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Tres horas semanales con 'telepapá'

Un juez de EEUU dicta un régimen de visitas a los hijos por videoconferencia

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Hasta hace un par de semanas, James Baker no tenía ni idea de lo que era Skype y mucho menos sabía utilizarlo. Este trabajador de la construcción de Long Island (Nueva York) siempre creyó que los ordenadores eran un trasto. Sin embargo, ahora no le quedará más remedio que aprender a utilizarlos o perderá el contacto con sus dos hijos. El juez federal Jerry Garguilo ha permitido que su ex esposa, Debra, se mude con los pequeños una niña de 6 años y un niño de 9 a casa de sus padres en Venice (Florida), a más de 1.200 kilómetros de su antigua residencia. La única condición que ha impuesto Garguilo es que los menores deberán estar disponibles para comunicarse con su padre por videoconferencia tres veces por semana a través de Skype.

La pareja, que se casó en 2000, se divorció hace dos años por las dificultades económicas, de convivencia y los problemas de James con el alcohol. El padre de los niños acaba de concluir un tratamiento de desintoxicación, pero, aun así, el juez ha permitido el traslado, ya que su ex esposa lleva desempleada desde diciembre y la casa familiar permanece embargada. 'El sentido común, la lógica y una visión realista de la vida indican que Debra Baker y sus hijos no pueden mantener su hogar de Long Island en las actuales condiciones', explica la sentencia. Antes de viajar a Florida, Debra se vio obligada a comprar una webcam y proveer de acceso a Internet a su ex marido.

'James está relativamente contento con el nuevo régimen de visitas'

Baker podrá ver y conversar con sus pequeños a través de Skype durante una hora, tres veces por semana. 'Para los niños ha sido una novedad y una experiencia divertida', aseguró a Público Bruce Vetri, abogado del padre. 'James está relativamente contento con el nuevo régimen de visitas', reconoció Vetri, 'ya que, con un salario de poco más de 600 dólares, no puede costearse los billetes a Florida para verlos en persona'. Sin embargo, también señaló que su cliente le había confesado que 'no es lo mismo ver a tus hijos en la pantalla que poder abrazarlos, besarlos o acostarlos por las noches'.

A pesar de que el abogado anunció a este periódico su intención de recurrir la decisión del juez Garguilo, Vetri está prácticamente convencido de que la sentencia se mantendrá 'porque el juez estaba seguro de dejar marchar a los niños a Florida'.

El letrado advierte, no obstante, del peligro de que esta decisión pionera en Estados Unidos 'se convierta en un precedente y una solución común a este tipo de casos', que, según los datos recogidos en el censo estadounidense, afecta a 2,5 millones de hogares en todo el país.