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Los tuaregs protegen a Gadafi en el desierto libio

El Consejo Nacional de Transición afirma que fuerzas árabes ya se han enfrentado con los nómadas leales al coronel en una zona cercana a Argelia

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El misterio del paradero del derrocado dictador libio, Muamar Gadafi, parece haber sido desvelado: el coronel se esconde en pleno desierto libio, cerca de la frontera con Argelia. Según el nuevo Gobierno de Libia, el tirano está refugiado en un lugar próxima a la ciudad de Gadamesh, en el suroeste de Libia, protegido por una de las tribus de nómadas tuaregs que recorren la zona.

'Ha habido enfrentamientos entre tuaregs leales a Gadafi y árabes que viven en la zona. Nosotros estamos en plenas negociaciones. La búsqueda de Gadafi está tomando un rumbo nuevo', explicó el oficial rebelde Hisham Buha-giar, quien cree que al menos dos hijos de Gadafi permanecen en el país, uno en cada uno de los bastiones de resistencia: Sirte y Beni Walid. De hecho, hace dos días apareció un vídeo de Saif al Islam animando a sus seguidores.

La toma de Sirte se está retrasando por la mala coordinación de las milicias libias

Tras varios meses de enfrentamientos contra las tropas gadafistas, los rebeldes libios tratan de controlar los últimos dos núcleos pro-Gadafi que quedan en el país. Pero los fieles al tirano mantienen sus posiciones y las batallas, que comenzaron hace dos semanas, continúan en la ciudad natal del dictador.

Sin embargo, el problema principal por el que el Consejo Nacional de Transición (CNT) no ha conseguido aún tomar el control total de Sirte, es la falta de coordinación dentro de su propio Ejército.

La conquista de la ciudad natal del dictador será una victoria psicológica

En la ciudad del dictador, donde la OTAN está bombardeando, las tropas rebeldes tienen dos frentes abiertos, uno al Este y otro al Oeste. Ambos combates están evolucionando de forma independiente y sus dirigentes no consiguen llegar a acuerdos concretos para coordinarse.

'Hay progresos en la zona de la carretera de la costa y el aeropuerto la idea ahora es atacar por más lugares', explicaba el militar rebelde Amran al Oweiwi.

La caída de Sirte sería una victoria no sólo estratégica, sino psicológica, por lo que ayudaría a los rebeldes en su próximo ataque a la ciudad de Beni Walid.

Los militares se enfrentan a un complejo debate, ya que podrían aprovechar los beneficios de combatir en terreno urbano, pero saben que aún hay cientos de personas dentro de la ciudad. 'Sirte será tomada, pero la pregunta es a costa de cuántas vidas de civiles', explicaba Shashank Joshi, del Instituto Royal United Services, quien considera que este enfrentamiento está dañando la imagen del Gobierno de transición libio.

Mientras la OTAN y el CNT desmienten que hayan matado a civiles, las organizaciones humanitarias han lanzado la voz de alarma por las personas que continúan dentro de Sirte o están abandonando la ciudad. Además, la Alianza Atlántica asegura que las tropas gadafistas están utilizando a la gente como escudos humanos y asesinan a los que creen que son simpatizantes del Gobierno de transición.

'Nuestra principal preocupación son los desplazados por los enfrentamientos', subraya Jafar Vishtawi, un delegado del Comité Internacional de Cruz Roja. Porque numerosos libios que huyen de la localidad dicen que allí no hay electricidad, casi no queda agua ni comida y la población está aterrada.