Publicado: 03.05.2014 23:00 |Actualizado: 03.05.2014 23:00

El Vaticano obligará a los jerarcas de la Iglesia a rendir cuentas por los casos de abusos sexuales

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La Pontificia Comisión para la Protección de los Menores, impulsada por el Papa Francisco, se ha concluido este sábado tras tres días de reunión en la Casa de Santa Marta, un encuentro que comenzó el pasado jueves y que ha avanzado en la rendición de cuentas de los religiosos en casos de pederastia.

Una reunión que ha contado con ocho personas, entre ellas el teólogo argentino Humberto Miguel Yáñez Molina y la irlandesa Marie Collins, víctima de abusos sexuales por parte de un sacerdote hace años. La rendición de cuentas ha sido el principal asunto del este encuentro, según ha anunciado en rueda de prensa el arzobispo de Boston Sean O'Malley, quien ha añadido que se trabajará en ello con independencia del rango que ocupe en la jerarquía de la Iglesia el culpable.

La comisión fue impulsada por el Papa el pasado diciembre, buscando limpiar el nombre de la Iglesia, salpicada por una gran cantidad de denuncias de abusos sexuales por parte de sacerdotes, obispos y otros altos cargos. La mayoría de los cuales tuvo lugar hace décadas, pero en los últimos 15 años han vuelto a ponerse sobre la mesa, sobre todo tras la publicación de centenares de casos en Irlanda en 2009 o en Estados Unios en 2011. El asunto se abordó con el traslado de sacerdotes y su expulsión de la institución y entrega a la Policía en algunos casos.

Precisamente una de las integrantes de esta comisión, Marie Collins, es una de esas víctimas irlandesas que sufrió abusos sexuales a los 13 años. Sus sensaciones tras este primer encuentro han sido  "muy positivas y con esperanza".

"Vemos que asegurar la responsabilidad dentro de la Iglesia es especialmente importante", dijo la comisión en un comunicado. El cardenal O'Malley, fue uno de los pioneros en un enfoque más abierto y contundente en la lucha contra este escándalo. Fue él quien publicó una base de datos del clero de Boston con acusados ​​de abusos sexuales en serie a menores en 2011. Precisamente este cardenal ha subrayado que el rango de una persona en la Iglesia no debe ser motivo de especial tratamiento o protección. Aunque ha precisado que "la Comisión no tratará los casos individuales de abusos, pero podrá presentar sugerencias sobre las normas para garantizar la responsabilidad y las mejores prácticas".

O'Malley ha explicado que los estatutos que presentarán al Papa incluirán "propuestas específicas que hagan hincapié en la sensibilización de la opinión pública sobre las trágicas consecuencias del abuso sexual y de las devastadoras repercusiones de no escuchar o no informar cuando se sospecha un abuso, así como de la falta de ayuda a las víctimas de abusos sexuales y a sus familias".

También ha expresado su "profunda solidaridad con todos los que han sido víctimas de abusos sexuales cuando eran niños o adultos vulnerables", al tiempo que ha detallado que desde el comienzo de las sesiones de trabajo han adoptado el principio de que "el bien de un niño o de un adulto vulnerable es prioritario a la hora de tomar cualquier decisión".

Sobre el desarrollo de los encuentros, ha explicado que cada uno de los miembros ha compartido "ideas, experiencias y aspiraciones" sobre esta Pontificia Comisión y que se han discutido "la naturaleza y los objetivos" de la misma. Además se ha puesto de manifiesto que se llevará a cabo en un futuro "la ampliación de sus miembros para incluir a personas de otras zonas geográficas y de diversas competencias".

"La Comisión no tratará los casos individuales de abusos sexuales"

En esta línea, el arzobispo de Boston ha comentado que han examinado muchas propuestas sobre la forma en que la Comisión "podría colaborar con expertos de sectores relacionados con la salvaguarda de los menores y los adultos vulnerables" y que se han encontrado con varios miembros de la Curia romana de cara a una "futura cooperación", entre ellos representantes de la Secretaría de Estado, de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de la Congregación para el Clero, de la Oficina de Prensa de la Santa Sede y de la Gendarmería Vaticana.

La función de esta Comisión para la protección de menores es presentar al Papa sugerencias acerca de las funciones de dicha Comisión y proponer el nombramiento de otros miembros procedentes de diversos lugares del mundo.

El pasado 22 de marzo el Papa Francisco designó a los ocho primeros integrantes de la Comisión Pontificia para la Protección de los Menores, cuatro hombres y cuatro mujeres, entre los que destaca la presencia de la irlandesa Marie Collins, activista contra los abusos que ella misma sufrió cuando tenía 13 años, el cardenal arzobispo de Boston, Seán Patrick O'Malley, y el sacerdote argentino Humberto Miguel Yáñez.

También forman parte de la Comisión la profesora de Psiquiatría británica Sheila Hollins, el profesor italiano Claudio Papale, la ex primera ministra polaca y ex embajadora ante el Vaticano Hanna Suchocka, el sacerdote alemán Hans Zollner, jesuita como Yáñez, y la francesa Catherine Bonnet.

El Vaticano ya anunció el pasado mes de diciembre la creación de esta comisión, cuyo objetivo es asesorar a la Iglesia sobre cómo proteger mejor a los menores de posibles abusos, proponer iniciativas para la formación del clero y expulsar de sus filas a los pederastas.

Los ocho miembros serán los encargados de proponer a los demás integrantes

Los ocho miembros de la Comisión tienen como "tarea principal" la de "preparar los estatutos de la Comisión en los que se determinarán sus competencias y funciones", según informó un comunicado oficial del Vaticano. Los ocho miembros iniciales son además los encargados de proponer a los demás integrantes del grupo.

La Comisión adoptará un enfoque "múltiple" para fomentar la protección de los menores. "Comprenderá la educación para prevenir la explotación de los niños, el procedimiento penal sobre los delitos contra menores, los deberes y responsabilidades civiles y canónicas y el desarrollo de las mejores prácticas identificados y desarrollados en la sociedad", indicó el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi.