Publicado: 14.03.2014 11:37 |Actualizado: 14.03.2014 11:37

Siria entra en el tercer año de guerra con más de 146.000 muertos

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El conflicto sirio, que este sábado cumple tres años, comenzó como una ola de protestas populares contra el régimen de Bashar al Asad y se ha transformado en una cruenta guerra, con más de 146.000 muertos y en la que Al Qaeda ha irrumpido.

Todo empezó en Deraa (sur), donde la detención de quince menores por supuestamente pintar un grafiti contra el Gobierno desencadenó unas protestas en marzo de 2011, que se extendieron por otras partes. El activista Omar al Hariri lo recuerda como si fuera hoy: "Las familias de los menores arrestados se movilizaron de forma pacífica, pero el régimen disparó contra ellos". Al Hariri estuvo preso tres meses por protestar en la universidad de Deraa y tras su liberación huyó de Siria, aunque regresó hace nueve meses. A su vuelta, ha encontrado la devastación causada por los bombardeos y la ciudad de Deraa dividida en barrios en manos de los opositores y de las autoridades.

A día de hoy, el régimen sigue fuerte y no hay visos de un hipotético derrocamiento de Al Asad. Siria sufre bombardeos y choques entre el ejército y los insurgentes en distintas provincias, mientras que Damasco permanece como la fortaleza gubernamental, rodeada de combates en su periferia. La situación es distinta de norte a sur, porque en la mitad septentrional opera Al Qaeda, lo que ha desencadenado enfrentamientos entre los propios rebeldes y ha sido aprovechado por las autoridades para avanzar sobre el terreno.

Un ejemplo de cómo ha evolucionado el conflicto en el norte es la historia personal del coordinador de la opositora Brigada Al Tauhid de Alepo, Adel Fustuk. En esta ciudad, las protestas estallaron en abril de 2011 en la universidad -donde Fustuk cursaba el último año de Tecnología de la Información- y de ahí se propagaron por otros distritos. Él también estuvo detenido durante mes y medio, y a su salida de prisión ingresó en la entonces incipiente oposición armada en diciembre de 2011. Fustuk se unió al grupo Ahrar al Shamal (libres del norte), precursor de la Brigada al Tauhid, una de las principales de Alepo. Al principio actuaban bajo el paraguas de Ejército Libre Sirio (ELS), pero "nadie sabía qué era el ELS, no había ningún liderazgo", explica, por lo que al poco tiempo se alejaron del mismo.

Un día llegaron combatientes extranjeros a Alepo: "Recuerdo el primer grupo que vino de Irak en marzo de 2012; uno de ellos, Abu Suhayb, ocupa ahora un puesto importante en el Estado Islámico de Irak y del Levante (EIIL)", afirma. Los sirios acogieron en Andán, al norte de Alepo, a los nuevos combatientes, que aseguraban que habían viajado para luchar contra el régimen de Al Asad. Poco después, un médico sirio, que vino del extranjero, apareció en Andán y habló con los recién llegados. "No sé que les dijo, pero al final ellos se unieron al Frente al Nusra", indica.

Esta formación, que anunció su creación en enero de 2012, ha sido designada por el líder de Al Qaeda, Ayman al Zawarihi, como la filial de la organización en territorio sirio. Más tarde, el mapa de las facciones rebeldes se amplió aún más con el nacimiento en abril pasado de EIIL, que quiere un Estado islámico y que ha sido desautorizado por Al Zawahiri para trabajar en Siria. Según Fustuk, algunos miembros del Frente al Nusra en Alepo acabaron en EIIL, que no tardó en hacerse fuerte en el norte. Sin embargo, las prácticas de este último grupo no gustaron al resto de insurgentes, que lo acusan de asesinar y secuestrar a sirios y lanzaron una ofensiva en enero contra él.

El principal bastión de los yihadistas es la provincia de Al Raqa (noreste), donde muchos sirios sienten que les han robado su revolución. El miembro del Consejo Superior Revolucionario de Al Raqa Jaled Abu Walid señala que dos meses antes de la toma rebelde de la capital homónima de la provincia hace un año aparecieron milicianos de fuera del país.

"Llegaron combatientes del Frente al Nusra y de los (salafistas) Libres de Sham, procedentes de Idleb y Alepo, rechazaron nuestros planes de limitarnos a asediar la ciudad y lanzaron el ataque contra Al Raqa", recuerda Abu Walid. Luego surgió EIIL, se hizo la facción predominante e impuso restricciones como el niqab (velo que tapa la cara menos los ojos) obligatorio a las mujeres. "La mayoría de la gente de Al Raqa no los quiere (a EIIL) sólo deseamos vivir en paz y con seguridad", lamenta el activista.