la UE están dispuestos a favorecerlo, por lo que la jefa de la diplomacia comunitaria llamó tras conocer el dictamen a ambas partes 'a centrarse en el futuro'. Según Catherine Ashton, 'el futuro de Serbia está en la UE y el de Kosovo, también'.

Sin embargo, la perspectiva europea serbia, impulsada por su presidente, Boris Tadic, choca con sus heridas sin cicatrizar, abiertas una vez más por el dictamen de la Corte Internacional de Justicia. La posible intervención de Belgrado en la localización de Radovan Karadzic choca con la sospecha de que Serbia no busca con insistencia a Ratko Mladic, acusado, entre otros cargos, de crímenes contra la humanidad.

Por otra parte, toda aspiración de legitimación en Europa de Kosovo sigue encontrándose, por el momento, con la oposición de España, Eslovaquia, Chipre, Rumanía y Grecia, que no reconocen su declaración de independencia.

Tampoco ayuda a la campaña kosovar la detención hoy del gobernador del Banco de Kosovo acusado de corrupción. Hashim Rexhepi fue detenido por mandos de la misión europea, que mantiene a 1900 efectivos para garantizar la seguridad y el cumplimiento de la ley. Tanto las dependencias del banco central, como residencias privadas y la sede de una empresa fueron registradas.