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Los socialistas franceses ya no cuentan con un candidato DSK

DominiqueStrauss-Kahn puede regresar a la política francesa, aunque tocado y se convierte en un lastre para el PS

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El sobreseimiento de la causa criminal por violación en Nueva York contra el líder social liberal francés DominiqueStrauss-Kahn fue acogido oficialmente ayer por el Partido Socialista francés (PS) con 'inmenso alivio', en palabras del primer secretario interino, Harlem Désir. No obstante, la procesión va por dentro. DSK, como se le conoce por sus siglas, tiene varios otros procesos abiertos. Por lo que, si bien puede regresar a la política francesa, lo hace tocado y se convierte en un lastre para el PS, partido que parece condenado a comentar y comentar sin fin el embrollo judicial.

'La negativa de un juicio criminal por este caso es una mala noticia para la Justicia y para las mujeres. Porque, a día de hoy, no se ha manifestado la verdad, ni para el presunto inocente, Dominique Strauss-Kahn, ni para la presunta víctima, Nafissatou Diallo '. Con estas palabras acogió ayer el sobreseimiento la exministra comunista Marie-Georges Buffet, colega de DSK en el Gobierno de izquierda plural de 1997 a 1999.

La muestra del vía crucis que espera a los cuadros del PS, enzarzados en una durísima campaña de las primarias presidenciales, la dio ayer el abogado de Tristane Banon, otra de las presuntas violadas . 'Estamos asistiendo a una autocongratulación de los amigos de DSK y a mí me parece que eso es de una indecencia asquerosa', afirmó David Koubbi.

Cuando estalló el caso DSK, los líderes socialistas afirmaron que estaban dispuestos a modificar el calendario de las primarias para acoger a un Strauss-Kahn declarado inocente. Pero aquel planteamiento estaba previsto para la eventualidad de una absolución rápida y limpia en cuestión de días, y no para la situación actual de embrollo sin fin. Ayer, los pesos pesados de las primarias, Martine Aubry y François Hollande, además de la tercera en discordia, Ségolène Royal, prosiguie-ron con sus programas como si nada y dedicaron apenas unas frases compungidas a DSK.

Es más, Aubry demostró que pretende dar el carpetazo definitivo al 'escándalo DSK'. Dijo que, respecto a lo ocurrido, 'deberá él mismo tomar la palabra cuando lo estime oportuno para explicarse'. En cuanto a si DSK tiene un papel que desempeñar en la futura campaña socialista, se permitió dejar planear la idea, con una gran sonrisa, de que tras sus explicaciones ante los franceses, DSK sería quizá digno de entrar en su Gobierno.

El problema es que las poderosas redes de influencia empresariales y mediáticas que apoyan a DSK parecen dispuestas a mantener la puja por su caballo ganador. No es seguro que Aubry o Hollande puedan ningunearlo con tanta facilidad.