Publicado: 10.05.2014 08:00 |Actualizado: 10.05.2014 08:00

Los 'X-Men' españoles que se lanzan a abrir negocios en Bélgica

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Desde la década de los sesenta, cuando llegaron a Bélgica los primeros emigrantes españoles y empezaron a abrir restaurantes y comercios de comida típica, muchas cosas han cambiado en el perfil del emigrante español, empezando por su mayor preparación y por el tipo de negocio que pone en marcha. El país ofrece ventajas para abrir negocios por dos motivos fundamentales: su situación geográfica y el hecho de ser la capital de la Unión Europea (UE). Santiago Blasco, de 29 años y gerente de "Blasco Gourmet", empresa familiar dedicada a la promoción de productos artesanos de alta calidad, forma parte de los jóvenes españoles altamente cualificados que han montado un negocio en Bélgica.

La idea de la empresa de este ingeniero técnico especializado en comercio internacional, que comenzó a principios de 2013, fue introducir en el mercado del Benelux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) productos de pequeños productores, en su mayoría aragoneses "que nunca habían salido fuera", explicó hoy. Entre otros artículos, ayudan a distribuir en hostelería y comercios delicatessen, sobrasada de Mallorca, un producto que causa "furor" según Blasco, así como jamón ibérico, mieles, patés de aceitunas, configuras o aceite de oliva virgen extra.

"En España hemos tenido muy buenos productos, pero no hemos sabido venderlos", lamentó Blasco, que compara la situación con la de Italia, cuyos artículos están omnipresentes en la gran distribución del Benelux. Bélgica interesa porque "en un radio de 300 kilómetros tienes un gran mercado de consumidores con alto poder adquisitivo (París, Londres, Amsterdam, Luxemburgo, Colonia, Fráncfort, etc)", explicó el joven. Otra aventura empresarial es la de José Alonso, de 29 años, un especialista en publicidad y mercadotecnia creador de "Buendía Tours", una empresa que se sitúa a medias entre una agencia de viajes y un servicio de visitas guiadas, explicó.

Alonso, que trabajó primero en hoteles de Bruselas, se dio cuenta de la demanda existente entre los turistas españoles, muchos de los cuales pedían que se les llevara de excursión a conocer Brujas, Gante y otras localidades del país. El tipo de servicio que existía en ese ámbito para los españoles e hispanos era "de la vieja escuela y de baja calidad", dijo el empresario, que pronto se dio cuenta de la oportunidad que ofrecía especializarse en ese mercado. De trabajar él solo hace menos de tres años, cuando la empresa inició su andadura, ha pasado a contar con diez personas contratadas o en prácticas (todos españoles más un mexicano) e incluso necesitar ayuda adicional en temporada alta.

Además de turistas, contratan sus servicios grupos de partidos políticos que viajan regularmente a Bruselas para asistir a las instituciones europeas. La experiencia de Álvaro López, un licenciado en ciencias ambientales de 37 años, comenzó en octubre de 2013, cuando abrió en la capital belga la primera franquicia de BabyECO, una empresa ya establecida en España y dedicada a la venta de artículos de bebé de segunda mano. López dijo que él y su esposa, de nacionalidad belga, tuvieron la idea de montar el negocio tras ser padres, momento en que descubrieron lo caros que son los artículos de puericultura y que una buena parte se deja de utilizar cuando todavía está en perfecto estado.

Se dirigieron a BabyECO para aprovechar la experiencia y "know-how" de la empresa, relató López, al tiempo que precisó que lo más complicado ha sido "lograr la confianza" de los clientes para que depositen los artículos en su tienda, algo que se ha ganado poco a poco. A ello ha ayudado la promoción gratuita facilitada a través de la revista del distrito comunal de Woluwé-Saint Pierre (Bruselas) donde se ubica el negocio, un barrio de alto poder adquisitivo donde residen numerosos funcionarios europeos y de la OTAN.

La llegada a Bélgica de españoles que buscan trabajo o piensan en montar un negocio en Bélgica ha llevado también al nacimiento el pasado enero del proyecto Integrabel, en el que participan cuatro asociaciones (Hispagenda, Hispasanté, Asituna y Acentos). El objetivo, explica uno de sus representantes, Luis Molina, es asesorar "sobre todo lo relacionado con la inserción laboral y la ayuda" al empresario, por medio de un punto de información y de la organización de cursos de formación, conferencias y otras actividades. Subvencionado por el ministerio español de Empleo, los participantes en la iniciativa aspiran a convertirse en una empresa, una vez concluya el proyecto.