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Una turba asalta la Embajada de Reino Unido en Teherán

Irán había amenazado con represalias tras las sanciones que impuso Londres al programa nuclear

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Decenas de estudiantes iraníes radicales asaltaron ayer el complejo donde se encuentra la Embajada de Reino Unido en Teherán, no muy lejos del Parlamento, arrancaron la bandera británica e izaron en su lugar la iraní, mientras saqueaban algunas oficinas y extraían miles de documentos oficiales que arrojaron a la calle.

El asalto ocurrió dos días después de que el Parlamento de Teherán decidiera reducir el nivel de las relaciones bilaterales con Londres en represalia por un nuevo paquete de sanciones de Reino Unido con motivo del programa nuclear iraní. En las últimas semanas Occidente está endureciendo su posición con respecto a Teherán y se espera que siga por el mismo camino.

El asalto, que tuvo dos réplicas, fue transmitido en directo por la televisión iraní. En un primer momento llegaron a la Embajada unos 300 estudiantes radicales que comenzaron a corear consignas contra Reino Unido. Banderas británicas, de EEUU y de Israel fueron pisoteadas por los manifestantes antes de que les prendieran fuego.

La Policía llegó unas dos horas después, cuando varias decenas de estudiantes ya habían saltado la verja que protege el recinto diplomático, habían prendido fuego a un vehículo y habían penetrado en al menos un edificio del complejo. Una fotografía de la reina Isabel II circuló entre los estudiantes, así como un emblema de Reino Unido que fue arrancado de la fachada.

Algunos iraníes y occidentales dijeron que los incidentes les recordaban el asalto de los jóvenes revolucionarios contra el complejo de la Embajada de Estados Unidos en Teherán en 1979, que fue seguido por el secuestro de cientos de funcionarios americanos y que facilitó la derrota del presidente Jimmy Carter unos meses después.

La ocupación fue transmitida en directo por la televisión iraní

Los estudiantes arrojaron contra el recinto cócteles molotov y piedras, rompieron vidrios de los edificios, y todo ello ocurrió mientras quienes habían entrado eran jaleados por los que habían quedado fuera. Cuando llegaron los antidisturbios tuvieron lugar algunos enfrentamientos.

Los policías utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los congregados y hubo heridos en las dos partes. Los estudiantes se retiraron ante el avance de los antidisturbios, pero un poco más tarde volvieron a adelantar sus filas y a entrar en el complejo, a pesar de la presencia de la Policía, que aparentemente no se empleó a fondo.

La situación llegó a ser tan confusa que los empleados de la Embajada huyeron por una puerta trasera tan pronto como pudieron para evitar males mayores. La agencia de noticias semioficial Fars informó en un primer momento de que seis empleados de la representación diplomática habían sido secuestrados por los estudiantes, aunque poco después fueron liberados.

La Policía tardó dos horas en llegar al lugar para frenar el asalto

Los manifestantes gritaron que la Embajada británica era una 'madriguera de espías'. Llevaban la fotografía de un ingeniero nuclear iraní que fue asesinado recientemente en Teherán. Las autoridades iraníes han acusado a la Agencia Internacional para la Energía Atómica de filtrar sus informes a Israel con el fin de que el Mosad asesine a los científicos que trabajan en el programa nuclear.

Simultáneamente a este asalto, tuvo lugar un segundo asalto en Qolhak, al norte de la capital, contra un edificio que está catalogado como la residencia del embajador británico aunque ahora se usa para albergar a una parte del personal diplomático.

'Ha habido una incursión por parte de un número significativo de manifestantes en el recinto de la Embajada y han destrozado nuestra propiedad. Estamos indignados. Es claramente inaceptable y lo condenamos', dijo Londres mediante un comunicado del Foreign Office. Londres recomendó a los británicos que viven en Irán que no salgan de sus casas e intenten pasar desapercibidos. EEUU y otras potencias occidentales se apresuraron a condenar lo ocurrido.

Las autoridades iraníes, por su parte, señalaron que el asalto no fue orquestado desde arriba y que están decididas a proteger a los diplomáticos británicos. No obstante, el domingo un parlamentario iraní dio a entender que se podía asaltar la Embajada británica de la misma manera que se había asaltado la de Estados Unidos en 1979. La retransmisión en directo del incidente respalda la idea de un acto premeditado.

El ataque recuerda a la toma de rehenes de la legación de EEUU en 1979

Más tarde, el Ministerio de Exteriores iraní publicó su disculpa: 'El Ministerio de Exteriores lamenta las protestas que han conducido a unos comportamientos inaceptables. Respetamos y acatamos las regulaciones internacionales sobre la inmunidad y seguridad de los diplomáticos y de los lugares diplomáticos', decía el comunicado.

Las máximas autoridades religiosas del país han confirmado una ley parlamentaria que ordenaba la expulsión inmediata del embajador británico. El presidente del Parlamento, Ali Lariyaní, ha dicho que el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, dispone de cinco días para ejecutar la expulsión.

En relación con Irán, Israel mantiene en vilo a la comunidad internacional y sus políticos y funcionarios apenas dejan pasar un día sin abordar la cuestión. Ayer le tocó el turno al exgeneral Amos Yadlin, exjefe del Aman, los servicios de inteligencia militar, quien dijo que tan pronto como Irán dé un paso adelante en la fabricación de bombas nucleares 'se abrirá un abanico de posibilidades para una lucha que la comunidad internacional luchará'.

'Cuando los iraníes digan que se dirigen hacia un arma nuclear, Israel dejará de ser el actor central del juego', dijo Yadlin. 'La situación requiere que mantengamos buenos canales de diálogo y entendimiento con quienes tienen mejores capacidades operativas que nosotros', agregó el exjefe del Aman en referencia a EEUU y Europa.

Con gran habilidad Israel ha conseguido implicar a Occidente en la cuestión iraní y al mismo tiempo implicarlo en la cuestión siria. Los israelíes además han conseguido el respaldo de algunos países árabes suníes como Arabia Saudi, y da la impresión de que poco a poco van consiguiendo sus objetivos, tanto en el caso de Irán como en el de Siria. El eje Teherán-Damasco nunca ha estado en una posición más débil y complicada que ahora.