2010 Aborto libre: La mujer decide - Entrevista

Aborto Isabel Serrano: "Contar con el permiso paterno no disminuye el aborto, lo retrasa y lo hace más peligroso"

Ana I. Bernal TRIVIÑO

Periodista

Como ginecóloga, feminista y miembro de la Federación de Planificación Familiar Estatal, Isabel Serrano siempre ha estado al frente de cualquier ataque contra la libertad de la mujer a decidir ser o no madre. Durante años ha concienciado con su trabajo sobre la educación sexual, los métodos anticonceptivos y sobre el derecho al aborto con todas las garantías. Recordamos con ella qué aportó a las mujeres españolas los cambios del año 2010.

¿Desde la primera ley del aborto hasta ese año 2010 qué veía que estaba mal aún?

Las cosas funcionaban porque ante leyes restrictivas la gente busca resquicios. Se atendía en las clínicas privadas en base a los supuestos de grave riesgo para la salud física y psíquica de la mujer pero había importantes obstáculos. Por un lado era absurdo tener que camuflar el derecho a decidir cuándo ser (o no ser) madre bajo el sinsentido de catalogar a las mujeres como "enfermas mentales". Por otro, era injusto que muchas mujeres, precisamente las más pobres y vulnerables, las que no sabían dónde acudir y sentían miedo ante algo que creían ilegal, o no tenían medios económicos para costeárselo, pusieran en riesgo su vida retrasando lo que, en condiciones normales, podrían resolver tempranamente.

En su práctica como ginecóloga, ¿qué realidad era la que veía y vivía con las mujeres que querían abortar y no podían integrarse en los supuestos de la ley del 85?

Había un problema muy especial con las más jóvenes, las que tenían 16 y 17 años, porque era imprescindible contar con permiso materno y paterno y en determinadas situaciones, precisamente para las que vivían en peores condiciones, no era posible. Se daba la paradoja, por ejemplo de que una joven que ya tenía un hijo/a, si se veía en la necesidad de abortar antes de los 18, tenía que pedir permiso. Aquellas deficiencias hacían que mujeres, jóvenes y adultas, optaran por acudir a personas no cualificadas que de manera casera y peligrosa les provocaban un aborto. Aunque al principio de la ley de 1985, y antes, muchas mujeres españolas iban a abortar a Inglaterra, Holanda o Francia, con el drama añadido que ello suponía, con el paso del tiempo eran muy pocas la que viajaban al extranjero para abortar.

Los cambios que se realizaron en 2010 qué supusieron, porque muchos no estuvieron exentos de críticas políticas e ideológicas.

La crítica ideológica y religiosa siempre ha existido y existirá pero en aquellos años el país avanzó mucho en derechos civiles, ciudadanos, y también en derechos sexuales y reproductivos. La mayoría creía que vivíamos en una gran hipocresía y que no podía ser que según el estatus social o económico o la Comunidad donde se viviera, para algunas mujeres fuera relativamente fácil y para otras tremendamente difícil. La ley consiguió visibilizar la discriminatoria situación que vivían las mujeres, reconocerlas como beneficiarias de derechos fundamentales, disminuir barreras de acceso por motivos económicos, sociales o de lugar de residencia y favorecer una mayor implicación de los servicios públicos de salud. El otro gran beneficio de la ley es que estableció cauces para hacer efectivas medidas de educación sexual y acceso a métodos anticonceptivos, incluidos a la píldora del día después, única forma de prevenir los embarazos no deseados que son los que terminan en aborto voluntario.

Algunos colectivos decían que esos cambios producirían más abortos, ¿cuál fue la realidad?

Pensar eso es creer que las mujeres actúan irresponsablemente, por capricho, y considerarlas inmaduras para decidir libremente. También decían que las mujeres iban a utilizar el aborto en lugar de anticonceptivos y nada de eso ha sido verdad. Las cifras son claras: la interrupción voluntaria del embarazo está disminuyendo de manera progresiva siendo la tasa (número de abortos por 1000 mujeres en edad fértil) de 2016 el 10,36, la menor de los últimos 10 años.

"La interrupción voluntaria del embarazo está disminuyendo de manera progresiva"

Uno de los puntos más críticos fue también la posibilidad de que las mujeres con 16 o 17 años pudiesen abortar sin el permiso paterno. ¿Para el colectivo feminista fue uno de los puntos por donde más les atacaban?

A los sectores más conservadores siempre les ha dado mucho miedo que las personas, sobre todo si son jóvenes, mujeres, o con alguna discapacidad, pudieran disfrutar de una sexualidad placentera y elegir sobre su capacidad reproductiva. Por eso, insistían en la autorización expresa de los padres. Se manipuló la realidad porque la ley de 2010, considerada limitada para una parte del movimiento feminista, establecía que estas adolescentes tenían que informar a sus padres pero que, en caso de grave conflicto intrafamiliar, ese requisito podía salvarse. En el tiempo en que estuvo vigente no hubo ningún problema: la inmensa mayoría de ellas contó con el apoyo de sus padres informados y fue una medida muy positiva para quienes no podían contar con ellos. Ha sido un gran retroceso que el gobierno volviera en ese punto a la ley de 1985. La obligación de contar con el permiso paterno no disminuye el aborto, simplemente lo retrasa y lo hace más peligroso.

¿Qué sigue quedando pendiente sobre el aborto en España?

Primero desandar lo que el Partido Popular cambió respecto a las jóvenes de 16 y 17 años ¡bastante problema es ya verse obligada a abortar y no tener padres en los que apoyarse! Después, reducir las desigualdades territoriales que aún persisten: en algunas Comunidades el circuito para acceder a un aborto, el acceso al aborto farmacológico o conseguir métodos de prevención es mucho más fácil que en otras. También está pendiente, en mi opinión, una mayor implicación del sistema sanitario público. Aunque ha mejorado habría que conseguir que cada mujer que se enfrenta a un aborto sea atendida en su propia Comunidad y pueda elegir no solo el método, quirúrgico o farmacológico, éste último hasta las 7-9 semanas, sino también el hospital o centros sanitario donde desee ser atendida.