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Zapatero pide medidas fiscales para activar la economía y más control de los mercados

Los Gobiernos de los países miembros del G-20, más España y Holanda, ponen hoy sobre la mesa sus propuestas para reformar la arquitectura financiera mundial

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Los mandatarios del G20, más España y Holanda, se comprometieron este sábado a llevar a cabo una reforma de los mercados financieros que descanse sobre los principios de una mayor transparencia y regulación, y que promueva una mayor integridad en el sistema. En la declaración final adoptada tras la cumbre en Washington, los líderes del G20 se comprometen a trabajar juntos para restaurar el crecimiento mundial y conseguir las reformas que necesita el sistema financiero, algo que debe estar delineado antes del 31 de marzo. 

Los Gobiernos de los países miembros del G-20, más España y Holanda, pusieron sobre la mesa sus propuestas para reformar la arquitectura financiera mundial.

EEUU y Europa llegaron a esta primera Cumbre de los Mercados Financieros dispuestos a sentar las bases que guíen las futuras reformas financieras y frenar futuras turbulencias, pero con distintas sugerencias para conseguirlo.

El Gobierno de George W. Bush quiere preservar el espíritu de libre mercado y evitar una excesiva intervención del Estado, pese a que en las últimas semanas ha roto sus propias creencias al nacionalizar gigantes financieros como AIG y volcar en el sistema cientos de millones de dólares para reactivar la economía.

La Unión Europea, por el contrario, busca que de estas reuniones salga un compromiso para que los distintos gobiernos ejerzan un mayor control sobre sus sistemas financieros, la única manera posible de evitar los excesos que han llevado al actual desastre económico.

En esa línea ha insistido José Luis Rodríguez Zapatero en su intervención.  El presidente español ha propuesto políticas fiscales coordinadas globalmente para reactivar la economía y reclamó una nueva regulación de los sistemas financieros, con mayor control y transparencia.

Zapatero intervino en la primera sesión plenaria de la cumbre del G-20 que aborda la reforma del sistema financiero internacional que se celebra en el National Building Museum de Washington, donde abogó también por una 'nueva cultura corporativa' en las empresas para evitar 'salarios astronómicos' y beneficios injustificados. El jefe del Ejecutivo español recordó la responsabilidad de los Gobiernos a la hora de reactivar la economía y de poner orden en los mercados, pero 'sin sustituirlos'; es necesario intervenir, pero nunca coartar la libertad económica, subrayó.

Uno de los resultados de la cumbre probablemente será un aumento de las contribuciones al Fondo Monetario Internacional

Pese a las diferencias que les separan, hay voluntad de alcanzar un consenso general: todos los Gobiernos representados en la cumbre, los de los países industrializados y los de las economías emergentes, planean incrementar el gasto público para salir de la crisis.

En unas declaraciones al comenzar la reunión de las principales economías desarrolladas y en desarrollo, Bush se declaró 'complacido' con los progresos alcanzados para atajar la crisis financiera y para trazar medidas que impidan que se repita. El presidente también expresó su satisfacción porque los líderes que participan en la cumbre han 'reafirmado los principios que respaldan la apertura de mercados y el libre comercio'. 'Uno de los peligros en una crisis como ésta es que la gente empiece a poner en marcha políticas proteccionistas', declaró. Bush advirtió de que la crisis 'no ha acabado' y agregó que, aunque se han logrado algunos progresos, 'aún queda mucho trabajo por hacer'.

En una línea similar se pronunció el primer ministro británico, Gordon Brown, quien reconoció que las conversaciones son difíciles pero espera que los países logren un acuerdo durante la reunión para adoptar medidas concretas. Uno de los borradores del documento final que se debaten en la cumbre pasa de puntillas sobre las discrepancias entre Estados Unidos y Europa para fortalecer la regulación de los mercados. 

Todos coinciden en que habrá que esperar a la próxima cumbre, que se celebrará a finales de febrero o principios de marzo, cuando el presidente electo de EEUU, el demócrata Barack Obama, haya tomado ya posesión del cargo.

Las principales diferencias en esta cumbre de países desarrollados y emergentes se refieren a la intervención estatal y la regulación de los mercados. La Unión Europea propone que se endurezca la regulación, especialmente en cuanto al funcionamiento de los fondos de alto riesgo y a las indemnizaciones de los directivos, algo a lo que Estados Unidos se opone. El borrador de la declaración final de la cumbre deja a cada país la opción de elegir sus propias medidas, pero pone como plazo máximo el 31 de marzo para que cada Gobierno extienda la vigilancia de los fondos de alto riesgo y ejerza un mayor control sobre las firmas de calificación de riesgo.

Se espera que la declaración final apoye los pasos que cada país ha dado para frenar el deterioro económico, especialmente aquellos que han puesto en marcha planes de estímulos fiscales y medidas monetarias, como rebajas de tipos de interés. Éste es uno de los grandes caballos de batalla en EEUU. El presidente electo es partidario de un nuevo conjunto medidas de estímulo y presiona al Congreso para que lo apruebe antes de que tome posesión el nuevo Gobierno. Si el Congreso no actuara, Obama ha prometido que será lo primero que haga apenas llegue a la Casa Blanca, el 20 de enero. Bush y el Partido Republicano, por el contrario, son menos partidarios de poner en marcha ese plan, aunque no lo han descartado de manera tajante.

La cumbre de hoy tiene prevista su conclusión para las 15.00 hora local (21.00 en España), cuando Bush leerá el comunicado final.