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Washington se paraliza por la pugna entre Obama y los republicanos

La capital de EEUU y su área metropolitana, donde se concentra la mayor actividad gubernamental, podría perder hasta 150 millones por día por el cierre del Gobierno

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Estados Unidos ha amanecido este martes con el Gobierno parcialmente cerrado por primera vez en 17 años, una situación que obligará a 800.000 funcionarios a quedarse en casa sin cobrar y que no tiene visos de resolverse rápido dada la polarización política que se vive en el Congreso. El último cierre parcial del Gobierno se produjo en enero de 1996, cuando el presidente era Bill Clinton, y en esa ocasión duró 21 días.

Este lunes 1 de octubre comienza el nuevo año fiscal y la Cámara de Representantes ha sido incapaz de aprobar los fondos necesarios para que el Gobierno siga funcionando, fundamentalmente por el empeño del ala más conservadora de los republicanos en vincular esa financiación al desmantelamiento de la reforma sanitaria, uno de los mayores logros del presidente Barack Obama.

Además de los 800.000 funcionarios que se quedarán en casa, otro millón tendrá que ir a trabajar pero no recibirá sus salarios mientras dure el cierre. El Gobierno federal es el principal empleador del país, con más de dos millones de civiles asalariados y 1,4 millones de militares en activo. Los militares sí seguirán cobrando pese al cierre, gracias a una medida aprobada anoche por ambas cámaras del Congreso y firmada a continuación por Obama.

La Estatua de la Libertad en Nueva York es uno de los monumentos que no admite visitantes

En Washington, los museos de la red Smithsonian y el zoo nacional amanecieron con el cartel de 'cerrado' y pidiendo disculpas a los ciudadanos por las 'molestias'. Incluso la Estatua de la Libertad en Nueva York no admite visitantes. La capital y su área metropolitana, donde se concentran la mayoría de las actividades del Gobierno, podrían perder hasta 200 millones de dólares (unos 150 millones de euros) por día mientras se prolongue la paralización.

La emisión de datos económicos se interrumpirá y los parques nacionales cerrarán sus puertas, pero se mantendrán servicios básicos como el correo, el control del tráfico aéreo, los cheques de pensiones y la actividad de los agentes policiales y de seguridad.

De acuerdo con una encuesta de la Universidad Quinnipiac divulgada hoy, los votantes estadounidenses rechazan (por un porcentaje de 72 a 22%) el cierre del Gobierno como intento de bloquear la reforma sanitaria promulgada en 2010. Además, los votantes desaprueban (por un porcentaje de 74 a 17%) el trabajo de los republicanos en el Congreso, con la peor valoración registrada desde que se elabora este sondeo.

Se mantienen inalterados servicios básicos como el correo o el control del tráfico aéreos

Los estadounidenses 'rechazan decididamente' el argumento de los republicanos de que la reforma sanitaria de Obama 'es tan mala que merece la pena cerrar el Gobierno para detenerla', explicó Peter Brown, director adjunto del instituto de encuestas de Qunnipiac. Lo ocurrido con el presupuesto hace temer una crisis aún mayor dentro de quince días, cuando el Tesoro alcance su techo de endeudamiento y el Gobierno tenga que pedir al Congreso permiso para aumentarlo.

Obama ha comparecido de nuevo para advertir a los republicanos de que, al margen de lo que ocurra este lunes en los pasillos del Congreso, una gran parte de la reforma sanitaria entrará en vigor este martes, por lo que ha llamado a no caer en lo que ha calificado de 'colmo de la irresponsabilidad'. 'No voy a negociar', dijo Obama tajante este lunes en una entrevista con la radio pública NPR al ser preguntado sobre qué pasará si el Congreso se niega a elevar el techo de la deuda. 'Este ciclo perpetuo de política de riesgo calculado y crisis tiene que terminar de una vez por todas', advirtió el presidente, para quien se requiere 'voluntad' por parte del liderazgo republicano en el Congreso 'para poner los intereses a largo plazo del país por encima de los políticos a corto plazo'.

Como estaba previsto, el Senado ha rechazado la propuesta aprobada por el Congreso y promovida por la mayoría republicana para vincular la ley de financiación de emergencia del Gobierno al aplazar la entrada en vigor de la reforma sanitaria. Por 54 votos a 46, la Cámara Alta, donde los demócratas tienen mayoría, ha rechazado la propuesta horas después de que la falta de entendimiento entre las dos cámaras haya provocado el cierre del Gobierno.