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Siria copa el G-20

Obama trata de ganar apoyos para su plan de ataque en la cumbre en San Petersburgo que empieza hoy y en la que se pretende aprobar medidas contra la evasión fiscal

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La campaña de Barack Obama de cara a ganarse el favor de la comunidad internacional para su plan militar contra Siria sigue en territorio hostil. El presidente de EEUU llegó ayer a su primer destino europeo, Suecia, desde donde ya empezó a presionar para ganar adeptos, y hoy viajará a San Petersburgo, Rusia, principal opositor a la intervención extranjera contra el régimen de Bashar al Asad.

El mandatario estadounidense participa desde hoy en la cumbre del G-20, donde aprovechará para mantener reuniones bilaterales con sus aliados y sus no tan aliados. La Casa Blanca confirmó ayer que Obama se encontrará con sus homólogos francés, François Hollande, y chino, Xi Jinping.

De momento, EEUU sólo cuenta con el apoyo expreso de Francia, ya que Hollande ha expresado su disposición a formar parte de una 'amplia coalición internacional' para evitar que la 'masacre química' en Siria quede impune. China, por su parte, ha condenado cualquier uso de armas químicas, al tiempo que ha pedido calma a todas las partes hasta conocer las conclusiones del grupo de expertos de Naciones Unidas que ha investigado el ataque del pasado día 21 sobre el terreno.

Interrogado sobre si Obama se reunirá también con Vladimir Putin, una fuente de la Casa Blanca indicó que, en principio, no está previsto, aunque no descartó que puedan hablar 'en los márgenes' de la cumbre. Obama y el presidente ruso habían acordado reunirse en San Petersburgo, pero el mandatario estadounidense canceló unilateralmente la cita anunciando una 'pausa' en las relaciones bilaterales para 'reevaluarlas', en el mayor repunte de tensión entre Washington y Moscú desde la Guerra Fría. en respuesta a la decisión del Kremlin de dar asilo político durante un año al exagente de la CIA, Edward Snowden.

Entre reuniones e intercambio de pareceres entre pasillos, también habrá tiempo para que los representantes de los países más ricos del planeta tendrán tiempo de discutir y profetizar sobre la economía mundial. La cita prevé aprobar el denominado Plan de Acción Integral de San Petersburgo, que pretende reforzar la colaboración para la recuperación económica y la creación de empleo. La iniciativa, sin medidas concretas, claro, contará con el respaldo total del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. El jefe del Ejecutivo español, que viaja a Rusia acompañado del ministro de Economía, Luis de Guindos, también dará su apoyo a otra de las metas de la cumbre: la erradicación de los paraísos fiscales.

La Unión Europea abogará estos dos días por la adopción de medidas firmes contra la evasión fiscal, empezando por el intercambio automático de información, según indicaron el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, y el máximo responsable del Consejo, Herman Van Rompuy, que también estarán en San Petersburgo.

Está previsto que, durante la cita, los líderes del G-20 ratifiquen un plan de acción contra la evasión fiscal de las multinacionales elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El objetivo es erradicar las prácticas que permiten a tales empresas, en particular las del sector digital (Apple, Microsoft, Google o Amazon, entre otras), evadir impuestos tanto en los países donde tienen sus sedes jurídicas como en aquellos donde tienen sus centros de producción.

Tanto Van Rompuy como Barroso indicaron que los Veintiocho asisten a esta reunión en mejores condiciones que a la cita anterior en Los Cabos (México), lo que consideraron una prueba de que la UE va por buen camino, aunque dejaron claro que no hay que caer en la complacencia. 'La mejora de la actividad y el sentimiento empresarial y las últimas cifras del PIB demuestran que, de manera lenta pero segura, Europa atraviesa una suave y gradual recuperación en la segunda mitad de 2013, destinada a echar raíces en 2014, incluyendo a los países más vulnerables', indica una nota conjunta emitida ayer.

Barroso indicó que explicará a los países del G20 que los Veintiocho seguirán aplicando su 'cóctel político', que empieza a dar resultados. Asimismo, subrayará que el G-20 'necesita impulsar los esfuerzos para la recuperación, el crecimiento y el empleo, así como en favor del comercio abierto y de una fiscalidad más justa'. Por su parte, Van Rompuy también incidirá en que la estrategia europea para combatir la crisis 'está dando frutos' y en que la Unión continuará su empeño, 'dado que siguen existiendo riesgos y retos'.

Entre otras cosas, Rajoy aprovechará el viaje para saludar a Obama, al que insistirá en que concrete la fecha de una visita prometida a la Casa Blanca. Asimismo, el presidente del Gobierno coincidirá con otros líderes con los que España tiene algunos contenciosos pendientes. Por ejemplo, verá al primer ministro del Reino Unido, David Cameron, en el que será el primer encuentro entre ambos desde con el asunto Gibraltar en el tintero.

También se encontrará con la presidenta argentina, Cristina Fernández, cuando aún sigue pendiente el contencioso por la expropiación por parte de las autoridades de este país de la petrolera YPF, filial de Repsol. Precisamente, hasta Argentina volará Rajoy al término de la cumbre, ya que se desplazará directamente a Buenos Aires para asistir a la decisión del Comité Olímpico Internacional sobre la ciudad que albergará los Juegos Olímpicos de 2020, una meta a la que aspira Madrid.