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El voto de la división social

El SPD no consiguió movilizar a 1,64 millones de sus votantes potenciales

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La participación en las elecciones alemanas fue la más baja de la historia, el 75,2%, un 2,5% menos que cuatro años atrás. El instituto demoscópico Infratest Dimap calculó en un estudio para la televisión ARD que 1,64 millones de potenciales votantes del SPD se quedaron en casa a, un desastre de movilización por el que tendrá que responder el presidente del partido, Franz Müntefering, considerado antaño un maestro de la maquinaria electoral.

En cambio, la CDU, que obtuvo 14,7 millones de votos, perdió alrededor de 1,1 millones de papeletas en beneficio del liberal FDP. La Izquierda de Lafontaine se benefició del desastre socialdemócrata y alcanzó un 11,9%, quedándose a sólo un 11,1% del SPD. Los Verdes celebraron un triunfo amargo: el mejor resultado de su historia, un 10,7% que sin embargo no le sirve para regresar al Gobierno.

La CDU/CSU obtuvo la cifra récord de 24 mandatos adicionales, que surgen cuando un land elige con el voto directo a más candidatos de los que correspondería a un partido por el voto de las listas. Pero esta complicada peculiaridad del sistema electoral alemán no decidió las elecciones, como temían los politólogos.

Merkel y el FDP suman el 48,4%, porcentaje inferior al 50% que sin embargo les da la mayoría porque un 6% de los votos fue para partidos demasiado pequeños para formar grupo parlamentario.

El voto del domingo pone al descubierto una profunda división social. La subida de La Izquierda de Oskar Lafontaine, que pasó del 8,7% al 11,9%, expresa el temor de las capas sociales de ingresos bajos a convertirse en los perdedores de la salida de la crisis.

Y el esplendoroso triunfo del FDP pone al descubierto a un 14,6% de electores, en este caso de sueldos medios y altos, que no están dispuestos a pagar la factura de la crisis y se muestran indiferentes al fenómeno de una creciente precariedad social.