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El voto que nadie pelea

Los musulmanes de Estados Unidos se sienten ignorados tanto por Obama como por McCain

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Ahmed Bashir llega con retraso, pero se incorpora como uno más a la fila de 20 hombres que se han reunido en un sótano del barrio neoyorquino de Queens para rezar mirando a La Meca. En la sede del Círculo Islámico de Norte América (CINA) hace frío. Tras acabar la oración de la tarde, Ahmed, estudiante de Empresariales, está abroncando a otro de los asistentes, su amigo Alí, de 23 años. Su pecado: no haberse registrado para votar en las elecciones del 4 de noviembre. Alí, también estudiante, justifica su pasividad: 'Mientras los medios de comunicación no dejan de demonizarnos, ninguno de los candidatos habla de nuestros problemas. McCain es otro Bush y Obama no quiere que le relacionen con nosotros'.

La CINA, que actúa como una ONG islámica con más de 6.000 miembros en Estados Unidos, recibió el mes pasado la atención de la prensa tras ser acusada en un programa de la cadena de televisión Fox de organizar campamentos yihadistas. Los presuntos campos de entrenamiento resultaron ser actividades culturales y campañas de ayuda a los más necesitados en un barrio muy alejado de la ostentación de Manhattan.

'Los ataques nos acabaron beneficiando. La gente pudo ver nuestra acción social y tuvimos nuevos miembros', presume Khurshid Khan, presidente de la CINA. Khan, que aparenta menos de los 70 años que dice tener, no apoya oficialmente a ningún candidato, pero alienta a todos sus miembros a que acudan a votar. 'Lo único que pedimos al próximo presidente es que siga los principios de respeto de la Constitución', dice Khan.

La campaña electoral está resultando dura para los musulmanes en EEUU. Además de un incremento en los ataques contra mezquitas han tenido que escuchar como los asistentes a los mítines de John McCain y Sarah Palin usaban las palabras 'musulmán' y 'árabe' como un insulto.

En los últimos meses, el Fondo Claire, asociación vinculada al Partido Republicano, ha distribuido 28 millones de copias del documental Obsesión, en el que se fomenta la islamofobia con mensajes destinados a crear miedo entre el electorado.

'¿Hay algún problema con ser musulmán en este país? La respuesta es no'. Las palabras de Colin Powell cuando dio su apoyo a Barack Obama es lo mejor que le han dedicado a la comunidad musulmana estadounidense durante toda la campaña electoral. Powell, ex secretario de Estado con el presidente George Bush, lanzaba un mensaje de tolerancia contra la asociación islam-terrorismo que se fomenta desde las filas republicanas: 'He escuchado a varios dirigentes de mi propio partido sugiriendo que Obama es musulmán y debe ser relacionado con los terroristas. Esa no es la forma en la que deberíamos hacer las cosas en América', dijo Powell.

Aunque Obama es un reconocido cristiano baptista, sus rivales, incluso en su propio partido, han intentado etiquetarle como musulmán y no han dejado de mencionar su segundo nombre: Hussein. El resultado ha sido que un 13% de los estadounidenses considera que el candidato demócrata es un musulmán encubierto al que no votarán.

'Los intentos de etiquetar a Obama como terrorista, de recordar su segundo nombre, así como los falsos rumores en los que se decía que había jurado el cargo de senador sobre un Corán demuestran lo cerca de la superficie que se encuentra la islamofobia', afirma Daniel Varisco, catedrático de Antropología de la Universidad Hofstra de Nueva York. Varisco, junto a otros 100 profesores universitarios, ha lanzado un manifiesto en contra de la islamofobia en EEUU.

'Lo que no me gustó de Obama es la forma en la que dijo que no era musulmán. Era como si se tratara de algo malo', cuenta Bashir.

En las elecciones de 2000, el 42% de los musulmanes votó por Bush y un 32% por Al Gore, según el centro de investigación Pew. 'Muchos de nuestros miembros se arrepienten de ello se lamenta Khan. Se sienten como un prisionero que ha dado el arma a su propio verdugo'.