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¿Quién sucederá al Dalai Lama?

El Karmapa, tercera autoridad en la jerarquía budista, es el favorito para nuevo símbolo de Tíbet

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En el monasterio de Sidhbari, cerca de la localidad india de Dharamsala, el decimoséptimo Karmapa Ogyen Trinley Dorje se disponía el sábado a dar su bendición. Frente a él hay una larga cola, formada en su mayoría por occidentales que esperan conocer al joven Karmapa con una kata o pañuelo blanco tibetano de bienvenida en la mano.

'¿Tú le has visto antes?', le pregunta una joven estadounidense a otra. 'No, pero me encantaría pedir una audiencia privada para entrevistarle para mi tesis sobre el sentido de la felicidad en el budismo', responde Jessica, procedente de Utah, con una sonrisa de oreja a oreja.

Pero entrevistar al Karmapa es una tarea harto difícil. El Gobierno indio tiene mucho celo en las declaraciones y viajes del tercer lama en importancia dentro de la jerarquía budista, huido de China en 2000 y con grandes posibilidades de sustituir próximamente al Dalai Lama como el símbolo del budismo tibetano.

Desde su llegada a India, éste ha sido el primer año que Nueva Delhi le ha permitido salir del país y visitar Estados Unidos, donde su antecesor, el decimosexto Karmapa, encontró muchos seguidores y apoyo.

'Disfruté muchísimo del cariño que me mostraron los estadounidenses. También fue una experiencia interesante que me abrió los ojos, descubrir la libertad con la que vive la gente allí y su calidad de vida', señala el traductor que acompaña al Karmapa, sentado en un sillón bajo la estatua de Buda y la imagen del Dalai Lama.

Otro viaje que recordará a la perfección es su escapada de China cuando tenía 14 años. El Gobierno chino estaba contento de tener en el Tíbet al Karmapa, un lama reconocido por el propio Dalai y que le salvaba la cara en la asignatura pendiente del respeto a las religiones.

Pero Dorje se escapó por la ventana de su supuesto lugar de retiro y a caballo, a pie y en avión cruzó el Himalaya, Nepal y logró alcanzar Dharamsala, donde fue recibido por el Dalai Lama.

El hecho de que el segundo lama más importante dentro del budismo, el Panchen Lama, se encuentre bajo arresto domiciliario desde 1995 en China y el nuevo nombrado por las autoridades chinas no haya sido reconocido por los creyentes, sitúa al Karmapa el siguiente de la lista hasta que la próxima reencarnación del Dalai Lama sea reconocida y llegue a la edad adulta.

'En la reunión especial del exilio tibetano varios comités hemos discutido la sucesión del Dalai Lama. En mi grupo le hemos pedido que nombre en vida al siguiente Dalai Lama para que el Gobierno chino no pueda interferir, y que nombre también a un regente', explica el investigador de Harvard Lobsang Sangay.

'Se han barajado varios nombres y el más popular es el Karmapa. Es joven, tiene carisma, realizó una huida espectacular y es nuestro conexión más clara con los tibetanos de dentro del Tíbet, que le tienen una gran veneración', continúa el profesor en Boston.

Pero hasta qué punto asumirá el liderazgo político del Dalai Lama está por ver. 'El Karmapa es todavía muy joven. Ocupará un lugar importante, de eso no hay duda', aventura Samdhong Rinpoche, primer ministro en el exilio.

El perfil político del Karmapa parece más que evidente. Y pese a que el joven lama muestra una redonda cara infantil detrás de unas gafas sin montura, sus palabras suenan adultas.

'Los tibetanos siguen el budismo desde hace miles de años. No podemos acabar tan fácilmente con las enseñanzas de Buda sobre el arte de la paciencia, la compasión y el considerar al otro como un igual. Los tibetanos deben preservarlo y convertirlo en nuestra esencia como nación', explica la figura budista.

Pero la responsabilidad que se le avecina es grande. En una imagen de un documental aparece el Dalai Lama acompañado por el Karmapa y Ling Rinpoche. El primero recuerda a los jóvenes su edad y les indica que cuando muera tendrán que continuar con su labor. El Karmapa casi se cae al suelo del pasmo.

Cuando le pregunto de nuevo sobre sus futuras responsabilidades, me responde lacónico: 'Soy consciente de mi posición y de mi deber, pero con respecto al contexto que me dibujas no he pensado demasiado en ello'. Aún le quedan algunos años para hacerlo.