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La UNESCO confirma la suspensión de la concesión del Premio Obiang

Organizaciones e intelectuales han expresado su rechazo al galardón propuesto y financiado por el dictador de Guinea Ecuatorial

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El Consejo Ejecutivo de la UNESCO acordó hoy suspender la concesión del Premio UNESCO-Obiang Nguema Mbasogo de Investigación en Ciencias de la Vida, tal como había propuesto su comisión de relaciones exteriores el pasado lunes.

Los 58 miembros del Consejo Ejecutivo acordaron 'proseguir las consultas entre todas las partes interesadas en un espíritu de respeto mutuo hasta que se llegue a un consenso' sobre el galardón, según un comunicado de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

De este modo se certifica la recomendación emitida el 18 de octubre de suspender 'sine die' la concesión del Premio Obiang, propuesto y financiado por el presidente de Guinea Ecuatorial. 'Tomo nota de esta decisión de nuestros Estados Miembros, alcanzada por consenso y con respeto y dignidad hacia todas las partes implicadas', declaró la directora general de la organización, Irina Bokova, según la nota oficial. La 'continuación de las consultas' en busca de consenso sobre el premio significa en la práctica, según dijeron a Efe fuentes próximas al Consejo Ejecutivo, que el premio Obiang seguirá sin ser concedido.

Numerosas organizaciones e intelectuales han expresado en los últimos meses su rechazo al Premio Internacional UNESCO-Obiang Nguema Mbasogo para la Investigación en Ciencias de la Vida, propuesto y financiado por el propio Obiang. Los opositores al premio han insistido en que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura no debe vincular su nombre al de un dictador.

El premio se creó para recompensar anualmente a científicos e instituciones estudiosos de las causas y remedios contra los problemas y males que afectan a la salud, amenazan la vida de los seres humanos y ponen en peligro la biodiversidad del planeta, según sus promotores.

La directora general de la UNESCO, Irina Bokova, decidió el pasado junio no fijar fecha para la entrega del premio, mientras en el seno de la organización se decidiera cómo actuar. Recientemente, el Gobierno de Francia fue uno de los que se pronunciaron en contra de la concesión del premio, al considerar que las distinciones de la UNESCO deben responder a los valores de esa organización.

El ministerio de Exteriores francés estimó que 'no es el caso' del galardón que lleva el nombre del presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, y que ha suscitado una polémica y subrayó que desde su creación en 2008 nunca se ha atribuido el galardón.

En junio Bokova anunció al Consejo Ejecutivo su intención de 'no fijar ninguna fecha de entrega' del premio por el momento, y pidió que las consultas sobre el tema continuaran de manera constructiva este mes de octubre. 'Lo que está en juego es nuestra Organización', llegó a decir Bokova a propósito del premio.

Una treintena de organizaciones defensoras de los derechos humanos expresaron a Bokova por escrito su 'decepción' por la decisión de conceder un galardón vinculado a 'un presidente cuyos 30 años en el poder se han caracterizado por la pobreza brutal, el temor de su pueblo y una reputación global de corrupto, avergonzará a la UNESCO'.

En una carta a la directora general subrayaron, asimismo, que otras agencias de la ONU denunciaron las violaciones de derechos humanos que se cometen en la ex colonia española, así como la falta de libertades y las condiciones de pobreza 'innecesaria' en que viven sus habitantes. Pedían, además, que se investigase el origen de la financiación del premio, que en principio proviene de la Fundación Obiang Ngema Mbasogo para la Preservación de la Vida, entidad vinculada al Gobierno guineano.

El Gobierno de Malabo protestó posteriormente contra quienes se oponen a la concesión del premio y aseguró que esos grupos e instituciones internacionales 'siguen insultando' a ese pequeño país, 'abandonado y olvidado hasta que ha habido petróleo', y que aún no ha sido capaz 'de evolucionar al mismo ritmo que Europa, en cuanto a las libertades y la gestión de la democracia'.