2011 - El feminismo en el 15M

Un altavoz en Sol, un suma y sigue

Ruth Caravantes VIDRIALES

Activista feminista

Era mayo de 2011 cuando la rabia acumulada por los recortes de derechos sociales, la corrupción política, las políticas educativas y los planes de austeridad nos llevaron a un grito común en la Puerta del Sol, a hacer realidad una Plaza de Tahrir en el centro de Madrid. Llegamos para encontrar luchas comunes y hacer comunes las luchas que venían de lejos, de compartir y aprender y de darle la vuelta a todo al grito de "lo llaman democracia y no lo es" y del deseo de "poner nuestra vida en el centro y no los intereses de los mercados".

Rodeada por las comisiones de Respeto, Alimentación y Cañada Real, y junto a la salida del metro de la calle Montera levantamos la carpa de Feminismos Sol. Feminismos en plural, porque plurales éramos y plurales nos entendimos, muchas con un gran recorrido feminista, otras recién llegadas, muchas desde otras luchas como la estudiantil o desde asociaciones vecinales, construimos una asamblea viva y abierta desde donde tejimos red con los demás grupos de trabajo. Ese deseo común de poner nuestra vida en el centro necesitaba plantearse cuáles son los trabajos socialmente necesarios, aquellos que sostienen nuestro día a día, por qué recaen sobre las mujeres, por qué cuando son pagados los realizan mujeres migrantes en condiciones laborales precarias y cómo impacta la situación actual que sufrimos de recorte de servicios y derechos.

Desde Feminismos Sol fuimos construyendo algunas respuestas, pero otras muchas venían de las propias prácticas de la acampada, que en todo momento pretendía dar importancia tanto a la existencia como a la socialización de ese cuidado necesario y básico que damos por garantizado si no nos paremos a reflexionar. Prácticas como mantener la plaza y sus instalaciones, la visita de compañeras y compañeros para asegurarse de que todas hubiésemos comido, el reconocimiento de la diversidad y la priorización de la construcción colectiva y la participación, son buenos ejemplos de feminismo.

Para el movimiento feminista fue una oportunidad para volver a sentarnos, confluir, debatir, aceptarnos en el desacuerdo y buscar propuestas comunes

Sin embargo, no todo fue coser y cantar, la demonización que la lucha feminista ha sufrido durante siglos y la resistencia a cuestionar los privilegios machistas y hetero-patriarcales se hizo visible. Muchas personas se acercaron a participar pero también otras muchas a cuestionar la existencia de la Comisión Feminista dentro de la acampada. En este momento, pusimos a funcionar toda nuestra creatividad para explicar hacia fuera tanto qué es el feminismo, los feminismos, como cuáles son sus propuestas. Mediante talleres, puntos de información, paneles explicativos, documentos de propuestas y lecturas desde megafonía acercamos los mensajes. Sin embargo, toda esta tarea también supuso hacia dentro del movimiento feminista un volver a sentarnos y confluir, debatir, aceptarnos en el desacuerdo y buscar propuestas comunes con las demás pero también entre nosotras.

La experiencia del 15M, y de Feminismos Sol reforzó al Movimiento feminista, desempolvó debates históricos y retomó otros más nuevos, los puso en conversación, tomó las plazas, sacó los debates a las calles facilitando la participación de muchas pero también cuestionando las ausencias, haciendo autocrítica, y sobre todo, conectó iniciativas y plataformas que se han ido sucediendo desde entonces - la despenalización del aborto, la despatologización de la transexualidad, la lucha contra las violencias machistas, el 8 de marzo, el orgullo crítico, contra la Ley Mordaza o por el cierre de los CIEs- consiguiendo movilizaciones históricas. La plaza fue un paso en el camino de los feminismos, un altavoz, un acto de reafirmación, fue, sobre todo, un suma y sigue que no tiene ni la pinta ni la intención de parar.