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El temporal que azota Estados Unidos deja diez muertos

Alrededor de 460.000 personas se han quedado sin suministro eléctrico. La tormenta durará aún unos días más

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El temporal de nieve y tormentas, bautizado como Nemo, continúa azotando el litoral noresta de Estados Unidos, la zona más poblada del país. Ya se ha cobrado la vida de diez personas y ha dejado a casi medio millón de personas sin luz y más de un metro de nieve en algunos estados.

Las autoridades han declarado el estado de emergencia en Nueva York, Connecticut, Rhode Island, Nuevo Hampshire, la costa de Maine y Massachusetts, donde además se ha emitido una prohibición de circular por carretera en todo el estado. El Servicio Nacional de Meteorología advirtió de que las nevadas podrían llegar acompañadas de vientos huracanados de más de 100 kilómetros por hora y causar inundaciones en zonas costeras como Cape Cod (Massachusetts), donde se han ordenado evacuaciones.

Seis de los fallecidos se han registrado en el estado de Connecticut, entre ellos un niño de 11 años, dos en Nueva York, y uno en New Hampshire y Boston. La Policía ha tenido que rescatar a varias decenas de personas de sus vehículos al quedarse atrapados por la nieve, según ha informado la cadena estadounidense NBC.

El temporal continuará arreciando durante 'unos días' más La fuerte tormenta comenzó el viernes por la mañana en partes de Nueva York y se ha extendido a los estados vecinos de Rhode Island, Massachusetts y Maine, dejó más de 60 centímetros de nieve durante la noche y hasta un metro en zonas de Nueva Inglaterra y en localidades como Mildford, en Connecticut. 

A lo largo de la jornada del sábado, la situación ha mejorado lentamente. Los aeropuertos del estado de Nueva York han reanudado su actividad, aunque con restricciones, y también lo hará el principal aeropuerto de Boston, que no autorizará ningún despegue.

El gobernador de Connecticut, Dannel Malloy, ha vaticinado que Nemo continuará arreciando durante 'unos días' más, mientras que en dicho estado la nieve acumulada en ciudades como Hampden ha rebasado el metro de altura. En el resto de estados del noreste de Estados Unidos se han registrado niveles superiores a los 29 centímetros y que han llegado a rozar, como máximo, el metro.

En el estado de Nueva York y en toda la región de Nueva Inglaterra -compuesta por los estados Maine, New Hampshire, Vermont, Massachusetts, Rhode Island y Connecticut- las autoridades estadounidenses han recomendado a la población que permanezcan en sus casas.

Alrededor de 460.000 personas se han quedado sin suministro eléctrico, de las cuales cerca de 310.000 viven en Massachusetts y 115.000 en Rhode Island. El gobernador de este estado, Lincoln Chafee, ha declarado a la cadena CNN que el 'principal de los desafíos' para las autoridades está siendo 'los numerosos apagones en combinación con los fortísimos vientos'. El trabajo de los equipos de emergencia ha permitido que la cifra de damnificados haya descendido conforme a avanzado el sábado tras rozar la cota del millón de estadounidenses sin luz.

Las rachas de viento han alcanzado los 133 kilómetros por hora en Massachusetts

Las rachas de viento han alcanzado los 133 kilómetros por hora en Massachusetts, una intensidad equiparable a la de un huracán de categoría uno. En Boston y Connecticut los vientos han rebasado también la barrera de los 100 kilómetros por hora. Estas rachas han provocado numerosos problemas en el transporte urbano y en Nueva York entre 60 y 100 vehículos han sufrido daños de diversa consideración por la caída de árboles o accidentes de tráfico a causa de la nieve.

Las autoridades de los estados de Nueva York, Massachusetts, Connecticut, New Hampshire y Rhode Island declararon este viernes el estado de emergencia, aún con reminiscencias del balance dejado atrás por el huracán 'Sandy' hace tres meses y tras las nevadas caídas en Nueva York en diciembre que bloquearon la ciudad. Muestra de ello ha sido el llamamiento a la calma del alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, que ha pedido a la población que no sucumba a la 'compra del pánico' de carburante y ha aseverado que su suministro está garantizado.

Además, la planta nuclear de Plymouth (Massachusetts) sufrió un apagón en uno de sus reactores, pero continuó funcionando con los generadores de seguridad, sin que supusiera ningún peligro para la población, indicó su portavoz Ed Bradley. La Comisión Regulatoria de Energía Nuclear está supervisando el funcionamiento de la central.