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La UE empieza esta semana a controlar las reformas

La Comisión pide al Ejecutivo italiano medidas drásticas contra el déficit

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El comisario para la Economía y el euro, Olli Rehn, lo intentó ayer con una metáfora futbolística. 'Es importante que en términos de consolidación fiscal Italia juegue al catenaccio (es decir, la defensa total), sin agujeros, asegurando que todos los objetivos se cumplen'. En el mismo partido, pero en la mitad de las reformas estructurales, las autoridades italianas tienen 'espacio para ser ofensivas', según Rehn, que antes de ser político fue en Finlandia jugador de fútbol profesional.

Aunque el comisario trató de explicarlo para que el mensaje calara en Roma, el Ejecutivo comunitario no tiene nada claro que las reformas vayan a llevarse a cabo sin presión añadida. Por ese motivo, la Comisión anunció ayer el envío de un cuestionario para tener constancia de cómo el Gobierno de Silvio Berlusconi pretende poner en marcha las medidas prometidas en un vago documento de 15 páginas.

Si Italia emite deuda hoy deberá pagar un interés superior al 6,5%

Además del examen por escrito, los técnicos de la Comisión aterrizarán esta semana en Roma para entrevistarse con responsables del Gobierno, en especial los ministros de Economía, Giulio Tremonti, y de Trabajo, Maurizio Sa-cconi. El objetivo, según Amadeu Altafaj, portavoz de Rehn, es saber 'cuándo y cómo piensan aplicar las medidas' anunciadas, en especial la reforma laboral, el retraso de la edad de jubilación y el recorte del déficit.

El interés que Italia debería pagar por su deuda en caso de que hiciese nuevas emisiones hoy superaría el 6,5%, un umbral prohibitivo que ya tumbó en su día a Grecia, Irlanda o Portugal. Pese a estos datos, 'Italia no es Grecia', según aseguró repetidamente Altafaj, que rechazó 'contundentemente' toda comparación entre ambas economías.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, también incidió en el mismo mensaje. 'Los datos reales de Italia no justifican el nerviosismo', aseguró a su llegada a Bruselas, donde se celebró una reunión de ministros del euro con los titulares griego e italiano como protagonistas. Según él, Berlusconi 'ha anunciado un amplio rango de medidas vinculantes y si estas se ejecutan servirán para que pueda recuperar la confianza de los mercados'.

'Italia no es Grecia', recitan como un mantra los pesos pesados europeos

Puede que Italia, donde no parece haber mentiras estadísticas de Estado y donde la industria y el empleo gozan de buena salud, no sea Grecia. Sin embargo, cualquier problema en la tercera economía de la eurozona tendría consecuencias devastadoras para el resto de sus socios, tanto en Europa como en el resto del mundo.

Por ese motivo, la cumbre del G-20 que concluyó el viernes en Cannes, impuso a Italia que sus reformas fuesen supervisadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los técnicos de Washington estarán en Roma 'a finales de mes', según confirmó la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, tras la reunión. Berlusconi aseguró que la misión sería una mera 'certificación' de sus intenciones y calificó la inestabilidad financiera de 'moda pasajera'.

La inestabilidad institucional que crece en Italia no impedirá a los técnicos hacer su trabajo, aseguró el portavoz de Rehn. Si Berlusconi dimite o convoca elecciones, los enviados de Bruselas seguirán presionando in situ a los responsables del país para que pongan en marcha las medidas independientemente del quien presida el Consejo de Ministros.