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El xenófobo Wilders se dispone a ser ministro

La ultraderecha podría duplicar su número de escaños

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El Partido por la Libertad (PVV) que lidera Geert Wilders podría vivir hoy una jornada histórica. Tras años de mensajes xenófobos y anti-islam, esta formación podría convertirse en la llave de un Gobierno con los liberales conservadores del VVD, favoritos en las elecciones generales holandesas, y con unos democristianos en declive.

Wilders, que ahora controla nueve de los 150 escaños del Parlamento, podría duplicar su marca gracias a la crisis de los dos partidos hasta ahora mayoritarios: los democristianos del primer ministro Jan Peter Balkenende y los laboristas, que han cambiado de líder para estas elecciones.

Wilders, que considera el Corán un libro 'fascista', es fiel a su ideología y mensaje político, apenas retocado por la irrupción de la crisis económica. 'Proponemos un cerrojazo total a la llegada de gente de países islámicos porque de islam ya tenemos bastante en Holanda', aseguró recientemente el líder del PVV. 'No tengo nada contra los musulmanes, pero creo que el islam es una ideología totalitaria que va en contra de nuestra libertad, y nosotros luchamos por la libertad de Países Bajos y de Europa', proclamó.

Wilders, de 47 años, comenzó su carrera política en el VVD como concejal en la ciudad de Utrecht y luego fue diputado nacional. En 2004 abandonó la formación para crear su propio partido. Ganó notoriedad dentro y fuera de Holanda en 2008 con su documental Fitna, que denunciaba la supuesta islamización del país.

Wilders, hace tres meses el líder más popular de Holanda, se ha visto solapado por el ascenso meteórico en las últimas semanas de Mark Rutte, el líder de la derecha liberal del VVD que aspira a dirigir el país. En marzo, Wilders se proclamó vencedor moral de unas elecciones locales, a pesar de que había presentado candidaturas sólo en los bastiones del PVV. Días después de la ruptura de la coalición entre los democristianos y los laboristas, la ultraderecha consiguió ser la fuerza más votada en Almere, una ciudad de 200.000 habitantes, y la segunda en La Haya. 'Hoy Almere y La Haya, mañana toda Holanda', prometió entonces Wilders.

No parece probable que hoy, tres meses después, 'toda Holanda' apoye sus tesis xenófobas, repetidas hasta el hartazgo. Ya no pueden competir con el pánico por la crisis que propagan los liberales del VVD ni con la alternativa: los laboristas del ex alcalde de Amsterdam.

Sin embargo, Wilders ha creado escuela y Holanda podría ser, para otros países europeos, un laboratorio donde cultivar posiciones de extrema derecha y de xenofobia como respuesta electoralmente jugosa a la crisis económica.

Según los analistas, Wilders ha conseguido convencer a parte del electorado que tradicionalmente hubiera votado al centro izquierda. 'Wilders ha conseguido una reconfiguración de la clase obrera más pobre que convive con la inmigración', en palabras de Yves Meny, ex director del Instituto Europeo Universitario de Florencia.