1997 El maltrato sale de casa

El brutal asesinato de los hijos de Ruth Ortíz nunca fue reconocido como un crimen machista, y su exmarido, José Bretón, fue absuelto de malos tratos psicológicos contra ella.

Violencia machista 1997, Ana Orantes rompe el silencio

Nuria varela MENÉNDEZ

Periodista

El asesinato de Ana Orantes no fue un asesinato más. Ninguno lo es. Cada uno de ellos se lleva por delante a una mujer con nombre y apellidos, con una vida, familia, amistades, sueños, deseos… En este caso, además, acabó con la vida de una mujer que había tenido la valentía de romper el silencio y de poner de manifiesto la importancia de escuchar la voz de las víctimas para enfrentar la violencia de género.

El 4 de diciembre de 1997, Ana Orantes era entrevistada en el programa 'De tarde en tarde', de Canal Sur. Trece días después era asesinada por José Parejo, su ex marido, quien no toleró aquel acto de rebeldía, la roció con gasolina y la quemó a la puerta de su casa. Por primera vez, toda la sociedad se sintió interpelada por la violencia de género. Ana Orantes, rompió el pacto de silencio que hasta entonces pesaba sobre la violencia de género. Era la voz que no se quería escuchar. Era la voz que avergonzó a toda la sociedad y que consiguió una reacción histórica en los ámbitos social, político y mediático. "Históricamente, ha carecido de interés social y jurídico...", decía al año siguiente, en 1998, un informe del Defensor del Pueblo sobre los malos tratos a las mujeres en el ámbito familiar.

Las agresiones, incluso los asesinatos, se consideraban "cosas" de pareja que habían concluido en tragedia. Hasta 1997, estos asesinatos se englobaban dentro del concepto de parricidio, cualquier homicidio cometido contra un familiar en primer grado. Las memorias de la Fiscalía General del Estado de 1995 a 1997 recogen 189 parricidios. No se sabe cuántas de estas víctimas fueron mujeres. En 1997, el maltrato era tan frecuente que tres años después, Miguel Lorente titularía su libro como "Mi marido me pega lo normal".

Tras el asesinato de Ana Orantes, se pudo comprobar que las leyes no tenían en cuenta las características de la violencia de género. Tanto era así, que se llegaba al colmo de sancionar con arresto domiciliario al condenado por lesiones a la esposa. Se les obligaba a permanecer en casa con su víctima, sin poder salir. El desdén hacia las víctimas era absoluto. Para medir la valentía de Ana Orantes a la hora de hacer pública su denuncia, basta recordar alguna sentencia que se podía leer aún años después de su asesinato: No puede considerarse como "particularmente vejatoria o degradante" la conducta de un violador que amordazó a su víctima, la amenazó con un cuchillo y la penetró vaginal y bucalmente, porque posteriormente le ofreció un vaso de agua. Sentencia de la Audiencia de Pontevedra dictada en el mes de junio de 2000.

El asesinato de Ana Orantes es un caso paradigmático. Conmocionó a la opinión pública y provocó una revolución legislativa que comenzó con la reforma del Código Penal y culminó con la aprobación, en diciembre de 2004, por el voto unánime de todos los partidos políticos, de la Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género.

Las leyes no tenían en cuenta las características de la violencia de género

Tras este asesinato, los medios de comunicación iniciaron su propio recuento de víctimas. Se sucedieron los homenajes y las muestras de condolencia. Durante años se pudo escuchar en todas las manifestaciones el grito de "Ana somos todas", se comenzó a señalar a los miembros de la judicatura como "cómplices" de los crímenes. También la clase política fue permanentemente interpelada. Francisco Álvarez Cascos, vicepresidente del Gobierno en el momento en que Ana Orantes fue asesinada, declaró sobre los hechos que había sido "un caso aislado obra de un excéntrico".

A finales de 1997, el movimiento feminista crea el Foro de Madrid contra la Violencia a las Mujeres que comienza a manifestarse todos los días 25 del año en la Puerta del Sol (concentración que se mantiene en la actualidad). Dos años después, el Foro se integrará en la Plataforma de Organizaciones Feministas contra la Violencia de Género que se crea el mismo año que Naciones Unidas declara el 25 de noviembre como Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.