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UE España es el segundo país de la UE con mayor índice de personas que han probado la cocaína

El Reino Unido, con una media del 9,7 %, es el primer país en esa clasificación, según el informe Europeo sobre Drogas 2018, que estudia a personas con edades entre los 15 y 64 años. Le sigue España en segundo lugar con un 9,1%, así como Irlanda (7,8 %), Italia (7,6 %) y Francia (5,4 %),

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Un control de drogas en una aduana - EFE

España es el segundo país de la Unión Europea (UE) en el que más adultos han consumido cocaína, el 9,1 %, según el Informe Europeo sobre Drogas 2018, presentado hoy en Bruselas y elaborado por el Observatorio Europeo de las Drogas y Toxicomanías (EMCDDA), que sitúa la media comunitaria en 5,2 %. El Reino Unido, con una media del 9,7 %, es el primer país en esa clasificación, mientras que por detrás de España están Irlanda (7,8 %), Italia (7,6 %) y Francia (5,4 %), según el informe que estudia a personas con edades entre los 15 y 64 años.

Barcelona fue, según los análisis de aguas residuales, la ciudad europea con mayor consumo de cocaína en 2017, con una cantidad diaria estimada de cerca de un miligramo por habitante al día, una cifra que duplica los 0,45 miligramos por habitante registrados en 2015. El cannabis sigue siendo la droga más consumida de la UE: una de cada cuatro adultos europeos (el 26,3 %) afirman haberla probado en algún momento de su vida, una cifra que es muy superior en Francia (40,1 %), Dinamarca (35,6%), Italia (31,9%) y España (31,5%).

"La disponibilidad de drogas en la UE sigue siendo muy alta y la producción no deja de aumentar, lo que supone un importante problema de salud pública"

Según los datos recogidos por el EMCDDA en 2015, España también fue el país con más incautaciones de cocaína (21,6 toneladas), resina de cannabis (380,3 toneladas), una circunstancia propiciada por ser el principal punto de entrada de esta droga desde Marruecos, y de marihuana (15,9 toneladas). "La disponibilidad de drogas en la UE sigue siendo muy alta y la producción no deja de aumentar, lo que supone un importante problema de salud pública", aseguró el comisario europeo de Asuntos Internos y Ciudadanía, Dimitris Avramópulos, durante la rueda de prensa de presentación del informe.

Avramópulos destacó la importancia de "unir fuerzas tanto dentro de Europa como con los socios internacionales" para atajar esta problemática, aunque añadió que "también hay signos de mejoría". "En 2017 fueron detectadas por primera vez 51 sustancias nuevas, una cifra muy inferior a la registrada en cada uno de los cinco años anteriores", concluyó el comisario.

Por su parte, el director de la EMCDDA, Alexis Goosdeel, señaló que esta aparición de nuevas sustancias "sigue presentando graves riesgos", sobre todo ante la amenaza del fentanilo, un opioide sintético cincuenta veces más potente que la heroína relacionado con 90 muertes y varias intoxicaciones agudas en la UE. "El fentanilo es una droga muy peligrosa, potencialmente letal, aunque en la UE ha provocado menos muertes que en Estados Unidos y Latinoamérica", aseguró Goosdeel, que recordó que fue esta sustancia la que provocó la muerte de artistas como Prince o, más recientemente, la cantante del grupo "The Cramberries", Dolores O'Riordan.

Otra de las preocupaciones que expresó el director de la EMCDDA es la del incremento de la disponibilidad y la producción del MDMA, una droga cuyo consumo no ha dejado de crecer en los países de la UE durante la última década, una tendencia contraria a la de España, donde se registran descensos cada año. "Europa sigue siendo un productor importante en el mercado global del MDMA y cada vez detectamos mayores niveles de pureza, lo que sugiere que, además, es cada vez más fácil acceder a los productos químicos necesarios para su elaboración", señaló Goosdeel.

La EMCDDA y la Comisión Europea (CE) observan con "interés" la creciente regulación del cannabis en países de fuera de la UE, una circunstancia que, si bien no afecta al consumo interno, sí ha potenciado la innovación y la producción de utensilios necesarios para su cultivo.

"El mercado del cannabis en Europa ha cambiado mucho en los últimos años, dando un giro hacia una producción doméstica, a la vez que observamos que la potencia de la resina y la hierba es cada vez mayor", concluyo el informe, que destaca la importancia de "debatir sobre cuál es la mejor política para dar respuesta a este problema".