Publicado: 17.07.2014 21:00 |Actualizado: 17.07.2014 21:00

La tragedia del avión malasio aborta la reanudación de consultas de paz en Ucrania

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La tragedia del avión de pasajeros malasio con 295 personas a bordo en el este de Ucrania abortó este jueves la reanudación de las consultas entre el Gobierno de Kiev y los insurgentes prorrusos.

Justo cuando debían iniciarse las negociaciones aparecieron las primeras noticias del siniestro ocurrido en la región de Donetsk, escenario desde abril de cruentos combates entre milicianos y fuerzas gubernamentales.

Desde entonces, los líderes separatistas han centrado todos sus esfuerzos en negar que hayan derribado el avión, como han denunciado las autoridades ucranianas.

Debido a la profunda desconfianza entre ambos bandos en conflicto, los separatistas se mostraron ayer dispuestos a participar en las consultas, pero sólo en formato de vídeo-conferencia desde Donetsk.

Debía ser la tercera reunión del conocido como Grupo de Contacto que incluye a representantes de Ucrania, Rusia y la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), mediadora en el conflicto que estalló en abril pasado.

Las cuatro partes celebraron en junio sendas reuniones sin que se lograran avances en la solución del conflicto, tras lo que los combates se han recrudecido, en particular en la frontera ruso-ucraniana.

El viceprimer ministro de la autoproclamada república popular de Donetsk, Andréi Purguin, aseguró que los rebeldes querían plantear a Kiev un alto el fuego, el canje de prisioneros de guerra y la creación de corredores humanitarios.

No obstante, las cosas ya se habían torcido antes, ya que Ucrania acusó hoy a Rusia de derribar uno de sus aviones de guerra, un Su-25, según Andréi Lisenko, el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa ucraniano.

"El 16 de julio a las 19:00 horas tuvo lugar la nueva provocación por parte rusa. Un avión de guerra de la Federación Rusa alcanzó con un misil un Su-25 de las Fuerzas Aéreas (ucranianas) que cumplía una misión en territorio ucraniano", señaló Lisenko en rueda de prensa.

Lisenko agregó: "nuestro avión fue derribado. El piloto se catapultó y fue evacuado a un lugar seguro. El piloto está sano y salvo, no resultó herido".

Y mostró un vídeo para demostrar el empleo desde territorio ruso de armamento pesado, en concreto de lanzaderas de misiles Grad (Granizo), utilizadas profusamente en las últimas semanas en el campo de batalla del este ucraniano.

Lisenko denunció también la entrada en territorio ucraniano de "hombres verdes", como eran conocidos los militares rusos sin insignia que fueron desplegados durante el reciente conflicto de Crimea.

Según el coordinador del portal de noticias ucraniano Resistencia Informativa, Dmitri Timchuk, uno de esos soldados rusos fue apresado por las fuerzas gubernamentales en la región de Lugansk.

Además, hoy se supo que dos de los ocho tripulantes del avión de transporte An-26 derribado el lunes fueron encontrados muertos, mientras cuatro han sido rescatados y otros dos han sido apresados por los rebeldes.

Por todo ello, el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, anunció hoy un cambio de táctica en la ofensiva contra los rebeldes prorrusos, debido a las pruebas que confirman el uso de Grad por parte rusa contra los aviones de guerra ucranianos.

"Esto pone el conflicto en un plano absolutamente nuevo", dijo durante una reunión con los jefes de los órganos de seguridad. En concreto, dejó entrever la posibilidad que se declare una movilización parcial de las Fuerzas Armadas.

Al respecto, el primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, demandó a Rusia que suspenda de inmediato el suministro de armamento a los insurgentes.

"La Federación Rusa debe suspender el suministro de armas a las bandas armadas ilegales en el este de Ucrania. Ya basta, hay que interrumpir la guerra, hay que dejar de apoyar a los bandidos, a los separatistas", dijo Yatseniuk durante una reunión del Gobierno.

Yatseniuk habló de que decenas de tanques y blindados rusos, al igual que modernos equipos militares y de comunicaciones, están en manos de las milicias separatistas, y denunció la presencia en las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk de agentes militares rusos.

Por otra parte, se congratuló por las sanciones impuestas por Estados Unidos contra bancos y empresas rusas, a las que Moscú ha respondido con contundencia.