Publicado: 25.08.2015 11:29 |Actualizado: 25.08.2015 11:29

Syriza confía en volver a gobernar a pesar de la ruptura del partido

Desde el partido del Gobierno creen que se valorarán los esfuerzos de Tsipras de la permanencia de Grecia en el euro. Son optimistas en un escenario incierto, ya que no hay encuestas posteriores a la división del primer ministro y la división de Syriza

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Alexis Tsipras, durante su reunión con el presidente de la república para comunicarle su dimisión. REUTERS

Alexis Tsipras, durante su reunión con el presidente de la república para comunicarle su dimisión. REUTERS

ATENAS.- Syriza puede conseguir la reelección con una mayoría absoluta; o eso es al menos lo que cree un alto funcionario del Gobierno, que apostó por la formación de un ejecutivo sin el apoyo de las fuerzas que también apoyan el nuevo rescate internacional del país.

Panos Skourletis, el ministro de Energía en el gobierno liderado por Syriza, que renunció la semana pasada, también dijo que la nación debe evitar estancamiento al que llevaría una segunda vuelta de las elecciones - un escenario que los políticos ya están debatiendo a pesar de que todavía no se ha celebrado la primera ronda.

Syriza, que ha gobernado durante sus siete meses en los que Grecia ha estado al borde del colapso y la salida del euro, sigue mostrando confianza, a pesar de las divisiones internas que finalmente terminaron la semana pasada por romper el partido.



"Creo que la mayoría absoluta de Syriza en el parlamento es alcanzable", dijo Skourletis en declaraciones a Mega TV. También restó importancia a la posibilidad de llegar a un acuerdo postelectoral con los principales grupos a favor del rescate - el conservador Nueva Democracia, centrista Para Potami o los socialistas del PASOK.

"Para que las colaboraciones sean políticamente creíbles, deben basarse en una convergencia de programas, en un terreno común", dijo. "Yo no veo esto credibilidad política en las fuerzas de la Nueva Democracia, Potami o PASOK."

El presidente de Grecia ha dado la posibilidad a dos partidos de la oposición (el conservador Nueva Democracia y la recién creada Unidad Popular, la escisión de Syriza) de tratar de formar un nuevo gobierno después que el primer ministro Alexis Tsipras renunciase el jueves pasado, con la esperanza de evitar unas nuevas elecciones sólo siete meses después de las últimas, que llevaron a Syriza al poder.

Con los partidos profundamente divididos sobre el plan de rescate -el tercero al que se somete Grecia desde 2010- y sus duras condiciones, Nueva Democracia ya ha fracasado en sus intentos de encontrar socios para formar una coalición de gobierno.

Ahora es Unidad Popular, el partido surgido a la izquierda de Syriza, la que tratará de constituir un nuevo ejecutivo. Su propio líder, Panagiotis Lafazanis, ya ha admitido que la tarea es prácticamente imposible, aunque está usando su mandato presidencial de tres días para ganar tiempo e intentar convencer con su mensaje anti-rescate. Lafazanis ya se quejó de que Tsipras convocase elecciones en un plazo tan corto de tiempo, algo que sin duda es una desventaja para un partido recién creado.

Una vez que su mandato expire el miércoles por la noche, se espera que el presidente Prokopis Pavlopoulos haga un último intento de lograr un compromiso entre las partes, el cual no dará ningún resultado previsiblemente. Sería entonces el momento de nombrar a un primer ministro interino y convocar elecciones en treinta días.

Los griegos están empezando a preocuparse por la posible paralización del país en caso de tener que ir a una segunda vuelta, tal y como sucedió en 2012. El paísdebe seguir aplicando las medidas del memorándum para ir desbloqueando los nuevos tramos del rescate. La troika revisará el cumplimiento de estas medidas en octubre.

Skourletis se opuso a tal escenario. "Debemos evitar esto. Algunas cosas tienen sus límites. La gente sabe esto y van a votar de manera que no terminemos en un atasco", dijo.

Un escenario incierto por la falta de sondeos 

Todavía no se sabe si las muestras de confianza de Syriza son justificadas o no, ya que no se ha publicado ninguna encuesta ni sondeo de opinión desde el 24 de julio, casi un mes antes de que Tsipras dimitiese para convocar unas nuevas elecciones y el partido se partiese en dos.

Los encuestadores argumentan que es difícil hacer una muestra representativa cuando muchos votantes están de vacaciones. Sin embargo, la mayoría de ellos regresa estos días a las ciudades y se espera que los primeros sondeos comiencen a aparecer en breve.

Syriza confía en que Tsipras siga siendo popular por defender la permanencia de Grecia en el euro, a pesar de que finalmente cedió y aceptó las demandas de los acreedores de más austeridad y reformas económicas a cambio de 86 millones de euros en préstamos.

Pero si Tsipras quiere quitarse la etiqueta de extrema izquierda, dejando a Syriza como un partido un poco más cerca del centro que acepta el plan de rescate, tiene todavía mucho trabajo que hacer.

En total, 43 de los 149 diputados de Syriza se rebelaron a principios de este mes, al negarse a respaldar el plan de rescate en el parlamento, aunque finalmente sólo 25 de ellos se unieron a Unidad Popular, lo que significa que Tsipras tendrá que lidiar con un número importante de miembros de Syriza que no han abandonado el partido pero se oponen al rescate.

Entre ellos se incluyen la presidenta del Parlamento Zoe Konstantopoulou y el ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis.

Unidad Popular hizo un llamamiento a los díscolos de Syriza en este asunto. "Ser pro-rescate y anti-rescate en el mismo partido no es sostenible", dijo Costas Lapavitsas, un ex diputado de Syriza que se unió a la escisión.

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