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El Tea Party gana más primarias e inquieta al partido republicano

Las victorias de candidatos ultras en EEUU complican el panorama electoral

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El movimiento ultraconservador Tea Party se apuntó ayer nuevas victorias en las primarias republicanas para las legislativas de noviembre. Unos triunfos que complican el panorama electoral no tanto para los demócratas como para los propios republicanos, que podrían ver mermadas sus posibilidades de éxito debido a las posturas extremas de unos contendientes impredecibles.

En la carrera por el escaño senatorial de Delaware, Christine O'Donnell, una política local casi desconocida que consiguió el respaldo de Sarah Palin, derrotó contra todo pronóstico y por una confortable mayoría del 53% al congresista Michael Castle, un popular ex gobernador y uno de los últimos republicanos moderados del Congreso que se había atrevido incluso a respaldar algunas de las medidas del presidente Barack Obama.

Las posibilidades de los conservadores disminuyen por sus posiciones radicales

O'Donnell ganó sin el apoyo del partido, que consideró desde el principio que la polémica candidata, a la que los propios republicanos han acusado de falsificar su historial académico y malversar fondos de sus precedentes campañas, no podría ganar frente al demócrata Chris Coons en un estado de centroderecha.

Ninguneada por los suyos, vilipendiada incluso por el estratega republicano Karl Rove, que la acusó de decir 'locuras', O'Donnell disfrutó ayer de su victoria al denunciar el 'canibalismo político' del partido, tratar a sus responsables de 'vagos' y animarles a tener algo 'más de humildad'.

El triunfo de la candidata Tea Party dolió especialmente al establishment conservador, que esperaba con Delaware ganar la mayoría absoluta en el Senado (donde ahora tiene 41 senadores).

El extremismo de O'Donnell dejará a los republicanos sin senador en Delaware

La jefatura del partido acogió la victoria de O'Donnell primero con frialdad, al asegurar oficiosamente que destinaría sus fondos a otros estados y luego con entusiasmo reticente.

La ganadora de Delaware no fue la única candidata Tea Party en ganar las primarias republicanas del martes. En las elecciones a gobernador del estado de Nueva York, Carl Paladino, un multimillonario que despertó polémica por sus bromas racistas y sus propuestas extremas convertir las cárceles en dormitorios para mendigos, ganó al moderado Rick Lazio. Esta también debería ser una victoria pírrica. Paladino, que basó su campaña en la ira popular, tiene escasas probabilidades de derrotar al contendiente demócrata, Andrew Cuomo.

En New Hampshire, el candidato Tea Party, Ovide Lamontagne, perdió por los pelos ante la aspirante oficial del partido, Kelly Ayotte, en las primarias a senador, sembrando cierto estupor en un estado moderado.

En los últimos meses, el Tea Party ha conseguido abrirse una brecha en el campo conservador, consiguiendo sendas victorias en las primarias de Kentucky (Rond Paul), Nevada (Sharron Angle), Colorado (Ken Buck) y, más recientemente y de nuevo gracias al apoyo directo de Palin, en Alaska (Joe Miller).

Los demócratas esbozaron ayer cierta sonrisa el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, habló de 'la cólera interna del partido republicano' pero tampoco quisieron jactarse demasiado, conscientes de que el panorama electoral es 'muy cambiante y todo puede ocurrir', como reconoció O'Donnell.