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Los talibanes asesinan al principal negociador de la paz en Afganistán

La muerte del expresidente Rabbani obliga a Karzai a abandonar la reunión anual de la ONU en Nueva York

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Los talibanes han mandado un mensaje sangriento a los líderes mundiales congregados en Nueva York para la Asamblea General de la ONU, al asesinar al jefe del Consejo de Paz de Afganistán, Burhanudin Rabbani. El expresidente afgano murió junto con otras cinco personas en un atentado en su casa en Kabul. La noticia coincidió con el encuentro que ya tenían previsto celebrar al margen de la Asamblea General el presidente estadounidense, Barack Obama y su homólogo afgano, Hamid Karzai. Este acortó su visita a EEUU y regresó de inmediato a Kabul.

Es la segunda víctima política afgana importante en lo que va de año, después de que los insurgentes mataran en julio a Ahmad Wali Karzai, el hermanastro del presidente de Afganistán. El asesinato arroja nuevas dudas sobre la capacidad de las fuerzas de seguridad afganas para proteger a los líderes del país en un momento cuando la coalición internacional quiere traspasar estas funciones a los nuevos cuerpos policiales y militares.

Un suicida que se hizo pasar por un visitante mata al jefe del Consejo de Paz

También significa un serio revés para los esfuerzos de lograr la paz, ya que Rabbani era el encargado de negociar una solución política con los insurgentes. Al frente del Consejo de Paz desde octubre de 2010, Rabbani lideraba los esfuerzos de reconciliación entre las diversas facciones enfrentadas en el conflicto y había mantenido contactos con los talibanes para incluirlos en el proceso de pacificación.

'Un suicida se hizo pasar por visitante de la casa e hizo explotar un chaleco cargado de explosivos que acabó con la vida del profesor Rabbani', explicó a la agencia Efe el jefe de la Policía criminal de Kabul, Mohamed Zahir. 'Rabbani tenía previsto entrevistarse hoy con dos talibanes en su residencia; deben haber sido ellos quienes lo han matado', agregó el miembro del organismo del Consejo de Paz, Arsalá Rahmani.

Esta fuente detalló a Efe que otras cinco personas fallecieron en la explosión, que además dejó herido al número dos del organismo, Stanikzai Masum, uno de los principales asesores de Karzai.

Rabbani había ofrecido a los talibanes amnistía y puestos de trabajo

El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, se atribuyó el atentado poco después, informa la agencia Reuters. El Ministerio de Interior afgano también atribuyó el ataque a la insurgencia talibán y aseguró que fue perpetrado por un integrista que entró en la residencia de la víctima acompañado por dos miembros destacados del Consejo de Paz, incluido Masum.

'El asesinato de Rabbani es un golpe importante contra el Gobierno de Karzai y sus esfuerzos para lograr la paz y la reconciliación. También pone de relieve la incapacidad de la Administración para proteger incluso a los más destacados dirigentes políticos de Afganistán', dijo un alto diplomático en Kabul a Reuters.

El ataque también complica los planes de la Administración Obama para acelerar la retirada de sus tropas del país centroasiático. En el breve intercambio de palabras ante la prensa, Obama quiso subrayar que Rabbani 'era un hombre que se preocupaba profundamente por Afganistán' y había 'contribuido a la reconstrucción del país'.

Obama pide a los afganos que no se desanimen y busquen la libertad

El presidente de EEUU calificó su muerte de 'pérdida trágica' pero también dijo que su asesinato no debía 'desanimar a los afganos a encontrar el camino de la libertad, la seguridad y la prosperidad' y que por ello era 'importante continuar los esfuerzos para terminar con este ciclo de violencia sin sentido'.

El presidente afgano, por su parte, también subrayó que la desaparición de Rabbani, al que calificó de 'patriota que dio su vida' por su causa, no influiría en la voluntad de los afganos de 'seguir por el camino' de la paz.

En un comunicado enviado por su oficina antes de emprender el vuelo de regreso a Kabul, Karzai afirmó luego que 'los enemigos no tienen piedad con los patriotas afganos' y responsabilizó del atentado a una 'conspiración de los enemigos' de Afganistán.

El domicilio de Rabbani se encuentra en el céntrico barrio de Wazir Akbar Khan en Kabul, cerca de diversas embajadas entre ellas la de EEUU y que ya fue objeto hace una semana de un ataque de los insurgentes que causó una docena de muertos. Según la agencia local AIP, tanto la legación estadounidense como la misión de la OTAN, cuyas oficinas centrales están en el mismo enclave, han conminado a sus trabajadores a refugiarse en áreas seguras lejos de sus respectivas instalaciones por si ocurren otros ataques.

Al igual que Obama y Karzai, los altos mando de la OTAN insistieron en que el asesinato de Rabbani no detendrá los esfuerzos para lograr una solución pactada para la guerra que azota el país desde hace diez años.

La Alianza Atlántica apoya el plan de reconciliación ideado por el expresidente asesinado y que incluye ofrecer a los combatientes rasos de los talibanes una amnistía y trabajo si dejan las armas. A los jefes se les ofrece asilo en otros países. La semana pasada, la OTAN dijo que la acogida del plan va mejor de lo que pensaban y que el año pasado casi 2.500 guerreros talibanes entregaron sus armas.

Por su parte, el Gobierno de Pakistán, cuyos servicios secretos son acusados de apoyar a las facciones insurgentes afganas, emitió un comunicado calificando a Rabbani de 'amigo' y 'líder visionario que buscó activamente la paz y la reconciliación'.