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Wendi Deng, una esposa leal presta a defender un imperio con mano firme

En manos de la de Rupert Murdoch está la mitad del imperio del magnate

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Detrás de un hombre poderoso hay una mujer a la que no le tiembla el pulso. Wendi Deng, esposa de Rupert Murdoch, saltó ayer a la palestra para atizarle al espontáneo que se atrevió a estamparle una tarta de espuma de afeitar al magnate. 'Le pillé', dijo tras soltarle un manotazo a Jonnie Marbles, un cómico ácrata que se tomó la justicia por su mano porque, según un artículo de su puño y letra en The Guardian, la comisión parlamentaria es 'una farsa'.

Con su ágil gancho de derechas, Deng reveló a sus 42 años un pasado atlético. Campeona de voleibol en Guangzhou, ciudad china de la provincia de Cantón donde se crió, destacó en baloncesto y bádminton antes de plantarse a los 19 años en California. Allí contrajo matrimonio con su tutor, un hombre casado que le ayudó a cruzar el charco, matricularse en la universidad e iniciar los trámites para obtener el permiso de residencia, según un perfil publicado hace años en The Wall Street Journal. En las vísperas de darle el plantón, como había hecho él con su anterior pareja, le dijo que lo veía como a un padre: su ex tenía 53; Murdoch, hoy, la friolera de 80.

Tras estudiar negocios en Yale, se mudó a Hong Kong, donde empezó a trabajar desde abajo en Star TV. A finales de los años noventa, el magnate visitó Shanghai y Pekín, ella ejerció de intérprete y luego vino el resto, incluidas dos hijas con el australiano, Grace y Chloe. Murdoch también había tenido que separarse para desposar, en terceras nupcias, a Deng, quien ahora ejerce con mano firme de albacea.

El propietario de News Corporation decidió concederle a su nueva prole los mismos derechos que a sus otros vástagos, por lo que el papel de Deng en el imperio mediático cobró relevancia. Ambiciosa y leal -aunque el adjetivo, aventado por la prensa extranjera, habría que cotejarlo con sus anteriores relaciones-, en sus manos está medio futuro del imperio Murdoch.