2011 Caso José Bretón

El brutal asesinato de los hijos de Ruth Ortíz nunca fue reconocido como un crimen machista y su exmarido fue absuelto de malos tratos psicológicos contra ella.

Caso José Bretón El viaje al infierno de Ruth

Marisa Soleto ÁVILA

Directora de Fundación Mujeres

Nos sacudía el otoño de 2011 con la desaparición de dos criaturas, José y Ruth. La peor pesadilla que imaginamos alguna vez madres y padres, "he perdido a mi hija", acabó siento toda una historia de horror que nos acompañó durante varios años.

Hubo una extensísima investigación policial plagada de detalles de interés y hubo cientos, no sé si miles, de horas de televisión que nos ponían al día de los avances, la tecnología policial, los errores, y en definitiva el horror de una historia de esas que nos cuesta creer.

Un padre, José Bretón, con el único objetivo de vengarse de su pareja por haberse divorciado, según la opinión de los propios investigadores oficiales, planificó minuciosamente el asesinato y desaparición de los cadáveres de Ruth, 2 años de edad, y José, 6 años.

Casi dos años hubo que esperar para conocer la sentencia, que fue finalmente dictada por la Audiencia Provincial de Córdoba el 22 de julio de 2013, condenando a José Bretón a 40 años de cárcel por un doble asesinato donde mediaron como agravantes el parentesco, la premeditación y el carácter despiadado demostrado por Bretón en la ejecución de los hechos.

A partir de ahí lo normal en estos casos, recurso, confirmación de la sentencia y solicitud de "techo" de condena de forma que, finalmente, José Bretón cumplirá una pena de 25 años de cárcel. Pero la historia no acabó ahí.

Un año después de ser condenado por asesinato, José Bretón fue absuelto del delito de malos tratos psicológicos contra Ruth Ortiz por el Juzgado de lo Penal número 4 de Huelva. Decía la sentencia que no existían pruebas irrefutables que demostrasen la culpabilidad de Bretón respecto de este delito. Se dio la circunstancia de que Ruth Ortiz retiró su acusación y no declaró en el juicio, lo que fue interpretado por el tribunal como una "duda razonable a propósito de la verdadera existencia de los hechos objeto de imputación"...Tal cual.

Bretón fue absuelto del delito de malos tratos psicológicos

Seguramente hay un millón de matices jurídicos para entender esto, pero ninguno de ellos nos evita la imagen de uno de los asesinos más crueles que hemos conocido en los últimos años, cuya motivación de torturar a la madre de su hija y su hijo quedó fuera de toda duda para los investigadores, absuelto del delito de violencia psicológica contra la madre.

Es más, el tribunal, perdió una oportunidad estupenda de callarse a la hora de expresar sus dudas. En lugar de decir que entendían la retirada de la acusación por parte de la víctima dado el tremendo golpe que podría suponer para ella revivir el asesinato de sus hijos como consecuencia del juicio, decidió interpretar la retirada de la acusación como un indicio de que estaba mintiendo cuando presentó la denuncia. El argumento de que las mujeres mentimos les suele gustar a los tribunales. Debe de ser.

Podría seguir con otros ejemplos de este caso, incluyendo un viaje al infierno que hace dos años publicitó a bombo y platillo uno de los principales diarios nacionales, consistente en una entrevista sin interés alguno al asesino Bretón, que fue torpemente justificada a través de un editorial que no asumía ninguna responsabilidad sobre el posible daño que dar voz al asesino podía provocar a la víctima, a la madre, a Ruth.

No ha sido la última madre que ha visto cómo asesinaban a sus hijos como venganza

También hay reflexión del recorrido a nivel político. Ruth Ortiz no ha sido la última madre que ha visto cómo asesinaban a sus hijos como venganza, pero el reconocimiento de este acto como una violencia específica contra las mujeres sólo ha llegado a la preocupación de las instituciones el año pasado, en el Pacto de Estado. Eso sí en periodo de enmiendas y como el resto de las medidas que contiene este documento, pendiente de su ejecución efectiva a fecha de hoy.

No sé si quieren que ahora les ponga la definición de lo que en criminología se denomina victimización secundaria y terciaria, pero creo que no hace falta.