Publicado: 05.03.2014 12:39 |Actualizado: 05.03.2014 12:39

Las tropas rusas siguen con su cerco a las bases ucranianas en Crimea

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A pesar de que desde Moscú se sigue negando que haya enviado tropas a Crimea, militares rusos siguen ocupando puestos estratégicos en la región autónoma ucraniana a costa de los soldados de Kiev. 

Las fuerzas rusas se han hecho con el control este miércoles de las bases de dos batallones de misiles del Ejército ucraniano, según ha informado una fuente militar citada por la agencia de noticias rusa Interfax. "Ahora esperamos la llegada de especialistas en misiles rusos y de activistas prorrusos que ahora tendrán que convencer el personal militar ucraniano de realizar labores conjuntas de combate", ha asegurado la fuente. El Ministerio de Defensa ucraniano no se ha pronunciado al respecto.

Asimismo, ocho destacamentos de los guardafronteras ucranianos en Crimea están bloqueados por hombres armados, aunque ninguno de sus efectivos ha dejado su puesto, ha informado el jefe adjunto del Servicio de Guardafronteras de Ucrania, Pável Shisholin. Denunció que en el puerto de Kerch, que conecta la república autónoma con Rusia, los guardafronteras trabajan "rodeados por más de un centenar de hombres armados".

El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, dice que es mentira que haya tropas rusas rodeando cuarteles ucranianos en Crimea. La afirmación se cae sobre su propio peso ante las informaciones e imágenes que llegan desde la república.  Esta mañana, Serguei Lavrov, ha defendido que las tropas rusas no son sino "fuerzas de autodefensa" sobre las que Rusia "no tiene ninguna potestad". Igualmente, ha asegurado que los militares de la flota rusa en el Mar Negro, que tienen su base en Crimea, "están en sus destinos".

No obstante, un posible enfrentamiento armado parece, a estas horas, totalmente probable. El mayor indicio es la normalidad con la que se vive en la región y que deja estampas como ésta. Según Alberto Sicilia, que está narrando en directo en su blog desde Crimea los últimos acontecimientos, los soldados ucranianos con los que ha podido hablar "están convencidos de que no habrá guerra con Rusia. A lo que tienen miedo es a perder su trabajo". Sicilia asegura además que las imágenes que ayer dieron la vuelta al mundo de militares rusos disparando al aire "fue un acto teatral sin ninguna relevancia. El comandante de la base de Belbek estaba cansado de llevar días rodeado y sacó a sus soldados sin armas a protestar. Nada de guerra".

En las calles de Sebastopol, la más rusa de las ciudades de la península, ya no se ve ni rastro de banderas ucranianas. Las patrullas populares prorrusas han acampado frente al edificio de la administración municipal, que está encabezada actualmente por un alcalde autoproclamado que no es reconocido por Kiev. El primer ministro de la república autónoma de Crimea, Serguéi Axiónov, dio ayer a los jefes de las unidades militares rebeldes un ultimátum para que juren lealtad a las nuevas autoridades de la península, de lo contrario serán procesados penalmente. Axiónov, quien cifró en 5.500 el número de soldados del Ejército ucraniano que se han pasado ya al bando crimeo, aseguró que aquellos que abandonen sus puestos serán recibidos con aplausos y no serán represaliados.

Desde Kiev, el ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Andrii Deshchitsia, ha asegurado que quiere buscar una solución pacífica para dar fin al conflicto con Rusia. Tras su llegada a París para asistir a las conversaciones internacionales que tendrán lugar a lo largo del día, Deshchitsia ha afirmado que la intención de Ucrania es "transmitir algunas cosas a los rusos". "Queremos mantener un buen diálogo y tener buena relación con el pueblo ruso. Queremos acabar con este conflicto pacíficamente y no luchar contra los rusos", ha asegurado.

Sin embargo, en Donetsk, la policía ha desalojado a los manifestantes prorrusos, que ocupaban desde el lunes la sede de la Delegación del Gobierno central ucraniano, con el pretexto de un aviso de bomba en el edificio. Tras sacar a todos los congregados a la calle, soldados del Ministerio de Interior ucraniano protegidos con cascos y escudos metálicos bloquearon los accesos al edificio.

Por otro lado, la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OCSE) ha anunciado que enviará, a petición de Kiev, este mismo miércoles 35 observadores militares no armados a Ucrania. Por ahora, 19 países han accedido a enviar personal militar, entre ellos, Estados Unidos, Canadá, Francia, el Reino Unido, Alemania, Polonia y Turquía. El secretario general de la organización, el italiano Lamberto Zannier, expresó hoy su esperanza de que "esta visita militar ayuda a reducir las tensiones en Ucrania". "Al ofrecer un análisis objetivo de los hechos sobre el terreno, la OSCE podrá fomentar mejor una solución política a la actual crisis mediante el diálogo", agregó Zannier.