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"La situación en Grecia es tan inestable que nos estamos preparando para cualquier cosa"

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Ha venido desde Grecia para ver con sus propios ojos la situación de España, que camina por la misma senda que su país pero aún unos pasos más atrás. Maria Bolari es diputada en el Parlamento por Syriza, la Coalición de Izquierda Radical que en las últimas elecciones fue la segunda fuerza política del maltratado país heleno, desbancando así a la socialdemocracia del Pasok.

Tras unos meses en los que la coalición de gobierno, formada por conservadores y socialdemócratas, ha continuado imponiendo las medidas de los memorándums recetados por la Troika, las últimas encuestas dibujan hoy un Parlamento aún más polarizado que el que salió de las últimas elecciones: Syriza sería primera fuerza y la extrema derecha de Amanecer Dorado obtendría el tercer puesto. La tensión y la sensación de derrumbe se viven dentro y fuera del Parlamento.

Como veterana militante en la convulsa izquierda griega, Bolari ha participado en la formación del Foro Social Europeo, en el movimiento contra la guerra en Irak, en Afganistán y en la creación de Syriza. Pocas horas antes de la rueda de prensa para anunciar el mitin internacional de Izquierda Anticapitalista, en el que ella da apoyo a esta formación, habla con Público en la cafetería La Marabunta de Lavapiés sobre la situación de su país, la apuesta política de su formación y las posibilidades de cambio en Europa.

¿Cuáles cree que son las razones que han hecho que Syriza pase de ser una pequeña fuerza de extrema izquierda a convertirse en la segunda fuerza del país?

Primero, hay que destacar la política radical que ha llevado a cabo Syriza en todo momento: la reclamación de la anulación de la deuda, la oposición plena a las políticas de austeridad y, desde siempre, el apoyo a la gente pobre y a los trabajadores.

Syriza adoptó una posición clara sobre la deuda y dijo que es injusta. Hemos mantenido que la deuda es un problema relacionado con la cuestión de clase y no con la crisis.  Además, en todo momento, hemos adoptado una política contra los memorándums de la Troika.

Otro factor ha sido nuestra clara orientación hacia la unidad. Syriza es una coalición de distintas sectores de la izquierda. Además, hemos llamado a colaborar a toda la izquierda, al Partido Comunista y a Antarsya. También ha sido crucial que hayamos dicho que estamos preparados para gobernar el país, que la izquierda es capaz de formar gobierno. Esto es muy importante para la gente.

Quienes están luchando en Grecia, los movimientos sociales, saben perfectamente que sus problemas sólo tienen una solución política. Y, para conseguir solucionarlos, tienen que derribar al Gobierno actual y formar otro de izquierdas. Hay que tener en cuenta que, en Grecia, cuando hablamos de izquierda, hablamos de un Gobierno que excluya a la socialdemocracia, No existe la posibilidad de pacto con ellos: eso no es izquierda.

En las últimas elecciones fuisteis segunda fuerza, Nueva Democracia consiguió pactar para formar gobierno y ha seguido aplicando las políticas de austeridad. Al tiempo, hemos visto cómo continúa creciendo la extrema derecha de Amanecer Dorado ¿Qué ha cambiado en Grecia en estos meses?

El Gobierno actúa bajo una doble presión. Por una parte, las exigencias de la Troika; y, por otro lado, la presión del movimiento popular. Así que, en la votación del tercer memorandum, la coalición de gobierno se ha tambaleado y ha perdido apoyos. Es un Gobierno muy frágil que está en la cuerda floja. Sin embargo, es un Gobierno muy peligroso porque cuenta con la ayuda de la clase dominante en Grecia, los medios de comunicación y el gran capital europeo.

Amanecer Dorado ha conseguido tanto poder apelando a dos problemas que preocupan mucho al ciudadano griego: la corrupción de la clase política y la inmigración. Sin embargo, hay que decir que, para conseguir este auge, ha contado también con la ayuda de los medios de comunicación. Muchas cadenas de televisión han amplificado su discurso y lo han llevado hasta los hogares de los pobres.

¿Cree que llegarán a gobernar Grecia?

Posiblemente, en los próximos meses. La situación en Grecia es tan frágil e inestable que nos estamos preparando para cualquier cosa. No creemos que vaya a ser fácil, no creemos que el Gobierno vaya a convocar elecciones por propia voluntad. Por lo tanto, Syriza, por un lado, exige elecciones al Gobierno; y, por otro, pide a los movimientos populares intensificar las luchas e imponer desde abajo unas elecciones. Mientras ellos sigan en el poder, la destrucción avanza cada día. Es progresivamente difícil para nosotros encontrar las soluciones y las vías para resolver estos problemas.

Ganáis las elecciones, ¿Y al día siguiente?

Lo que esperamos es que el resto de la izquierda participe en este Gobierno y que los movimientos sociales, con su lucha en la calle, lo defiendan  de los ataques que sin duda vendrán. Esta es nuestra meta, es lo que tratamos de hacer.

¿Es exportable el modelo de Syriza al resto de Europa?

Syriza es dos cosas a la vez, dos cosas que están conectadas. Syriza es la unidad y la radicalidad, que caminan juntas. Syriza es el movimiento, la lucha en la calle y la política en el Parlamento. Esta alternativa se ha construido durante los últimos diez años en los movimientos, como resultado de un debate muy intenso entre opiniones enfrentadas. Tenemos mucha confianza en esta opción.

En Grecia, esta alternativa ha ayudado a la clase, ha ayudado a la política, ha ayudado a la sociedad, a la izquierda. Estamos muy orgullosos de que nuestro ejemplo inspire. Sin embargo, en cada país, la izquierda ha de encontrar su propio camino, según sus condiciones propias.

Quiero añadir que la intensificación de la lucha en los países de sur de Europa es una ayuda muy importante para el movimiento en Grecia.

¿En España se dan las condiciones para una experiencia similar?

No conozco la situación política en España, lo que intentamos hacer es explicar qué hemos hecho en Grecia, pero no queremos dar instrucciones al resto de países sobre lo que tienen que hacer. En la tray­ectoria de Syriza hubo momentos en los que tuvimos que tomar decisiones muy importantes.

¿Qué decisiones?

En primer lugar, ha sido determinante que las fuerzas que conforman Syriza hayan estado juntas cada día en la calle, es ahí donde se ha trabado la alianza. Además, también tuvimos que decidir el rotundo rechazo a cualquier tipo de colaboración con la socialdemocracia.

¿Es posible el impago de la deuda y revertir las políticas de austeridad dentro del marco de la UE y el euro, o habría que romper con ellos?

La Unión Europea es hoy una Unión Europea neoliberal que exige políticas de austeridad a todos los países para poder superar la crisis económica. Lo que nosotros queremos es otra Grecia, otra Europa diferente. La salida de la UE en sí no responde a la pregunta de quién va a pagar la deuda, si la va a pagar el capital o los trabajadores.

Si la opción que ofreciera la Troika fuera seguir con los memorandums o la expulsión del euro y la Unión, ¿qué elegirían?

Si llegamos a este nivel de chantaje desde la UE, lo que vamos a hacer es defender a nuestra sociedad, a los trabajadores, y pedir el apoyo a los países que están sufriendo las mismas políticas de austeridad. No vamos a pagar.

No hay que darse prisa en responder esta pregunta. La UE también está atravesando una crisis muy importante. Lo que queremos decir con la unidad es que queremos una herramienta que nos permita movilizar a colectivos muy amplios, y es por eso que hemos elegido esta dirección. Luchamos en las bases de los sindicatos y tenemos relación con las fuerzas organizados de toda la izquierda. También intentamos hablar y convencer a la base de la socialdemocracia. Pero todo esto desde una perspectiva de resistencia y de ruptura.

¿Es Latinoamérica un ejemplo para Europa?

Se puede utilizar como ejemplo. Allí, la situación se parece mucho a la del Sur de Europa, tanto por el problema de la deuda como por la demostración de que es posible el cambio.