Publicado: 09.11.2016 11:46 |Actualizado: 09.11.2016 19:48

Trump pide cicatrizar heridas en su primer discurso como presidente de EEUU

Hillary Clinton llama al candidato republicano para felicitarle por la victoria

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El elegido presidente de los EEUU, Donald Trump, saluda a sus simpatizantes a su llegada al hotel Hilton Midtown, en Manhattan, para celebrar los resultados de las elecciones presidenciales. REUTERS/Andrew Kelly

El elegido presidente de los EEUU, Donald Trump, saluda a sus simpatizantes a su llegada al hotel Hilton Midtown, en Manhattan, para celebrar los resultados de las elecciones presidenciales. REUTERS/Andrew Kelly

NUEVA YORK.- Contra todo pronóstico, el candidato republicano Donald Trump ha conseguido hacerse con la presidencia de los Estados Unidos. El futuro inquilino de la Casa Blanca, un personaje machista, racista y xenófobo hizo lo debido para llegar hasta el despacho oval ganando uno por uno todos los estados decisivos hasta lograr los 289 votos electorales que le han dado la llave del poder.

Hillary Clinton, la aspirante demócrata se ha quedado en 218 representantes y no ha sido capaz de movilizar ni al electorado latino ni a las mujeres, su dos grandes bazas en esta campaña.



La ventaja que las encuestas habían dado a Clinton en las últimas horas empezó a hacerse pequeña al principio de la noche. Los primeros sondeos al cierre de los colegios ya mostraban cierto descontento que empezó a materializarse nada más arrancar el escrutinio.

Tras Kentucky, el primero estado que ganó Trump, llegó la batalla por Florida, Michigan, Carolina del Norte, Pennsylvania o Ohio. Otros enclaves tradicionalmente demócratas como Iowa también han cambiado de color. Los republicanos mantienen además el control del Senado y de la Cámara de Representantes.

Un asistente a la fiesta del candidato republicano pasa sobre las pancartas y banderines en el suelo tras la celebración de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales en EEUU. REUTERS / Andrew Kelly

Un asistente a la fiesta del candidato republicano pasa sobre las pancartas y banderines en el suelo tras la celebración de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales en EEUU. REUTERS / Andrew Kelly

La mayoría silenciosa, a la que Trump ha apelado en esta campaña continuamente ha hecho su trabajo. Una buena parte de los ciudadanos de Estados Unidos tenía previsto votar republicano pero lo han hecho avergonzados y sin querer revelarlo en la encuestas, que de nuevo no han sabido predecir la fuerza con la que podía desembarcar en las urnas el magnate.

La mayoría de hombres y mujeres de raza blanca han apostado por él. También más latinos de los que se esperaba, un 27%. El 65% que ha votado a Clinton no ha sido suficiente. La secretaria de Estado solo se ha hecho con la simpatía del 71% del voto negro, frente al 89% que optó por Obama en 2012.

Ni sus insultos a los discapacitados, ni las dudas sobre el pago de los impuestos, ni su catadura moral, nada ha impedido el ascenso de Trump que se hacía fuerte según avanzaba la noche. El futuro inquilino de la Casa Blanca dejó noqueada a su rival que ni si quiera apareció por el centro de convenciones donde el partido demócrata tenía previsto celebrar los resultados.

Clinton felicitó al magnate antes de abandonar su cuartel general y dejó que fuese su jefe de campaña el que diera la cara ante los medios y ante los miles de seguidores que la esperaban: John Podesta pidió a los asistentes que se fueran a casa a dormir. “Mañana tendremos más que decir”, aseguró.

Trump promete gobernar para todos

Acompañado de su familia, Donald Trump llegaba al hotel Midtown Hilton de Manhattan en torno a las 2:30 horas de la madrugada hora del este de Estados Unidos. Tras una campaña brutal, que ha provocado una división sin precedentes, el candidato republicano, en un extraño tono conciliador, apelaba a la unidad en su primer discurso ya como presidente electo. “Voy a gobernar para todos”, decía después de pronunciar unas palabras de agradecimiento hacia su rival con la que ha mantenido una breve conversación telefónica. “La felicito por los servicios que ha prestado a su país”.

El elegido presidente de los EEUU, Donald Trump, con su hijo Barron y su esposa Melania saluda a sus simpatizantes en Manhattan tras confirmarse su victoria en las elecciones. REUTERS/Brendan McDermid

El elegido presidente de los EEUU, Donald Trump, con su hijo Barron y su esposa Melania saluda a sus simpatizantes en Manhattan tras confirmarse su victoria en las elecciones. REUTERS/Brendan McDermid

A pesar de ese llamamiento con el que el futuro inquilino de la Casa Blanca ha intentado lanzar un mensaje de tranquilidad, Trump ha reiterado su intención de cumplir su programa electoral, del que prácticamente no se conoce nada. Sí sabemos su intención de deportar a los 11 millones de inmigrantes sin permiso de residencia que viven en el país o su gran proyecto de construir un muro en la frontera sur del país para evitar la entrada de ciudadanos mexicanos en Estados Unidos. “Haremos realidad todos nuestros sueños. No hay nada que no podamos conseguir. Nos merecemos lo mejor”, aseguraba ante los exaltados seguidores que se daban cita en este cuartel general.

Estados Unidos ha optado por girar hacia lo desconocido en la línea de lo ocurrido en Reino Unido con el Brexit o en Colombia con la victoria del no en el referéndum por la paz. El nuevo presidente de los Estados Unidos, un populista sin experiencia y con una escasa preparación, ha prometido reconstruir el sueño americano. “No hay nada que no podamos conseguir”, “duplicaremos nuestro crecimiento y seremos la economía más fuerte”, “tendremos buenas relaciones con el resto de naciones del mundo y seremos justos con todos los pueblos”, decía.

Simpatizantes demócratas en Nueva York muestran su desánimo tras la derrota de su candidata Hillary Clinton en las elecciones en EEUU. REUTERS/Adrees Latif

Simpatizantes demócratas en Nueva York muestran su desánimo tras la derrota de su candidata Hillary Clinton en las elecciones en EEUU. REUTERS/Adrees Latif

La victoria del aspirante republicano ha dejado sin aliento al resto del mundo. El mismo país que hace ocho años hizo historia al elegir a su primer presidente negro tras años de discriminación racial ha hecho presidente a Donald Trump. Su legado se empezará a escribir a partir de enero cuando tome posesión.