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El Vaticano denuncia la muerte de civiles en los bombardeos aliados

El régimen de Gadafi alega que una manifestación fue atacada por la aviación occidental

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En el hotel Rixos de Trípoli, un hotel de lujo en el que están hospedados cientos de periodistas invitados al país para conocer la 'otra verdad', el régimen de Muamar Gadafi despliega cada día toda su artillería mediática. Una ofensiva parapetada en los muros de esta prisión de oro con todas las comodidades, entre las que no se cuenta la libertad de movimiento, restringido para los informadores fuera de estas murallas.

El portavoz oficial del régimen, Musa Ibrahim, ofreció ayer entre los muros del Rixos una rueda de prensa en la que figuraron como invitados especiales ante las cámaras dos hombres y dos mujeres que participaban en la manifestación para la paz que se dirigía el pasado 27 de marzo hacia Bengasi. Según su versión, la marcha sufrió de cerca el bombardeo de la coalición internacional en las proximidades de Ben Yauad.

El obispo de Trípoli dice que 40 civiles perecieron por las bombas

'Nos encontramos con las milicias rebeldes, que no nos trataron muy bien. Nos metieron en un local y temimos por nuestra vida. Gracias a Alá nos rescató el Ejército libio', dijo Jamalad Asfarjani, presentada por los organizadores como una activista pacifista.

Asfarjani le pasó el turno a Ahmed Assair, que portaba el retrato de una supuesta víctima, asesinada a tiros durante su huida de Ben Yauad, según su narración de los hechos.

Sin muchos detalles y con la sola prueba de una foto del supuesto mártir, aseguraron que ofrecerían a la prensa pruebas gráficas del ataque con imágenes que no darían inmediatamente, sino 'mañana'.

La capital de Libia está tomada por símbolos y fotos pro-Gadafi

Pruebas de las muertes de civiles cuya entrega se pospone siempre, aunque ayer, por primera vez desde el inicio de los bombardeos, una voz ajena a los jerarcas de Trípoli se alzó para denunciar que bajo las bombas de la coalición aliada han perecido libios de a pie. Se trató del obispo de Trípoli, Giovanni Innocenzo Martinelli, que aseguró a la agencia de prensa vaticana Fides que al menos 40 civiles han muerto en los últimos bombardeos de la coalición internacional sobre Trípoli.

El obispo precisó que las bombas arrojadas el miércoles alcanzaron varios hospitales, uno de ellos en el barrio de Misda, en el sur de la capital.

'Los llamados bombardeos humanitarios' han causado decena de víctimas entre civiles en algunos barrios de Trípoli. En particular, en el de Buslim se ha destruido un edificio civil y se ha causado la muerte de 40 personas'.

Los periodistas invitados por el Gobierno están controlados

Martinelli tampoco ofreció pruebas más allá de su testimonio, pero, aún así, la OTAN anunció ayer que investigará su denuncia: 'Conocemos esa información. La investigación verá si fuerzas de la OTAN estuvieron o no implicadas en ese incidente', señaló el general Charles Bouchard, en una vídeoconferencia desde el cuartel aliado de Nápoles.

Mientras la amenaza de nuevos bombardeos no se aleja, las calles de la capital libia están tomadas por los símbolos pro Gadafi. Desde banderas verdes, hasta por la omnipresente fotografía del 'máximo líder', como le llaman aquí, pasando por las habituales murallas verdes,persianas verdes, pañuelos verdes por doquier.

El líder libio culpa a la coalición de poner a su país «fuera de control»

En los vehículos suena a todo volumen el sonido de la radio nacional, con canciones patrióticas de exaltación a la unidad libia. El zanga, zanga está en el top 10, un ritmo pegadizo entre latino y árabe que retoma las palabras del discurso de Gadafi: buscar callejón por callejón y esquina por esquina a todos los rebeldes para acabar con ellos. Incluso se ha convertido en un politono de éxito que anuncia la entrada de una llamada con la voz real de Gadafi, audible en algunos móviles de los habitantes de la ciudad.

En algunas calles hay barricadas con controles policiales que piden la documentación, inspeccionan los vehículos y piden explicaciones sobre su destino. Sobre todo por las noches, los controles están monopolizados por las milicias pro Gadafi, jóvenes armados que se reúnen en jaimas instaladas en algunas plazas de la ciudad. En el trayecto desde la frontera de Ras Ajdir, al oeste de Trípoli, la carretera está tomada en su práctica totalidad por controles del Ejército, milicias y Policía.

Sólo en Zuara eran visibles los signos de combates en algunos edificios, mientras se intensificaban en Zauiya y en las proximidades de la capital, instalados casi cada kilómetro. En todas las gasolineras la gente hacía largas colas para obtener el preciado combustible, que escasea desde hace días en toda la zona bajo control de las fuerzas lealesal régimen.

El régimen exhíbe su supuesto apoyo popular y niega las deserciones. Según la versión que ofreció ayer el portavoz del Gobierno ante los periodistas, el ya exministro de Asuntos Exteriores, huido a Londres, Musa Kusa, está descansando y curándose de una enfermedad. Es su explicación a la embarazosa deserción del otrora jefe de los servicios secretos libios del Coronel Gadafi y conocedor de sus grandes misterios. 'Cuando se recupere, puede volvercuando quiera'.

Ante las preguntas de una periodista de Al Yazira sobre la posible deserción de otros cuatro miembros del Gobierno, el portavoz salió al paso explicando que no le seguía la pista a los cientos de cargos oficiales libios y aventuró que, si estaban de viaje, podían haber salido del país 'en alguna misión', evitando pronunciarse sobre una desbandada generalizada que evidenciaría la fragilidad de los apoyosreales a Gadafi

El propio Gadafi advirtió ayer en una declaración a la agencia de prensa oficial Jana, que la situación en su país podría estar ya 'fuera de control'. El dictador acusó a la coalición internacional de estar afectados por 'la locura de la fuerza', así como de llevar a cabo una segunda guerra de 'cruzadas' en el marMediterráneo.