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Las víctimas contradicen la versión israelí del asalto

Los testimonios de los activistas liberados subrayan la brutalidad de la acción militar

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Los testimonios que han prestado los activistas internacionales de la flotilla de Gaz a que ayer regresaron a sus países de origen entran en conflicto directo con la versión unitaria que durante los dos últimos días han dado los políticos y militares israelíes acerca del abordaje que el lunes se llevó a cabo en alta mar.

Una mujer argelina relató en Ammán que poco después del abordaje los soldados cogieron a un niño de un año que estaba con sus padres. 'Le apuntaron con el arma en la cabeza delante de sus padres, que eran turcos, para forzar al capitán del barco a que dejara de navegar'. 'El soldado que empuñaba el arma dijo al capitán: 'O paras el barco o disparo', aseguró la mujer argelina.

Los activistas han negado de manera rotunda que hubiera armas en el Mavi Marmara, el barco más grande de la flotilla. De hecho, ayer, una portavoz militar israelí, Avital Leibovitz, corrigió la versión inicial del ejército y admitió que no se encontraron armas en el barco. Explicó que los activistas 'arrebataron' dos pistolas a los soldados. Es decir, que los proyectiles que hirieron a dos soldados salieron de armas israelíes. Lo que no está claro es por qué murieron nueve activistas si sólo dos se hicieron con pistolas.

Los soldados 'entraron en el barco y dispararon balas de plástico, nos golpearon, nos dieron descargas eléctricas y usaron cualquier otro método imaginable', contó el griego Dimitri Gielalis. Otros activistas comentaron que se sintieron 'humillados' por los 'brutales' y 'arrogantes' soldados israelíes, aunque añadieron que estaban satisfechos de que el mundo hubiera fijado su atención en el bloqueo de la franja de Gaza.

Israel reconoce que no había armas en el barco, pero que les quitaron dos pistolas 

El capitán del carguero turco Gazze, que transportaba el grueso de la ayuda, dijo que la flotilla fue abordada a 68 millas de la costa. Los soldados irrumpieron en el carguero y neutralizaron a la tripulación. 'Nos apuntaron con dos armas a la cabeza de cada uno de nosotros', dijo el capitán Huseyin Tokalak.

La deportación masiva y forzosa de todos los activistas fue decidida el martes por la noche por el primer ministro Binyamin Netanyahu y el titular de Defensa Ehud Barak, y fue confirmada por el Gabinete. Los dirigentes hebreos buscaban una salida rápida de la crisis ante las crecientes protestas por parte de los gobiernos de numerosos países occidentales.

Según los israelíes, el número de activistas retenidos en el país se elevó a 682, de los que unos 380 eran turcos y el resto de más de 30 nacionalidades. El número de activistas heridos no se ha declarado, aunque parece que supera la treintena. Siete soldados israelíes resultaron heridos en el abordaje.

A media mañana, 124 ciudadanos de 12 países islámicos, la mayoría de los cuales no mantienen relaciones con Israel, fueron deportados a través de Jordania. Treinta eran jordanos, 16 de Kuwait, y el resto de Argelia, Azerbaiyán, Bahrain, Indonesia, Malasia, Mauritania, Marruecos, Omán, Pakistán y Yemen. Todos relataron su experiencia con horror y dieron cuenta de abusos presuntamente cometidos por los soldados israelíes.

Netanyahu aún no ha decidido que hará con la otra nave que se dirige hacia Gaza

Desde la mañana salieron autobuses repletos de activistas hacia el aeropuerto de Tel Aviv. Viajaban tanto activistas que habían firmado un documento específico en el que aceptaban ser deportados como otros militantes que se habían negado a firmar el documento. Muchos trataron en vano de apelar ante los tribunales contra la deportación, puesto que estaban dispuestos a quedarse en Israel o ir a la franja de Gaza para seguir denunciando el bloqueo.

Fuentes oficiales palestinas dijeron sentirse 'decepcionadas' por la 'actitud blanda' de Estados Unidos y de la Unión Europea. Los palestinos creen que unos y otros han hablado sólo de cara a la galería, pero que en realidad no piensan adoptar ninguna medida contra Israel por el abordaje de seis embarcaciones occidentales en aguas internacionales. En su opinión, la 'impunidad' de Israel es total, no sólo en relación con los palestinos, sino también en relación con los países occidentales. Muchos creen que la operación militar ha reforzado la posición de Hamás en Gaza y ha puesto en jaque al presidente Mahmud Abás, quien cada vez duda más de las verdaderas intenciones de Israel.

Netanyahu todavía no ha decidido qué hará con un nuevo barco, el pequeño Rachel Corrie, que ya ha zarpado de Malta y se dirige a Gaza. Su llegada se producirá dentro de unos dos días si Israel no lo impide. Rachel Corrie era una joven estadounidense que murió arrollada por una excavadora israelí cuando protestaba contra la demolición de casas palestinas en la franja de Gaza. Corrie, que pertenecía al Movimiento de Solidaridad Internacional, se ha convertido en un símbolo de la lucha palestina.