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Tony Blair tendrá que declarar sobre Irak

El veredicto de la comisión de investigación se conocerá tras las elecciones británicas

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Tony Blair y Gordon Brown hicieron todo lo posible para impedir una investigación independiente de la invasión de Irak hasta que se rindieron a la evidencia.

Ahora ambos saben que tendrán que declarar ante una comisión de investigación, Blair seguro y Brown probablemente, aunque al menos con la ventaja de que pasará mucho tiempo hasta que se conozca su veredicto.

Los miembros de la comisión explicaron este jueves por primera vez cómo será su funcionamiento y cuáles son sus intenciones.

De entrada, al precisar las posibles fechas, dieron un respiro al Gobierno al confirmar que el informe definitivo no se hará público hasta finales del 2010, y quizá más tarde.

Es muy probable que no haya conclusiones preliminares, por lo que es imposible que el resultado se conozca antes de las próximas elecciones generales, que deben celebrarse en primavera.

Son cuatro hombres, todos con el título de Sir, y una mujer (una baronesa miembro de la Cámara de los Lores). Estos distinguidos representantes del establishment británico, entre los que hay dos historiadores y un ex embajador en Rusia, tienen como misión explicar cómo se llegó a la decisión de derrocar a Sadam Hussein, con qué información contaba el Gobierno de Blair para seguir los pasos de EEUU en la invasión y cómo se llevó a cabo la ocupación de Irak después de abril de 2003.

Su presidente, John Chilcot, defendió su independencia ante los periodistas y negó que la comisión vaya a limitarse a limpiar la reputación del Gobierno, como temen muchos. Otras comisiones, también independientes, han terminado con informes tan favorables al poder como si los hubieran redactado los asesores de un ministro.

Según Chilcot, no hay razones para el escepticismo: 'La independencia de la comisión se medirá por la calidad del informe final', dijo. 'Si descubrimos que se cometieron errores graves, el informe lo dirá en los términos más claros'.

Se ha prometido la máxima transparencia. La norma será que las sesiones se retransmitan por televisión o Internet, y sólo en algunos momentos las declaraciones se harán a puerta cerrada.

No serán interrogatorios porque no se trata de una investigación judicial. Sea por formación o por ingenuidad, Chilcot tiene claro qué castigo tendrán los que mientan: 'Si alguien no dice la verdad y luego se descubre, su reputación quedará destruida para siempre'.

No le preguntaron por aquellos cuya credibilidad ya quedó muy dañada tras saberse que las armas de destrucción masiva que justificaron la invasión en realidad no existieron.