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Turquía vuelve a disparar sobre Siria por sexto día consecutivo

El Ejército turco responde al lanzamiento de un nuevo obús desde terrirotio sirio. El presidente otomano pide una intervención internacional

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El Ejército de Turquía ha vuelto a atacar Siria 'a modo de represalia' después de que proyectiles de mortero procedentes de territorio sirio hayan impactado en la provincia turca de Hatay. Los obuses impactaron a las 12:00 GMT en un terreno baldío a unos 150 metros de la frontera, por lo que no hubo que lamentar daños personales ni materiales, precisa un comunicado de la oficina del gobernador de Hatay.

Se trata del sexto día consecutivo de bombardeos desde que el pasado miércoles murieran cinco civiles en el pueblo de Akçakale, en la provincia de Sanliurfa, tras el impacto de un obús lanzado desde suelo sirio. Aunque no se hayan producido más víctimas mortales, la tensión diplomática entre ambos países no deja de aumentar. El presidente turco, Abdullah Gül, ha solicitado una intervención de la comunidad internacional.

'En Siria se está haciendo realidad el peor escenario posible'

'En Siria se está haciendo realidad el peor escenario posible', estimó Gül en declaraciones recogidas por la emisora NTV. 'Desde luego, no es concebible que la situación en Siria continúe así. Antes o después tiene que haber un cambio y un periodo de transición', opinó el presidente, que confió en que esa transformación llegue de una vez y que no haya más derramamiento de sangre.

Pese a las advertencias de Ankara, los obuses lanzados desde Siria han seguido cayendo en dos regiones separadas por unos 250 kilómetros. En todos los casos, la artillería turca responde de forma rutinaria con disparos de mortero de 81 mm, tomando como objetivo el lugar desde donde salió el disparo desde el lado sirio. Desde el jueves pasado, el Gobierno turco dispone de la autorización del Parlamento para intervenir militarmente en Siria en el momento que estime oportuno, dentro del plazo de un año, aunque varios políticos han indicado que se trata más bien de una medida disuasoria y que Turquía prefiere evitar la guerra.

El gabinete de ministros turco se reúne hoy para debatir qué medidas tomar en las zonas fronterizas, mientras que la prensa local especula sobre la posibilidad de imponer una 'zona colchón' en el interior de Siria. Según publica el diario Milliyet, el Gobierno turco estudia la posibilidad de enviar cazas F-16 a bombardear posiciones sirias, en caso de que haya nuevas víctimas mortales turcas.

La caída de obuses lanzados desde el lado sirio ha creado un ambiente de guerra en Akçakale

La cadena NTV recoge, por su pate, las declaraciones del diputado sirio Sharif Shehad, quien acusa a los grupos rebeldes de disparar hacia Turquía para 'provocar una guerra entre ambos países'. 'Siria ha tomado medidas para prevenir la violencia y el Ejército tiene orden de mantenerse a más de 10 kilómetros de la frontera', afirmó Shehad. Sin embargo, el ministro de Asuntos Exteriores turco, Ahmet Davutoglu, afirmó el viernes pasado que el obús que mató a cinco personas en Akçakale era uno de 122 mm, disparado por un mortero D30, un arma 'que únicamente emplea el Ejército de Siria', en sus palabras.

La caída de obuses lanzados desde el lado sirio ha creado un ambiente de guerra en Akçakale. Los continuos combates entre el régimen de Bachar al Asad y los grupos de la oposición armada, a pocos kilómetros de la frontera turca, han obligado a cerrar los colegios del municipio. Algunos alumnos se han quejado de que llevan semanas sin poder ver a sus maestros debido a la frecuente caída de misiles en los últimos días. Ayer, otro obús cayó en este municipio, sin causar heridos, y a las 15:50 otro proyectil impactó en la localidad de Hacipasa, en la provincia de Hatay, unos 250 kilómetros más al oeste, donde han caído ya otros tres en los días pasados.