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El Supremo estadounidense declara inconstitucional la ley que no reconoce el matrimonio homosexual

La ley define el matrimonio como "la unión entre un hombre y una mujer".

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El Tribunal Supremo estadounidense ha aprobado este miércoles por 5 votos a 4 la derogación de la ley federal que define el matrimonio como la unión entre dos personas de distinto sexo por lo que la Ley de Defensa del Matrimonio (DOMA) ha sido declarada inconstitucional.

El dictamen final del alto tribunal supone que todas las parejas de homosexuales que ya hayan contraído matrimonio en los estados en que es legal casarse, podrán reclamar a nivel federal los mismos derechos que las parejas heterosexuales.

La DOMA limita la definición de matrimonio a la unión de un hombre y una mujer con el que pueden recibir beneficios federales. Estos beneficios son pagos de la Seguridad Social, si uno de los dos sobrevive al otro, y deducciones fiscales para parejas heterosexuales casadas, pero no para homosexuales legalmente casados. 

El presidente de EEUU, Barack Obama, ordenó a su Gobierno a principios de 2011 que no defendiera la DOMA, promulgada en 1996, en los tribunales federales.

La DOMA 'es inconstitucional', dado que 'viola los principios del debido proceso y la igualdad de protección aplicables al Gobierno federal', según el fallo redactado por el juez Anthony Kennedy y apoyado por los cuatro magistrados progresistas del alto tribunal.

Además, de acuerdo con el fallo del Supremo, esa ley va en contra del principio de que todas las personas son igualmente libres 'protegido por la Quinta Enmienda' de la Constitución.

El caso contra la DOMA fue presentado originalmente por Edith Windsor, una mujer de 84 años que se vio obligada a pagar más de 350.000 dólares en impuestos federales por el patrimonio heredado de su esposa, Thea Spyer, fallecida en 2009, dado que su matrimonio no estaba reconocido como tal a nivel federal. 

La ley ya había sido declarada inconstitucional por dos cortes de apelaciones a raíz de la demanda que presentó Windsor. 

El Supremo también tenía sobre la mesa analizar la constitucionalidad de la Proposición 8 de California, en base a la cual dicho estado limitó el matrimonio a la unión entre un hombre y una mujer.

El alto tribunal ha determinado, por cinco votos a cuatro, que los defensores de la Proposición 8 no estaban legitimados para exponer su recurso ante el Supremo y, por tanto, ha validado indirectamente la sentencia de una corte de menor instancia que tumbó dicha medida, aprobada en 2008 en referéndum. 

El Tribunal Supremo ha evitado, de esta forma, pronunciarse sobre una definición más amplia del matrimonio que podría haber sido aplicada a todo el país.