Mazda CX-5
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El SUV compacto japonés llega a los concesionarios con cuatro motores y dos sistemas de tracción desde 24.790 euros.

El fabricante japonés Mazda incrementa su gama con el CX-5, un nuevo crossover de tamaño medio que, con una longitud de casi 4,6 metros, se sitúa por debajo del ya existente CX-7 y cuyas pretensiones son de lo más ambicioso, ya que llega para competir en un segmento de mercado muy reñido.

Derivado del prototipo Minagi, el CX-5 es el primer modelo de producción de Mazda que luce las líneas de un lenguaje de diseño que en la firma asiática denominan Kodo y que está inspirado en los movimientos de animales tan veloces como los guepardos. El resultado es un todocamino compacto de aspecto deportivo y excelente coeficiente aerodinámico que, al igual que otros competidores, ha sido dotado de protecciones en los paragolpes –fabricados en una resina especial para que sean más ligeros– y pasos de rueda con el fin de preservar la carrocería de posibles golpes o arañazos en conducción off road.

Con mando HMI y un generoso espacio de carga

Por su parte, el interior se nos antoja demasiado sobrio, si bien la instrumentación parece clara y legible y, además, recurre a soluciones como un mando HMI –similar a un MMI de Audi o un iDrive de BMW– para controlar el sistema de información y entretenimiento.

En cuanto a los asientos, son de corte deportivo para los ocupantes delanteros, en tanto que los traseros ofrecen una función de plegado remoto en tres secciones –de serie en toda la gama–. Tras ellos, el espacio de carga es de 503 litros –bastante más generoso que el de algún rival de reciente comercialización–, un volumen que llega hasta los 1.620 litros, contando el compartimento inferior, al abatir la banqueta posterior.

Bloques Skyactiv asociados a un dispositivo iStop

En lo relativo al abanico de motorizaciones, el del Mazda CX-5 contempla dos mecánicas de gasolina y otras tantas diésel englobadas en las tecnologías que la marca ha bautizado como Skyactiv, con las que se persigue lograr productos eficientes y austeros. Para ello, entre otros recursos, todos los propulsores se asocian a un dispositivo i-Stop que desconecta el motor cuando el vehículo se detiene y vuelve a accionarlo al pisar el pedal del embrague.

En el caso de las motorizaciones de gasolina, ambas de 2,0 litros, entregan 160 y 165 CV, mientras que las de gasóleo, de 2,2 litros, rinden 150 y 175 CV. En función de la variante, se combinan con cajas manuales o automáticas de seis relaciones y con tracción delantera o a las cuatro ruedas (4WD).

Completa dotación de serie

En nuestro país, el CX-5 se ofrece en acabados Style y Luxury. El primero ya es bastante completo, pues incluye controles de tracción (TCS) y de estabilidad (DSC), sistema de asistencia a la frenada en ciudad (Smart City Brake), airbags frontales, laterales y de cortina, asistente de arranque en pendientes (HHA), faros antiniebla, climatizador bizona, equipo de audio con conexiones para reproductores externos, espejos retrovisores eléctricos y calefactables, sensores de lluvia y luces, control de velocidad, Bluetooth, botón de arranque, mando HMI con pantalla a color multifunción, llantas de aleación de 17 pulgadas, etc.

Un escalón por encima, el nivel Luxury suma asistente de cambio de carril (RVM), tapicería de cuero, asientos delanteros con calefacción –el del conductor con reglajes eléctricos–, equipo de sonido Bose, sensores de aparcamiento, tarjeta inteligente, cámara de visión trasera y llantas de 19 pulgadas.

Con motor de gasolina, los precios del CX-5 oscilan entre 24.790 y 32.890 euros, en tanto que las versiones diésel tienen unas tarifas que van desde 26.990 hasta 35.690 euros.

Fuente: Vida Premium
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