Publicado: 08.08.2014 20:05 |Actualizado: 08.08.2014 20:05

Los yihadistas avanzan y toman una presa pese a los bombardeos de EEUU

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Los insurgentes suníes que controlan amplias zonas del norte de Irak dieron este viernes un nuevo paso al hacerse con la presa de Mosul, la mayor del país, mientras refuerzan sus posiciones ante el comienzo del bombardeo de los cazas estadounidenses. Pese a que en los últimos días se había especulado con la caída del embalse en manos del grupo Estado Islámico (EI), no fue hasta hoy cuando las tropas kurdas (peshmergas) abandonaron sus posiciones en beneficio de los extremistas.

El jefe de seguridad de la provincia de Nínive, Mohamed al Bayati, confirmó que los yihadistas avanzaron el jueves hacia la presa y que durante la noche consiguieron hacerse con su control total, sin llegar a enfrentarse con los peshmergas. Pese a que las dos jornadas anteriores sí habían vivido enfrentamientos, las fuerzas kurdas se replegaron hacia la vecina provincia de Dohuk, en el Kurdistán iraquí, por la presión de los radicales.

Además de la presa, ubicada a solo 23 kilómetros de la ciudad de Dohuk, los peshmergas también se retiraron de posiciones en localidades al norte de la ciudad de Mosul como Telkif o Zemar. El EI controla Mosul, la segunda ciudad de Irak, desde el pasado 10 de junio y lucha en el norte del país para ampliar su declarado "califato", como cuando hace tres días tomó la población de Sinyar, donde desencadenó una crisis humanitaria denunciada por la ONU. Más de 120.000 cristianos se han desplazado para escapar de los yihadistas de las localidades de Qaraqosh (la mayor ciudad cristiana de Irak) y Telkif.

Los avances del EI han puesto en jaque a la comunidad kurda, que hasta el momento había visto cómo los combates dejaban al margen la región autónoma del Kurdistán, una isla de prosperidad y estabilidad en el convulso Irak pos Sadam Husein. Sin embargo, en la última semana la presión de los extremistas sobre las líneas de contención kurdas obligó al Gobierno regional a lanzar un llamamiento desesperado de ayuda a Estados Unidos, que ha decidido intervenir con ayuda humanitaria desde el aire y bombardeos "selectivos". Fruto de esa decisión del presidente Barack Obama, dos aviones de guerra de Estados Unidos dispararon hoy bombas guiadas por láser contra piezas de artillería de los yihadistas del EI cerca de la capital del Kurdistán, Erbil, según informó el Pentágono.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, aseguró que antes del bombardeo la artillería de EI había disparado contra las fuerzas kurdas que defienden esa ciudad, "donde hay personal estadounidense". El Pentágono concretó que a las 10.45 horas GMT dos aviones Hornet F/A 18 que habían despegado del portaaviones George H.W. Bush, en el Golfo Pérsico, lanzaron las bombas de 230 kilos contra una pieza de artillería móvil cerca de Erbil.

La inestabilidad en el norte tiene su reflejo en las turbulencias políticas que recorren Bagdad, donde todavía no se ha formado un nuevo Gobierno tras las elecciones generales del pasado abril. Este viernes, la máxima autoridad religiosa chií, Ali al Sistani, advirtió al primer ministro en funciones, el chií Nuri al Maliki, del "grave error" de no renunciar a su puesto. "Aferrarse a los cargos, sean cuales sean las consecuencias y los efectos negativos, es un tremendo error. Debemos evitar a cualquier político que lo haga", dijo en el sermón de la oración del viernes el jeque Abdelmahdi al Kerbalai, representante de Al Sistani.

En la prédica, que tuvo lugar en la ciudad santa de Kerbala (al sur de Bagdad), el portavoz de Al Sistani denunció que "los conflictos y la rivalidad por el puesto de primer ministro continúan a la par que aumentan los crímenes del Estado Islámico (EI) y las horribles imágenes de la tragedia de los desplazados". El religioso hizo hincapié en la necesidad de tener un Gobierno con "gran aceptación nacional" y apeló a todos los candidatos a que miren por el interés del pueblo. Se trata de la advertencia más clara lanzada hasta el momento por Sistani, considerado un aliado de Irán, contra Al Maliki, a quien muchos iraquíes culpan de ser la raíz de los problemas que afronta el país.