Público
Público

Los sindicatos franceses piden a Sarkozy que retire la ley

Nueva movilización después de que la reforma de las pensiones fuera definitivamente aprobada ayer

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Francia vive este jueves una nueva jornada de movilizaciones con la reforma de las pensiones ya aprobada por el Gobierno Sarkozy. Los sindicatos prevén que el seguimiento sea menor. Y eso se está dejando notar ya en los transportes, cuyos retrasos y perturbaciones son mucho menores que en anteriores ocasiones.

En vista de que el texto no tiene vuelta atrás en su desarrollo legislativo, los sindicatos han centrado su atención en pedir el presidente, Nicolas Sarkozy, que no promulgue un texto que consideran injusto. Sin embargo, los líderes obreros saben que la movilización no alcanzará hoy los 3,5 millones de manifestantes que calcularon en las pasadas convocatorias, algo más de un millón según el Gobiero.

'No vamos a superar los tres millones de manifestantes a causa de las vacaciones escolares y porque hay algo de fatiga', afirmó el líder de FO, Jean-Claude Mailly. Y eso pese a que dos de cada tres franceses apoyan la manifestación, según revela un sondeo publicado por el diario Le Parisien. La encuesta asegura que un 65% es favorable al nuevo parón y que el 70% no se ha visto afectado por las huelgas.

El líder de la CGT, Bernard Thibault, admitió que la convocatoria será más modesta que las de los últimos días y precisó que su objetivo no pasa por 'batir récords' si no por 'mantener un buen nivel de movilización'. Para su colega de la CFDT, François Chéreque, el presidente 'tiene una decisión institucional que tomar' y debe hacerlo escuchando lo que dicen los franceses, que se han pronunciado mayoritariamente contra el retraso de la edad de jubilación.

Esa es precisamente la principal medida de la ley de reforma de las pensiones, aprobada ayer por los diputados y que sitúa la edad mínima de jubilación en 62 años, frente a los 60 actuales, y en 67 para el cobro total de la pensión.

El llamamiento sindical, que se concretará en 269 manifetaciones en todo el país, está teniendo una incidencia menor en los transportes. Las previsiones hablaban de dos de cada tres trenes estarán funcionando con normalidad, mientras que el tráfico internacional estará normalizado con Bélgica y el Reino Unido, aunque no con el resto de los destinos.

Lo mismo sucede con los transportes públicos de París, donde la empresa que los gestiona no prevé incidencias.

En los aeropuertos se han anulado la mitad de los vuelos previstos desde el parisiense de Orly y un tercio en el resto, una medida que afecta sobre todo a las conexiones domésticas.

Los problemas de abastecimiento de gasolina continúan en algunas regiones del país, aunque se han atenuado con respecto a hace unos días. Seis de las doce refinerías francesas continúan totalmente paradas, mientras el resto han retomado el trabajo.

Seis de las 12 refinerías siguen completamente paradas, por lo que aún falta carburante Sin embargo, la huelga se mantiene en las terminales petroleras de los puertos, lo que dificulta la labor de las refinerías.

Los sindicatos cuentan, asimismo, con la participación de los estudiantes, muy activos en el apoyo de la huelga en los últimos días, tanto en lo que se refiere a los universitarios como a los de instituto.