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Entre la suspicacia y la esperanza

Los negros de los estados sureños que encabezaron la lucha por los derechos civiles ansían la victoria de Obama

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En la estación de autobuses de Jackson (Mississippi), dos ancianas afroamericanas se ajustan las gafas para comentar las noticias de la CNN. A pesar del deterioro de los vehículos y la discutible calidad del servicio, una pantalla gigante de televisión preside el vestíbulo. La audiencia, como los usuarios de los autobuses, es, en su mayoría, de raza negra.

Las dos amigas dicen que tienen miedo. La distancia que separa a ambos candidatos es más corta de la que desearían y 'hay demasiado racista oculto'. Ellas no se fían. Nacieron en el estado de Mississippi 40 años antes de que se les concedieran los mismos derechos civiles que a los blancos y saben lo que significa tener que sentarse aparte en el transporte público 'para no molestar a los amos'.

'En Mississippi volverán a ganar los republicanos, como siempre', lamenta una de ellas. 'Prefieren a un tipo que se gasta mas de 10.000 millones de dólares al mes en Irak a un presidente negro que habla de economía, de lo que los trabajadores ganamos a la hora, al día, al mes'. Aun así, están seguras de que Obama ganará las elecciones porque 'en el norte tienen la mente más abierta'.

Igual de optimista se muestra Lance Hill, director del Instituto Sureño para la Educación y la Investigación. 'Los blancos no tienen nada que perder si sale elegido Obama. Ni un solo privilegio. Y si tienen mucho que ganar. Para ellos, sería una especie de acto de contricción para hacerse perdonar por los abusos del pasado y del presente. Muchos blancos se sienten bien votando a un negro, les encanta sentir que no son racistas'.

La elección de Obama es, sobre todo, un examen para buena parte de la población afroamericana. 'Representa un símbolo, mas que un cambio en la política del país. En realidad, Obama va a transformar pocas cosas para los negros de América, pero es esencial que gane para toda la comunidad', afirma el periodista y escritor Lolis Eric Elie. Su padre, Lolis Elie es todo un referente para los negros de Luisiana, donde trabajó toda su vida como abogado especializado en derechos civiles. A sus casi 79 años, Elie senior es uno de los miles de estadounidenses que estos días repite, asombrado y feliz, la frase 'nunca pensé que viviría lo suficiente para ver un presidente negro'.

Pero si finalmente gana Obama, será gracias a que ha sido 'lo menos negro posible', asegura el investigador Hill. 'Los blancos en general están tranquilos. Obama habla y se comporta como un blanco, su familia ve Sexo en Nueva York y sus hijas tienen barbies'. Y entre los simpatizantes demócratas en sus mítines, apenas hay seguidores afroamericanos.

Elie coincide con esta apreciación. 'Desde el principio de la campaña ha evitado vender negritud. McCain también ha tenido mucho cuidado en no aludir a la raza, pero los republicanos han ido recordando el color de la piel de Obama de forma sutil, asociándolo con sus ideas socialistas y las de las reivindicaciones de los líderes negros tradicionales'.

Esa asociación ha surtido efecto en algunos sectores. Cuando se le pregunta a Mike, un tejano de raza blanca vecino de Huntsville (Alabama), qué opina del candidato demócrata, sus primeras palabras son: 'Me da miedo'. Al pedirle que explique por qué, empieza diciendo que 'es un socialista' y un 'radical'. Finalmente, se sincera y argumenta que 'el país aún no está preparado'. No le gusta aclarar exactamente para qué, sólo añade que 'le faltan por lo menos 20 años para aceptar algo así'.

Los sondeos dicen que los estadounidenses deben hacerse a la idea de que el próximo inquilino de la Casa Blanca pueda ser de raza negra. 'La noche en que se confirme estaré contento', avanza Lolis Elie. 'Porque se habrá acabado la era Bush y también por lo que representa tener un presidente afroamericano. Claro que estas elecciones no son el único buen momento para ser negro en Estados Unidos. Los Juegos Olímpicos no están mal ironiza, con todas esas medallas de oro'.