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Un tribunal francés desautoriza el desalojo de las refinerías

La Justicia estima que el asalto a una planta el viernes viola el derecho a huelga

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La Justicia francesa invalidó el viernes por la noche la orden prefectoral de requisición que había servido al presidente Nicolás Sarkozy para ordenar el asalto de los gendarmes contra la entrada de la refinería de Grandpuits (región de París), y para obligar a los huelguistas a trabajar so pena de cárcel. Con esa decisión de los tribunales, se abría este sábado una batalla jurídica de los sindicatos destinada a permitir que prosiga la huelga contra el recorte de pensiones.

Tras el asalto de los gendarmes en la madrugada del viernes, numerosos obreros de la refinería fueron obligados a trabajar. El prefecto había invocado, en su orden de embargo, 'los intereses de la Defensa nacional', algo que, según pensaba, le autorizaba a obligar a trabajar a un porcentaje importante de obreros. Pero el Tribunal Administrativo estimó que el prefecto había 'causado un perjuicio grave y manifiestamente ilegal al derecho de huelga' por lo que suspendió la orden prefectoral.

El prefecto procedió a firmar una segunda orden, más moderada, en la que 'se limita a requisicionar el personal estrictamente necesario', según dijo el Ministerio de Interior. Esa es una particularidad del derecho administrativo francés: una decisión de la Administración que es juzgada ilegal puede ser legalizada después con otra nueva, más acorde a las obligaciones del Estado. Los sindicatos ultimaban el sábado un nuevo recurso de urgencia contra esa segunda orden de requisición.

La estratégica refinería de la región de París seguía paralizada porque no puede ser relanzada sólo con el personal embargado. Sólo cargaban algunos camiones el poco combustible que queda, del refinado hasta hace 12 días, cuando empezó la huelga. Según un jefe de operarios de la estación de cargamento, Philippe, 'quedan aproximadamente tres o cuatro días de autonomía, y las cubas están casi a seco. Vaciamos el stock, y cuando estén vacías, no sé muy bien como vamos a abastecer el país, puesto que las plantas de refinado están paradas'.

La batalla para la continuación de la huelga, que sigue de momento a medio gas debido a las vacaciones escolares en Francia por unos diez días, va a depender en gran medida de los combates en tribunales contra las órdenes de requisición. En varias ciudades, los prefectos han intentado utilizar esas órdenes extralimitándose, para romper huelgas, como en el sector de la recogida de basura, además de los carburantes.

Un 60% de las gasolineras del oeste de Francia estaban vacías total o parcialmente, y eran un 33% en esa situación en la gran región de París, mientras que en el sur del país la proporción bajaba al 15%. El ministro de Transportes, Jean-Louis Borloo, prefirió no poner plazo a un retorno a la normalidad. 'Es difícil decirlo, cuando el 100% de las refinerías están paralizadas', afirmó.