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Erdogan gana con el 51% de los votos el referéndum para acumular más poder

A falta de que culmine el recuento definitivo, el 'sí' a un sistema presidencialista en Turquía obtiene el 51,4% de los votos en el referéndum que se ha celebrado este domingo en el país. La oposición denuncia irregularidades en el proceso de votación y anuncia que impugnará los resultados.

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Simpatizantes de Erdogan ondean la bandera turca para celebrar la victoria del 'sí' en el referéndum esta tarde en Estambul. REUTERS

Aunque la victoria ha sido ajustada, el 'sí' al sistema presidencialista turco impulsado por el jefe del Estado, el islamista Recep Tayyip Erdogan, ha vencido con el 51,3% de los votos en el referéndum que se ha celebrado este domingo en el país. El voto a favor ha ganado por un estrecho margen de una ventaja de 1,25 millones de votos frente al "no" sobre un total de 56 millones de sufragios validados.

El 'sí' se ha impuesto principalmente en el interior de la península de Anatolia, mientras que el 'no' ha sido la opción más votada en la costa mediterránea, en la parte europea de Turquía y en el sureste del país, de mayoría kurda.

Tanto en la capital, Ankara, como en Estambul se impuso el "no" con pocas décimas por encima del 50%, algo llamativo en dos ciudades gobernadas por alcaldes del Partido Justicia y Desarrollo (AKP), fundado por Erdogan y que gobierna Turquía desde 2002.

El "no" también se impuso en toda la costa mediterránea y en diez provincias del sureste del país, de mayoría kurda y feudo del izquierdista Partido Democrático de los Pueblos (HDP).

"Hoy Turquía ha tomado una decisión histórica en un debate que dura 200 años y que es un cambio muy serio en nuestro sistema administrativo", dijo el presidente en un discurso en Estambul, dando por definitiva la victoria del 'sí'. La Junta Suprema Electoral de Turquía ha validado también el resultado.

El resultado ha sido cuestionado por el Partido Republicano del Pueblo (CHP), en la oposición, que ha anunciado que pedirá un nuevo recuento. La oposición duda de la legitimidad del recuento y ha denunciado numerosas irregularidades, entre ellas la decisión de la Comisión Superior Electoral (YSK) de validar los votos en los que papeleta o sobre no estuvieran sellados de forma reglamentaria por la mesa, siempre que no se pudiera demostrar que habían sido traídos de fuera.

Erdal Aksünger, uno de los vicepresidente del CHP, declaró a la prensa que su partido impugnará entre el 37% y el 60% del total de las urnas escrutadas, porque se han detectado "alrededor de 2,5 millones de votos problemáticos" que podrían ser "todos falsos".

El presidente de la Junta Suprema Electoral, Sadi Güven, se defendió contra estas acusaciones, señalando que "no es la primera vez" que se decide validar votos sin el sello preceptivo.

Pero adelantó que los resultados aún no son firmes y que solo se declararán los datos definitivos después de considerarse las impugnaciones, "dentro de 11-12 días, como muy tarde".

En varios barrios de Estambul, numerosos grupos de ciudadanos salieron a la calle para protestar contra lo que consideran un "robo", haciendo caceroladas o marchando con pancartas que proclamaban: "¡No! ¡Hemos ganado!".

Más poder para Erdogan

La oposición, además, teme que el resultado del referéndum facilite un "régimen de un solo hombre" y abra la puerta a todo tipo de abusos de poder.

Y es que la victoria del 'sí', que la oposición interpreta como "una deriva autoritaria del mandatario", supone una ampliación de las competencias del presidente de Turquía. La votación pretendía conseguir los avales suficientes para llevar a cabo una reforma constitucional que sustituya el actual sistema parlamentario por uno presidencial. En caso de aprobarse, la reforma se comenzaría a aplicar en 2019 y abriría la puerta a que Erdogan, que ahora tiene 63 años, pudiera ser presidente con amplios poderes hasta el año 2029 o, incluso, hasta el 2034.

La Comisión de Venecia, órgano consultivo del Consejo de Europa, ha advertido de que la reforma no prevé una clara separación de poderes e introduce un régimen autoritario "de un solo hombre" que debilitaría la democracia en el país.

Algunos de los cambios constitucionales previstos comtemplan que el cargo de primer ministro sea abolido y sus poderes trasnferidos al presidente, que asume así la jefatura del Estado y la del Gobierno y que el presidente pueda ejercer el poder ejecutivo al margen del Parlamento, mediante decretos vinculantes pero que pueden ser sustituidos y anulados posteriormente por la Asamblea. 

Además, el jefe de Estado nombrará a cuatro de los trece miembros del Consejo Supremo de Jueces y Fiscales, al ministro de Justicia y a su secretario de Estado.
También decidirá los nombramientos de los rectores de las universidades.
Otro de los cambios contempla que las interpelaciones parlamentarias solo podrán presentarse por escrito a un ministro o al vicepresidente. El jefe de Estado tendrá además la potestad de disolver el Parlamento en cualquier momento y tanto uno como otro pueden convocar elecciones anticipadas, aunque la Asamblea General requiere para ello tres quintos de los votos.

Un proyecto de Erdogan

El referéndum de este domingo es la culminación de un proceso que Erdogan tenía en mente desde que llegó al poder en 2003 al frente del Partido Justicia y Desarrollo (AKP). El primer paso importante lo dio al presentarse y ganar las primeras elecciones presidenciales directas en el país, celebradas en agosto de 2014.

Desde entonces, el cambio al sistema presidencial en Turquía ha sido la meta a alcanzar y de hecho fue uno de los temas clave de las elecciones parlamentarias de junio de 2015. Sin embargo, el AKP no logró la mayoría suficiente para poder enmendar la Constitución, lo que finalmente forzó la celebración de nuevas elecciones en noviembre de ese mismo año.