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La UE blinda sus fronteras internas por la presión de Italia y Francia

La medida, que prevé controles "en situaciones críticas", pretende frenar la llegada de inmigrantes africanos

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Los jefes de Gobierno de la UE dieron un gran paso atrás en la libre circulación que desde 1995 se consideraba un derecho inviolable dentro de las fronteras comunitarias. Las conclusiones de la cumbre confirmaron la intención de la UE de crear un sistema para cerrar las fronteras interiores en “circunstancias excepcionales que pongan en riesgo el funcionamiento de la cooperación Schengen”, en referencia al nombre del espacio de libre circulación que comparten 400 millones de habitantes de 25 países.

El mecanismo prevé la “reintroducción de los controles de fronteras internos en situaciones críticas en las que un Estado no sea capaz de cumplir con sus obligaciones”, según las conclusiones. En palabras del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, las circunstancias que llevarían al cierre de fronteras son “un acto de
terrorismo, una guerra o una pandemia”.

En realidad, nada de eso ha ocurrido en más de 15 años de funcionamiento ni es probable que suceda. Esta primavera, Italia expidió visados temporales a varios centenares de inmigrantes procedentes del norte de África, que fueron retenidos por un espectacular control en las fronteras de Francia. Sin embargo, ni la guerra en Libia, la caída de Ben Alí en Túnez o Hosni Mubarak en Egipto o atentados terroristas en Marruecos en los útimos años han desencadenado ningún éxodo masivo sino sólo desplazamientos en la región.

“Si estamos discutiendo esto es por las elecciones regionales en Italia”, aseguró en conversación con este diario un funcionario comunitario cercano a las negociaciones. Por razones distintas, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el italiano, Silvio Berlusconi, se acabaron aliando en lo que parecía un grave conflicto entre ellos. Berlusconi llegó a amagar con salir de la UE al sentirse desasistido por las autoridades comunitarias en la atención a miles de inmigrantes llegados de Lampedusa y decidió expedir los visados.

Así, Berlusconi trató de contentar al electorado del partido la Liga Norte, muy duro en política migratoria, que le pedía una solución al problema. En Francia, Sarkozy se enfrenta desde hace meses a una pérdida de popularidad que están rentabilizando la izquierda y la extrema derecha del Frente Nacional a partes iguales.

Los jefes de Gobierno no dieron su visto bueno al detalle del acuerdo, porque la propuesta legislativa será presentada el próximo mes de septiembre por la Comisión Europea, pero sí dejaron ya perfilado su contenido. El cierre de fronteras será responsabilidad nacional, pero deberá ser precedido de una decisión europea, ser limitado en el tiempo y no limitar el movimiento a los ciudadanos de la UE con los papeles en regla. Esos principios, presentados el mes pasado en un documento por Bruselas, habían ya recibido el consenso de los ministros de Interior.“Es un grave error combatir el populismo asumiendo sus consignas e imitando sus propuestas”, criticó entonces el eurodiputado socialista Juan Fernando López Aguilar, que preside la comisión de Libertades Civiles de la Eurocámara. Francia e Italia, según él, han convencido al resto de socios para “desmantelar Schengen” y la libertad de movimiento con el objetivo de protegerse de una amenaza fantasma.

EL Gobierno español aprobó el blindaje de las fronteras interiores. José Luis Rodriguez Zapatero aceptó “la razonabilidad” de la medida y agregó: “En ningún caso el mecanismo excepcional de salvaguarda que hoy hemos aprobado podrá ser utilizado para restringir de forma arbitraria esta libertad”. Tanto él como su colega sueco, Fredrik Reinfeldt, defendieron con éxito la exclusión de “referencias concretas a la inmigración ilegal” en el documento de conclusiones, una demanda que fue “tenida en cuenta”, en palabras del presidente.

Las llegadas de inmigrantes procedentes del norte de África apenas superan las 30.000 desde que comenzaron las revueltas árabes. La guerra de Libia ha llevado a cientos de miles de personas a huir de la violencia, pero la marea humana no ha llegado a Europa, sino a Túnez y Egipto,
países vecinos.

Con el texto aprobado, los planes de Dinamarca para restablecer las fronteras interiores no estarían cubiertos, ya que pretenden luchar contra la inmigración y las mafias en tanto que amenaza para el orden público. Fuentes comunitarias aseguraron que los líderes evitaron reprender al primer ministro danés, que ha pactado la reforma de su política fronteriza con el partido de extrema derecha, ya que “todavía no ha aprobado una ley donde se detallen las nuevas normas”.

El presidente de la Comisión, Jose Manuel Durão Barroso, aseguró que el acuerdo impondrá un “enfoque europeo para evitar el riesgo de actuaciones unilaterales que dificulten el libre movimiento y socaven el mercado interior”. Por otra parte, los 27 países miembros de la UE acordaron también reforzar la autonomía y presupuesto de la agencia de fronteras Frontex y crear un sistema de vigilancia común de fronteras que deberá estar activo desde 2013.