Publicado: 15.11.2016 22:33 |Actualizado: 16.11.2016 07:00

La victoria de Trump inquieta a los rebeldes sirios y a sus aliados

Aunque Donald Trump todavía no está en la Casa Blanca, el presidente electo ya ha comenzado a trabajar. Resolver uno de los problemas más enquistados, el conflicto sirio, figura entre sus prioridades, y su aproximación a esta cuestión es muy distinta a la de Barack Obama.

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Un grupo de personas protesta contra el presidente electo estadounidense, Donald Trump, en Nueva York. EFE

Un grupo de personas protesta contra el presidente electo estadounidense, Donald Trump, en Nueva York. EFE

JERUSALÉN – Los aviones de Siria han reanudado los bombardeos sobre el sector oriental de Alepo después de cuatro semanas de interrupción. Los ataques aéreos se concentraron en varios suburbios de la zona que continúa en poder de los combatientes rebeldes, en su inmensa mayoría yihadistas.

Este inesperado cambio, así como otros ataques rusos en las provincias sirias de Idlib y Homs, llegó apenas una jornada después de que el presidente electo Donald Trump mantuviera una conversación telefónica con su homólogo ruso Vladimir Putin que en gran parte giró en torno a la situación en Siria, según han publicado los medios de Moscú.

La preocupación de Rusia es considerable debido, entre otras cosas, a que un número significativo de combatientes que operan en Siria son de origen ruso y Moscú teme que si los yihadistas consiguen establecer una base permanente en el norte de Siria, luego puedan volverse hacia Rusia. Los rebeldes están inquietos con la próxima entrada del presidente republicano en la Casa Blanca el 20 de enero, especialmente después de que durante la prolongada campaña electoral realizará declaraciones en el sentido de que dejaría de apoyar a los rebeldes si ganaba las elecciones.

La preocupación ha llegado a países como Arabia Saudí y Catar que suministran armas y dinero a los yihadistas y que están pendientes de las indicaciones que reciben de Washington

Desde el pasado martes los rebeldes y sus aliados no paran de especular acerca de lo que Trump hará una vez entre en el despacho oval y sobre todo si mantendrá su palabra. La preocupación ha llegado a países, como Arabia Saudí y Catar, que suministran armas y dinero a los yihadistas y que están pendientes de las indicaciones que reciben de Washington.

Durante la campaña, Trump acusó a Barack Obama y a la candidata demócrata Hillary Clinton de estar detrás de las organizaciones yihadistas que operan en Siria e Irak, una acusación dura con la que muchos están de acuerdo, a causa de la pasividad ante los yihadistas, e incluso a causa la probada colaboración de la CIA y el Pentágono con los rebeldes “moderados” que han luchado y siguen luchando al lado de los yihadistas más radicales.

Las armas con las que combaten los rebeldes de Alepo este son armas que han entrado vía Turquía gracias a la diligencia de Estados Unidos y sus aliados, de ahí que la acusación de Trump contra Obama y Clinton sea sustancial y también sea compartida por distintos elementos de lo más variado.



Las milicias que siguen operando en Alepo este anunciaron el lunes la creación de un comité que coordinará los ataques de los yihadistas contra el ejército sirio. El grupo más numeroso, con diferencia, de los yihadistas es Fateh al Sham, que hasta hace muy poco era el brazo ejecutor de Al Qaeda en Siria.

El anuncio del nuevo comité de las milicias se produjo simultáneamente a otro anuncio de Moscú que por enésima vez extendió el cese de los bombardeos aéreos sobre Alepo este durante 24 horas para que los combatientes y los civiles que quisieran, abandonaran la zona sitiada de la ciudad. Como en casos anteriores, nadie se marchó y los bombardeos aéreos se han reanudado al expirar este último plazo.

Durante la reciente campaña, Donald Trump sugirió que apoyaría a Rusia y Siria contra el Estado Islámico, una organización que según el republicano ha sido creada y engordada por los demócratas Obama y Clinton.

EEUUy el apoyo a los rebeldes

Sus declaraciones inquietan no solo a los grupos yihadistas que florecen en Siria e Irak, sino también a países como Turquía o Arabia Saudí que han jugado un papel central en el conflicto entre el gobierno de Damasco y los insurgentes.

Pero algunos dirigentes rebeldes quitaron ayer importancia al papel que pueda desempeñar Estados Unidos a partir de ahora diciendo que, en el fondo, Obama nunca ha apoyado decisivamente a los rebeldes, algo que se puede probar viendo que, desde que estallaron las revueltas en Siria en 2011, los americanos no han mostrado ningún interés serio en romper el equilibrio. “El interés de Obama es condenar al régimen de Damasco y poco más”, dijo el lunes un líder rebelde.

Trump estaría realmente interesado en acabar con el problema de los yihadistas en Siria e Irak, algo que no puede decirse de la administración Obama

El mismo lunes los ministros de Exteriores de Rusia y Estados Unidos, Sergei Lavrov y John Kerry, reiteraron la necesidad de hallar una solución a la situación de Alepo. No es la primera ocasión en que estos dos diplomáticos hablan en esos términos, aunque sí es la primera vez que lo hacen desde la victoria de Trump.

Aunque el equipo del presidente electo y el equipo de Obama ya están en contacto, no está claro si la administración demócrata va a incluir el programa de Trump en las pocas semanas que le quedan de mandato. Esto es algo que se verá en los próximos días, especialmente en las conversaciones que Lavrov y Kerry mantendrán con toda seguridad sobre Alepo.

Algunos analistas indican que, por lo que ha dicho en campaña, Trump está realmente interesado en acabar con el problema de los yihadistas en Siria e Irak, algo que no puede decirse de la administración Obama.