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La violencia machista es ya una emergencia nacional en Uruguay

Aunque se trata de uno de los países de América Latina que ha aprobado leyes de erradicación de la violencia machista, las cifras de los asesinatos de mujeres por el simple hecho de serlo siguen siendo alarmantes.

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Los 24 feminicidios uruguayos de 2016 "pesan" mucho más que los 254 argentinos en números relativos. /EFE

"La sociedad uruguaya muestra una cara más avanzada de lo que realmente es, y ¿qué esconde?: una sociedad fuertemente machista, fuertemente patriarcal". Andrea Tuana, autora de estas desencantadas declaraciones, es integrante de la Red contra la Violencia Doméstica y Sexual y de la Intersocial Feminista. Ambas organizaciones vienen reclamando en los últimos meses que en el país se declare una "emergencia nacional" por el nivel de violencia contra la mujer.

Ya en 2015, el vicepresidente de entonces, Raúl Sendic, había dicho que el de la violencia machista es "uno de los peores flagelos y uno de los problemas de Estado más importantes" en un país que "se jacta de su cultura, su institucionalidad, su democracia, y de ser uno de los de mayor igualdad y equidad de América Latina".

Cifras en aumento

Aunque en números absolutos los casos de feminicidio parecen menores en comparación con los que se registran en el resto del continente, toman otra dimensión si se tiene en cuenta el número de habitantes de cada país. Así lo confirman tanto informes nacionales (del Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad del Ministerio del Interior), como internacionales (de Amnistía Internacional o del Centro de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, Cepal).

Este último organismo, dependiente de las Naciones Unidas, difundió en noviembre pasado un documento sobre casos de feminicidio en relación a la población en 23 naciones. Así, ubica a Uruguay entre los diez peores en este plano en una de las regiones del planeta más violentas hacia las mujeres y entre los cinco peores, si se toman en cuenta sólo los "feminicidios íntimos", cometidos por parejas o ex parejas de las víctimas.

Los 24 feminicidios uruguayos de 2016 "pesan" mucho más que los 254 argentinos en números relativos

En 2016, año analizado por el documento, hubo aquí 24 asesinatos de mujeres por el sólo hecho de ser mujeres. Menos que los 254 de Argentina, los 100 de Perú, los 72 de Ecuador, los 39 de Paraguay o los 34 de Chile. Pero el índice cada 100.000 mujeres fue superior en Uruguay a cualquiera de esos países: 1,3 en el país contra 1,2 en Paraguay, 1,1 en Argentina, 0,9 en Ecuador, 0,6 en Perú, 0,4 en Chile*. Los 24 feminicidios uruguayos de 2016 "pesan" mucho más que los 254 argentinos, por citar el caso del vecino más cercano y culturalmente más parecido. Hay que tener en cuenta que la población uruguaya es apenas mayor a las 3,5 millones de personas y el otro país rioplatense tiene algo menos de 45 millones de habitantes.

Uruguay sigue estando muy lejos del promedio latinoamericano de feminicidios o de las cifras que se denuncian en Honduras, El Salvador o Guatemala. Estos países tienen niveles de violencia social mayores a muchos de los que están en situación de guerra, pero el número va en aumento, por goteo, año tras año. De las 24 asesinadas de 2016 se pasó a 31 en 2017 y en lo que va de 2018 ya se habían producido 15 muertes de mujeres. El "ritmo" de esos crímenes ha pasado de uno cada 14 días a comienzos de la década a uno cada 11 días actualmente.

Las denuncias globales de violencia machista, eso sí, se han disparado y crecieron de alrededor de 7.000 en 2004 a más de 32.000 el pasado año. Nada menos que 104 agresiones por día o una cada 14 minutos. También es cierto que las mujeres denuncian mucho más ahora que antes y que ese aumento pueda deberse en parte a que hablan actualmente lo que antes callaban. Están hartas o perdiendo el miedo o una combinación de ambos factores y, en cierta manera, la legislación ha avanzado.

Leyes contra la violencia machista

Uruguay es parte de los 24 países entre los 33 de América Latina y el Caribe que aprobaron leyes de "erradicación de la violencia doméstica" (la uruguaya data de 2002) y de los nueve que han tipificado penalmente el feminicidio (desde diciembre último). "A partir de la ley de 2002 la violencia contra la mujer se ha hecho mucho más visible. La opinión pública se está planteando que la violencia machista es una vulneración de derechos básicos y no algo normal", constata Andrea Tuana.

"Lo bueno es que la respuesta social es cada vez más fuerte"

Pero las resistencias culturales siguen siendo "muy fuertes y sordas" y la institucionalidad creada es muy insuficiente para atender la dimensión del fenómeno. "El poder judicial está colapsando, la cantidad de defensores no alcanza, las defensorías no son buenas", y tanto policías como jueces 'revictimizan' habitualmente a las mujeres que denuncian estos hechos. Mariela Mazzotti, directora del Instituto Nacional de las Mujeres, admite por su lado que el gobierno no ha logrado aún una respuesta adecuada a tanta violencia. "No ha dado en el clavo", dice, y destaca que, si bien el silencio se está quebrando, "el 70 por ciento de las que mueren por violencia machista no pidieron ayuda".

En medio de este panorama "lo bueno es que la respuesta social es cada vez más fuerte", dice Tuana. A cada feminicidio las mujeres toman las calles y las convocatorias de 'Ni una menos. Tocan a una, tocan a todas', el movimiento surgido en Argentina, tienen en Uruguay un eco masivo. En junio del pasado año fueron decenas de miles las participantes (y también los participantes) en manifestaciones en todo el país contra la violencia machista y los feminicidios, al punto de que se ha identificado a este movimiento como uno de los de mayor convocatoria desde la salida de la dictadura, en 1985.

*Los datos de Cepal de ese año también abarcaban a España y establecían que en 2016 hubo en ese país 44 feminicidios, bastantes menos que los denunciados por organizaciones feministas, con un índice inferior a 1 por 100.000 mujeres.