Publicado: 03.06.2015 19:05 |Actualizado: 03.06.2015 19:56

"El acuerdo secreto TiSA va a robar a los obreros para enriquecer a los gigantes del transporte"

La federación sindical internacional del transporte (ITF), que reúne a 4,5 millones de trabajadores en 700 sindicatos de 150 países, anuncia una movilización mundial para oponerse al tratado que negocian 50 gobiernos y ha revelado Wikileaks

Publicidad
Media: 4.38
Votos: 16
Comentarios:
El presidente de la ITF, Paddy Crumlin.

El presidente de la ITF, Paddy Crumlin.

La filtración del acuerdo internacional más antidemocrático del mundo ha empezado a movilizar a millones de personas sólo horas después de difundirse. Tras la revelación por Wikileaks de 17 documentos secretos de la negociación secreta de medio centenar de gobiernos para crear el --también secreto-- Acuerdo de Comercio en Servicios (TiSA, según sus siglas en inglés), la poderosa Federación de Trabajadores del Transporte (ITF), que reúne a 750 sindicatos en 150 países, ha anunciado la movilización inmediata de sus 4,5 millones de afiliados para impedir lo que ha calificado "pacto internacional para robar a los obreros y enriquecer a los gigantes del transporte global".

En un comunicado emitido poco después de la filtración –exclusiva mundial en la que participa Público, socio de Wikileaks para España, junto a otros nueve medios de comunicación de otros tantos países– el presidente de la ITF, Paddy Crumlin, denuncia: "Estos textos [del TiSA] pondrían el turbo a las más poderosas compañías de la industria del transporte, dándoles tratamiento preferencial. Lo que se echa en falta en esta ecuación es cualquier valoración de los trabajadores y los ciudadanos. Crearía importantes barreras a cualquier Estado que quisiera invertir en su infraestructura nacional, así como gestionarla y dirigirla, y –aun más crucial– impediría la defensa del trabajo digno y de condiciones laborales decentes en todo el transporte internacional".



"La ITF cooperará con las otras organizaciones sindicales, con la sociedad civil y con otros aliados, para hacer frente a los efectos nocivos del TiSA"

La Federación Internacional del Transporte manifiesta también su grave preocupación por la intención de esos cincuenta gobiernos –capitaneados por EEUU, la Comisión Europea, Canadá, Australia y hasta paraísos fiscales como Suiza– de liberalizar hasta extremos peligrosos para los usuarios y empleados, los sectores del transporte marítimo y aéreo, así como la industria de correos y mensajería internacional.

"La ITF está colaborando con sus organizaciones hermanas en el movimiento sindical global, y cooperará con la sociedad civil y otros aliados, para hacer frente a los efectos nocivos del TiSA", subrayó Crumlin.

En su comunicado, la Federación Internacional detalla una docena de objetivos del TiSA que serán perjudiciales para los trabajadores y reforzarán la posición y los beneficios de las grandes multinacionales del transporte:

• Reforzar el poder de negociación de las grandes navieras ante los servicios portuarios locales, y consolidar aún más el poderío de los operadores portuarios globales.
• Liberalizar los servicios de combustible en alta mar, con riesgos para el medio ambiente y la sostenibilidad.
• Permitir acceso y derechos ilimitados de los operadores de transporte multiplataformas a los servicios de transporte fluviales, viarios y ferroviarios, utilizando infraestructuras generalmente públicas.
• Socavar los estándares sociales y de seguridad de la OIT, al no reconocer esos estándares mínimos.
• Crear una industria de aviación dominada por gigantes globales y permitir las banderas de conveniencia como una práctica establecida en el mercado de la aviación.
• Transformar de golpe el sistema de aviación civil en un sistema plenamente liberalizado y multilateral, imposible de gestionar para muchos países.
• Hacer que las peores condiciones laborales en los aeropuertos se repliquen en los sectores de reparación y mantenimiento de aviones.
• Eliminar las regulaciones económicas de la Organización Internacional de Aviación Civil y dejar el transporte aéreo internacional a merced de las fuerzas de los mercados y de los intereses de los inversores y accionistas.
• Aumentar los riesgos potenciales de seguridad del transporte aéreo, al separar las regulaciones económicas de las de seguridad.
• Proteger la posición de las mayores compañías privadas de fletes y mensajería internacional, frente a los operadores regionales y los servicios nacionales de correos.
• Destruir las relaciones entre el Estado, Correos y los sindicatos.
• Socavar los sindicatos que defienden a los trabajadores del sector y protegen sus derechos laborales y económicos.