Publicado: 06.09.2015 12:38 |Actualizado: 06.09.2015 15:45

Solidaridad ciudadana en Hungría con los refugiados, mientras el Gobierno de Orban aprueba leyes xenófobas

Ante la indiferencia y las medidas represivas del Gobierno húngaro, los voluntarios ofrecen productos de primera necesidad y transporte a los refugiados de la estación Budapest-Keleti.

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Distribución de ropa a los refugiados en la estación de trenes./ C.T

Distribución de ropa a los refugiados en la estación de trenes./ C.T

BUDAPEST.- “En vez de preguntarnos cómo estamos y sacarnos fotos, ¿por qué no preguntáis a los oficiales húngaros cuánto tiempo vamos a seguir al raso? Llevo aquí más de cinco días durmiendo en el suelo. No sabemos cuándo vamos a salir”, comenta una joven siria de Homs en la estación de Keleti en la madrugada del sábado.

La estación de tren Budapest-Keleti permaneció llena de gente por la mañana. Por la tarde, la gente se agolpaba para coger los autobuses que les llevaran a la frontera con Austria. Llevan días de incertidumbre y estrés, en los que la frontera se abre y se cierra, y es difícil obtener información precisa. Las mafias hacen su agosto subiendo y bajando los precios del transporte a Austria.

Una joven, Nahar, nos cuenta que hace tres días pagó 1.800 euros para pasar a Austria con toda su familia en un coche, pero la policía húngara les interceptó. Perdió el dinero. Su marido pregunta sin cesar a los voluntarios que hay en la estación qué va a pasar. Está desesperado. Lleva días durmiendo con sus dos hijos, de 3 y 4 años, al raso. Otro chico de Irak, ingeniero, no puede contener su rabia: "Mira, Turquía, Bulgaria, Serbia, llevo meses caminando. Y ahora me paran aquí. ¿Por qué? No me quiero quedar en Hungría”.



Confusión y nerviosismo

“Cientos de personas se han organizado de manera autónoma para ayudarles, proporcionarles comida, ropa y para jugar con los niños.”

Al otro lado del campamento, la ONG Migrant Aid ofrece desayunos a los refugiados y comida para los niños y los bebés, les proporciona ropa, y algunos médicos voluntarios, la mayoría mujeres, según se ve en las listas, se han sumado para ayudar. Por la noche reparten productos de primera necesidad e improvisan duchas. Veronika Kozma, activista en temas de inmigración, explica que ofrecen ayuda humanitaria: “Hacemos lo que el Estado debería haber hecho”, denuncia. Lo mismo opina la periodista Andrea Kóbor: “Cientos de personas se han organizado de manera autónoma para ayudarles y proporcionarles comida, ropa, o incluso para jugar con los niños.” Es lo que ella misma hace por las tardes: hablar con los padres y jugar con los niños.

No obstante, el peligro acecha. El pasado viernes por la noche, tras el partido de fútbol Hungría-Rumanía, se produjeron fuertes disturbios. “La gente estaba abajo, en la estación, atemorizada. Arriba se había concentrado la policía. Afortunadamente no pasó nada, pero sí que hubo enfrentamientos entre la policía y los hinchas de fútbol.”, comenta Kóbor. Los refugiados que han acampado en los parques de la ciudad tampoco están a salvo. En la noche de viernes, algunos de éstos resultaron heridos.

Gente en la madrugada del sábado se despierta en la estación./C.T

Gente en la madrugada del sábado se despierta en la estación./C.T

“Los miembros del Jobbik son un peligro, porque tienen una red extensa y organizan protestas en todos los rincones del país”

A los ultras se suman los miembros del Jobbik, el partido de extrema derecha de Gábor Vona, que el sábado se manifestaron por las calles de Budapest en contra de los refugiados: “Son un peligro, porque tienen una red extensa y organizan protestas en todos los rincones del país”, explica Andrea Kóbor.

Pero el principal enemigo de los refugiados que llegan desde la frontera con Serbia es la confusión. El sábado partieron trenes hacia Austria, pero la posibilidad de que se cierren las fronteras mantiene a la gente en vilo. [La llegada de los refugiados a Austria en fotos]

Por otro lado, las informaciones contradictorias que van llegando acerca del comportamiento de los Estados de la UE y sus decisiones respecto a la situación de los refugiados no hacen más que acrecentar el nerviosismo. “Conforme a las mismas leyes de la Unión Europea, todos los refugiados deben ser registrados antes de entrar en la UE. Así que en teoría en Hungría deberían registrarse antes de salir. La situación es muy confusa, ya que Alemania dice que pueden ir a Alemanía y al día siguiente opina que deben registrarse en Hungría”, comenta Kóbor. Este estado de conflicto político entre los estados miembros de la UE comporta mucho sufrimiento para los refugiados. De 200 a 500 personas han conseguido salir el sábado de los campamentos a los que fueron trasladados a la fuerza para ser registrados, y literalmente caminaban sobre las vías de tren rumbo a Austria.

“Es todo un caos. El panorama cambia de una hora para otra”

En Viena han surgido iniciativas particulares para llevar a la gente desde Hungría a Austria en coches particulares. Sin embargo, topan con la dureza de la legislación húngara dado que en Hungría, llevar a una persona sin documentación en tu coche a otro país está tipificado como tráfico de personas y es un delito penal: “Estoy casi segura de que eso no saldrá adelante. Si llevas refugiados para pasarlos en la frontera puedes ser detenido”, explica una voluntaria de Migrant Aid. No obstante, la iniciativa sigue adelante y se espera que este domingo comiencen a recoger a la gente que está atrapada en Hungría. Pero la confusión sigue. “El problema es: Austria abre la frontera, Austria cierra la frontera. Hungria deja la gente pasar, Hungria no deja a la gente pasar”, comenta Nahar, la joven siria que había sido estafada. Su hermano ya ha llegado a Munich. “Es todo un caos. El panorama cambia de una hora para otra”.

Hacen cola delante de la estación para ir al autobús que los llevará a Austria, sábado por la tarde./ C.T

Hacen cola delante de la estación para ir al autobús que los llevará a Austria, sábado por la tarde./ C.T

Endurecimiento de las leyes

“Si prevalece la legislación de la UE sobre el derecho a pedir protección internacional, la gente va a sufrir. No entiendo entonces cuáles son los compromisos de la UE. Aquí ves que todo está bloqueado: cientos de personas sufren en la estación, cientos de voluntarios intentan ayudarles, el Gobierno húngaro no hace absolutamente nada, y la UE no hace nada. Si hubiera sido por el Gobierno húngaro, esta gente habría fallecido. Ningún organismo oficial les ofreció siquiera una manta. Por otro lado, la propia legislación de la UE obliga a la gente a ir a los campamentos de refugiados, y nadie quiere ir al campamento”, comenta una voluntaria de Migration Aid.

La respuesta del Gobierno de Orban a la llegada de los refugiados ha sido endurecer la ley y levantar las vallas en la frontera. El viernes se debatió un proyecto de ley que prevé otorgar a la policía y al ejército una mayor capacidad de intervención en la frontera. Entre las propuestas de la nueva ley figura el derecho de la policía a entrar en una vivienda privada si se sospecha que el dueño aloja a inmigrantes sin papeles, y la capacidad del ejército para intervenir en la frontera. Por otro lado se prevé no aceptar como refugiados a personas que entran en Hungría desde un tercer país “seguro”. En la práctica esto significa cerrar las fronteras desde el punto de vista legal, dado que tanto Serbia como Rumanía, países vecinos por los que entran los refugiados a Hungría, serían considerados países “seguros”.