Publicado: 29.04.2015 16:49 |Actualizado: 29.04.2015 16:49

Varios encapuchados increpan y amenazan
a Varufakis en un restaurante en Atenas

Un grupo de estética anarquista irrumpe en el local e insulta al ministro griego de Finanzas, acompañado de su mujer

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El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, rodeado de periodistas tras llegar en moto a una reunión en el Ministerio. - EFE

El ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, rodeado de periodistas tras llegar en moto a una reunión en el Ministerio. - EFE

ATENAS.- Un grupo de encapuchados increpó y amenazó el martes por la noche a Yanis Varufakis. El ministro griego de Finanzas se encontraba cenando con su esposa y una amiga en un restaurante del barrio ateniense de Exarjia.

Según explicó este miércoles el propio Varufakis en una declaración escrita, varios jóvenes, supuestamente de ideología anarquista, irrumpieron en el restaurante y se acercaron hasta la mesa del ministro. Profirieron insultos y lanzaron objetos de vidrio que, subrayó Varufakis, en ningún momento arrojaron contra él o sus acompañantes.



Los jóvenes le exigían marcharse de algo que consideran "su lugar", en alusión al barrio de Exarjia, en el que conviven anarquistas, alternativos, estudiantes y ciudadanos de clase media. En declaraciones a la prensa, Varufakis recalcó que los jóvenes no tenían intención de hacerle daño, pues si la hubieran tenido, podrían haberlo hecho dada su "superioridad numérica".

"Su objetivo, creo, era obligarme a salir corriendo de modo indigno y pegarme sin ponerme en peligro. Pero no lo puedo confirmar porque Danai (su esposa), se levantó y sin darme tiempo para pararla y antes de que llegasen a nuestra mesa los anarquistas, me abrazó, de espaldas a ellos, de forma que debían pegarle a ella antes que a mi", señaló Varufakis.

 

El grupo de encapuchados abandonó el restaurante pero esperaron al ministro griego en la calle, donde se produjo un segundo episodio de ataques verbales. Según Varufakis, mientras él y su esposa subían a la moto continuó el debate con sus agresores, por lo que decidió apagar el motor y bajarse.

"Les dije que quería escucharles incluso si esto requería que me dieran una paliza y hablé con 5 a 6 de los que más enfadados estaban. Después de unos 15 minutos de intensa pero no violenta conversación se calmaron y nos fuimos en la moto sin ningún tipo de amenazas", añadió.